Viernes, 16 Septiembre 2016 09:23

Una buena noticia para Argentina: Brasil encauza su crisis

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Brasil acaba de conmemorar los 194 años de su Independencia el 7 de septiembre. Lo hace cuando está superando una de las crisis política y económica más graves de su historia.

 

 

Los mercados, que no siempre aciertan pero suelen anticiparse a los hechos, muestran que la bolsa brasileña es la que más ha subido en el mundo en lo que va del año, que el Real es la moneda que más se ha revaluado frente al dólar y que las acciones de Petrobras han multiplicado su precio por nueve. Esto sucedió en los meses que transcurrieron entre la suspensión de Dilma Rousseff en la presidencia y su destitución.

 

Paralelamente, el gobierno provisorio de Michel Temer, que asumió en un contexto muy difícil, teniendo que reemplazar en los primeros días varios de sus ministros iniciales acusados de corrupción, se fue afianzando gradualmente.

 

Las Olimpíadas, contra muchos pronósticos, se realizaron con éxito en cuanto a organización y la mejora de Brasil en sus resultados, si bien pueden atribuirse al gobierno anterior, crearon un mejor clima anímico en el país.

 

La destitución de Dilma ha sido un proceso traumático. Pero más allá de la polémica política, tuvo lugar con una votación contundente y sin violencia en las calles.

 

La cumbre del G20 en China, fue el inicio internacional del presidente Temer, marcando el reingreso de su país al escenario político global tras meses de ausencia. Pero el gobierno de Temer todavía no ha logrado explicitar lo obvio: es un presidente electo. Como sucede en nuestro país, en Brasil el vicepresidente es elegido por el voto acompañando al presidente para terminar su mandato en caso que éste deje el cargo por muerte, renuncia o destitución. No se trata de un presidente electo por el Congreso, como sucedió en Argentina con Duhalde en 2002, sino de un vicepresidente votado en las elecciones presidenciales brasileñas de 2014.

 

Serán las elecciones municipales del 2 de octubre las que permitirán tomar el pulso político al país tras el conflicto que implica la destitución de Dilma. Si bien se eligen sólo alcaldes, no debe olvidarse que gobernar municipios como San Pablo y Río de Janeiro — las ciudades más grandes de América Latina: entre ambas tienen casi la misma población que Argentina- tiene significación política nacional.

 

Los resultados que obtenga el PT, por un lado, y los partidos que sostienen a Temer, por el otro, pondrán en evidencia la relación de fuerzas política que emerge tras la crisis. Que Brasil logre encausar su crisis es una buena noticia para Argentina y para toda la región.

 

Rosendo Fraga

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