Domingo, 22 Enero 2023 12:52

Celac: ¿un espacio regional autoritario? - Por Gabriel Salvia

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El reciente informe global de 2023 de la prestigiosa organización internacional Human Rights Watch, en su comunicado de prensa sobre América Latina y el Caribe, señala que “En Cuba, Nicaragua y Venezuela, regímenes opresivos cometen abusos aberrantes contra críticos para silenciar el disenso. Los líderes de América Latina que han sido elegidos de manera democrática pueden desempeñar un papel esencial para presionar por una transición democrática, por ejemplo, al instar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela a que negocie condiciones electorales aceptables; al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua a que libere a más de 200 presos políticos; y al gobierno de Cuba a que retire los cargos penales contra personas detenidas arbitrariamente”.

La creación de la CELAC en 2011 decía asentarse en el respeto irrestricto del Estado de Derecho, la defensa de la democracia, el respeto a los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, como requisitos fundamentales para integrar el organismo. Incluso la CELAC adoptó en Caracas la “Declaración Especial sobre la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional”, suscripta también por Cuba, cuyo régimen político de partido único la viola expresamente, y por la propia Venezuela, que ya entonces con Hugo Chávez en el poder había dado varios pasos hacia el autoritarismo. 

En efecto, en la reunión fundacional de la CELAC, el 3 de diciembre de 2011, se acordó en Caracas “Adoptar una cláusula de compromiso con la promoción, defensa y protección del Estado de Derecho, del orden democrático, de la soberanía de los pueblos, de los Derechos Humanos y las libertades fundamentales, incluyendo entre otros el derecho a la vida, la libertad y la seguridad de la persona, el no sometimiento a torturas ni penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, el no ser arbitrariamente detenido, preso o desterrado, ni objeto de ejecuciones sumarias y arbitrarias, de desapariciones forzadas, y la libertad de opinión y expresión”.

Rafael Correa, siendo presidente de Ecuador e integrante de la autoritaria Alianza Bolivariana de los Pueblos de las Américas (ALBA) fue muy en claro en la II Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno en La Habana, en enero de 2014, afirmando en sentido excluyente que la CELAC debería sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA). Los representantes del ALBA, con Cuba y Venezuela a la cabeza, están detrás del propósito de convertir a la CELAC en “única vocera de la región en los foros, organismos y organizaciones internacionales”.

A diferencia de la OEA, la excluyente CELAC no cuenta con un espacio de participación de la sociedad civil. Es lógico, cuando países con gobiernos autoritarios que integran y lideran la CELAC criminalizan la libertad de asociación, reunión, expresión y el derecho a la participación política. Incluso el gobierno argentino, que actualmente ejerce la Presidencia Pro-Tempore de la CELAC, le negó a CADAL, fundación privada y a-partidaria que promueve los derechos humanos y la solidaridad democrática internacional, el uso de un espacio en la Cancillería para organizar un evento alternativo que finalmente se realizará de manera virtual.

Lo más lamentable es que la exclusión y represión a quienes piensan distinto en algunos países que integran la CELAC cuente con la complicidad de la participación, en este espacio autoritario, de países de América Latina respetuosos de la institucionalidad democrática y que incluso participe la Unión Europea en un diálogo con quienes implementan una política de estado que criminaliza el disenso.

Gabriel Salvia
Director General de CADAL

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