Lunes, 18 Noviembre 2019 21:00

El silencio a voces del Frente para “Todes” - Por Carlos Berro Madero

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Luego de pasar por el disgusto que significó ganar las recientes elecciones por mucho menos margen del que imaginaba, Alberto F. trata de disimular sus perplejidades paseándose por cuanto cenáculo encuentre propicio para hablar de lo que se le cuadre, tratando de calmar las aguas encrespadas que lo rodean.

 

Parece convencido que sermonear al mundo y sus circunstancias es una forma de extender la validez de sus argumentos gaseosos –siguiendo la mala costumbre de CFK-, y no dice nada de lo que le convendría estar explicando de su próximo gobierno, dada la cercanía de su asunción como Presidente.

Aquellos que siguen esperando novedades políticas, deberán abandonar su vigilia, porque convendría que recordasen que el peronismo siempre improvisa. Y en eso, el auto proclamado alumno de Néstor K. no es una excepción.

William James, inspirador del pragmatismo clásico, solía ser crítico con quienes intentan hacernos creer que profesan sus principios, recordando que para quien asegura que se acomodará a las circunstancias, “una regla de pensamiento que impidiera radicalmente reconocer cierto orden de verdades, si esas verdades se encontrasen realmente presentes, SERÍA UNA REGLA IRRACIONAL”.

Pues bien, lo que puede asegurarse del Presidente electo es precisamente que parece ignorar las verdades que tiene a la vista. La más importante es que no dispondrá de dinero en caja para cumplir con las promesas que lanza a diestra y siniestra, a ser cumplidas vaya a saber cómo.

Esperamos que esto no provoque en él una desmoralización repentina que lo precipite al vacío al toparse con los límites que suele imponer la realidad a aquellos que desean dar un salto en largo de cincuenta metros valiéndose únicamente de sus piernas.

Porque el dilema a resolver por él no es cuestión de nombres, ni de magia, sino de realismo. Y podríamos agregar que sus proclamaciones públicas se están convirtiendo poco a poco en segura garantía de lo impracticable, se las mire por donde sea.

¿Será acaso porque cree que su hiperkinesis dialéctica puede defenderlo de sus demandantes variopintos y trata de moverse constantemente para no convertirse en blanco fijo de los mismos?

¿Quién puede saberlo a ciencia cierta?

Mientras esto ocurre, la futura Vicepresidente se cobija de los enfrentamientos internos permaneciendo en Cuba con la supuesta intención de estar cerca de su hija Florencia, cuya “enfermedad” probablemente consista en saber que si las cosas no cambian y a la justicia no le tiembla el pulso, pasará muy malos ratos y, por qué no, deberá “salpicar” aún más a su propia madre en defensa propia en algún momento.

¿Estarán hablando de eso entre ellas?

En este escenario nos preguntamos con curiosidad: ¿en qué creen los que creen en los Fernández? Porque es bien sabido que una creencia consiste en aportar razones valederas para apoyarse en ella.

Por lo que se tiene a la vista, todo se ve muy parecido a otros periodos de nuestra historia, donde hubo otros peronistas queriendo convencernos de que sus legendarias “verdades” golpearían en la raíz misma de una ilusión, desvaneciendo instantáneamente una realidad inhóspita para ellos.

La salida del estancamiento en el que vivimos desde hace décadas debería consistir en alejarnos de este modo de pensar de aquellos que creen que algunas ideas atrabiliarias, una vez que son concebidas, pasan a formar parte de aquella.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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