Martes, 14 Enero 2020 21:00

Impunidad para CFK y demolición para Nisman - Por Alfredo Leuco

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Este sábado, se van a cumplir 5 años del asesinato del fiscal Alberto Nisman, tal vez el magnicidio más grave de la historia democrática argentina. Pero más terrible aún, es que se van a cumplir 5 años de impunidad.

Y como si esto fuera poca vergüenza institucional, hay que agregar que nuevamente desde el estado, del cuarto gobierno kirchnerista, se puso en marcha un operativo que podríamos denominar “Demolición”. Según el diputado Waldo Wolff, semejantes jugadas tenebrosas fueron ordenadas por Cristina Fernández para buscar despegarse de la investigación que más la inquieta y lograr la impunidad. Políticamente, está claro que, en esto, el presidente Alberto Fernández se mueve como cómplice, como si estuviera cumpliendo con su parte del pacto original que acordó con ella. Alberto sería presidente y Cristina una santa que jamás cometió ningún delito.

Este operativo “Demolición” tiene como objetivo dinamitar la imagen del fiscal Nisman, es decir, lo mismo que intentaron hacer desde el primer momento en el gobierno de Cristina. Pero ahora, el otro propósito es voltear las dos causas: la de la muerte de fiscal y la de la denuncia por encubrimiento de Cristina y otros, a los terroristas que volaron la AMIA y protagonizaron el atentado más grave de la historia con 85 muertos.

Este truculento rompecabezas tiene varias piezas que se fueron uniendo con el correr de los días:

  • 1) Sepultar la pericia de la Gendarmería.
  • 2) Darle el micrófono a Moshen Rabbani como si fuera la Madre Teresa de Calcuta y finalmente,
  • 3) Utilizar mano de obra barata como el diputado Leopoldo Moreau para ensuciar a todos con las mentiras más escandalosas.

Pero vamos cronológicamente.

Primero fue la ministra de (in) Seguridad, Sabina Fréderic, que responde a Cristina y que fue formada en la matriz ideológica de Horacio Verbitsky y Eugenio Zaffaroni. De golpe, dijo que iba a ordenar que se revisara la pericia de Gendarmería. Cuando le llovieron críticas por su ignorancia del tema y por su avance sobre el poder judicial que es el que puede ordenar una nueva pericia, reculó en chancletas y comenzó a hablar de una “auditoría externa”. De inmediato, apareció el mismísimo Charles De Gaulle, digo Alberto mostrando sus uñas y su verdadera cara. No solamente ratificó lo dicho por Frederic, sino que agregó palabras humillantes hacia la pericia, igual que el senador Oscar Parrillitudo que dijo que era un trabajo trucho.

Alberto dijo que esa pericia monumental y precisa “carece de todo rigor científico” y luego desbarrancó asegurado que es un trabajo “ridículo”.

Le aclaro que el trabajo realizado por la Gendarmería fue de una excelencia profesional y una independencia política notable. Hasta para los K, la gendarmería siempre fue la fuerza de seguridad más confiable y la dueña del mejor equipo de criminalística del país. Por orden del fiscal Eduardo Taiano, participaron más de 40 peritos, expertos en medicina legal, química y balística entre otras disciplinas. Ese trabajo determinó lo que muchos sospechamos desde un principio: Nisman fue asesinado por dos personas en el baño de su departamento.

Patricia Bullrich aseguró que jamás se metió ni en la realización ni en las conclusiones de la pericia. Sin embargo, el doctor Alejandro Rúa, ex abogado de Héctor Timerman y Cristina, la acusó sin aportar una sola prueba de algo gravísimo. Dijo que Bullrich le había ordenado a la Gendarmería que los resultados de la pericia confirmaran que fue un asesinato. Insólita imputación sin un papel que lo fundamente y sin que ninguno de los participantes de la pericia lo haya denunciado. Parece más una expresión de deseo de Rúa, un manotazo de abogado como dice en su tuit este profesional que tributa ideológicamente a lo más radicalizado del cristinismo, cuyo epicentro está ubicado en el otrora prestigioso CELS, hoy convertido en una unidad básica de Horacio Verbtisky. La ex ministra Bullrich, anunció que le va a iniciar una querella al doctor Rúa.

En el caso del doctor Pablo Lanusse, su actuación se limitó a su carácter de abogado de Sara Garfunkel, la madre del fiscal Nisman. Hizo sendas presentaciones judiciales denunciando a la ministra Fréderic y al presidente Fernández por “intromisión”. En el caso del jefe de estado y profesor de derecho de la UBA, el doctor Lanusse recordó en su escrito que “la Carta Magna, en el artículo 109 de la Constitución Nacional, impone un claro límite a la competencia del titular del poder ejecutivo, en aras de la división de poderes y la vigencia de los principios republicanos de gobierno.

Y agrega que el “Señor Presidente de la Nación se autoerigió en juez de la causa, al afirmar que no apareció ninguna prueba seria de que a Nisman lo mataron”.

En otro de los párrafos de su denuncia, Lanusse, asegura que “el presidente de la Nación, con sus declaraciones desconoce ese límite constitucional e incumplió su juramento y sus deberes de funcionario público”.

La segunda pieza clave del operativo “Demolición” fue el discurso que Mohsen Rabbani pronunció en una radio cristinista. Se disfrazó de entrevista, pero fue un claro ejemplo de la cercanía, empatía y trabajo en equipo que hay entre Cristina y Rabbani que le recuerdo, según la justicia, fue el cerebro del grupo terrorista que ejecutó el atentado contra la AMIA. Por eso Interpol lo está buscando por todo el mundo y permanece en el grupo de los que tienen “alerta roja” sobre su paradero.

Las perversas palabras de Rabbani tuvieron el claro objetivo de ayudar a Cristina en la búsqueda de su impunidad. Dijo que Israel le pagó a Nisman para involucrar a Irán en el atentado y que Cristina trató de arreglar las cosas en el caso de la AMIA, pero no la dejaron, que a Nisman lo mataron los amigos de Israel y Estados Unidos porque no tenía ninguna prueba contra Irán y hasta se dio el gusto de enviarle un abrazo a su viejo camarada y cuasi vocero Luis D’Elía que está en la cárcel, según él dijo “por haber visitado Irán”

Rabbabi desconoce o quiere desconocer que D’Elía, un hombre que reclama fusilamientos de disidentes en Venezuela está detenido porque tomó una comisaría en la Boca y fue juzgado y condenado con todas las garantías.

Es cierto que D’Elía estuvo en Irán con otro militante que simpatizan con Hezbollah como Fernando Esteche y que llevaron una carta de apoyo a la teocracia iraní firmada entre otros por Hebe Bonafini y el flamante cristinista y embajador ante la Unesco, Pino Solanas.

Que el cristinismo haya tratado como un socio a Rabbani provocó reacciones muy duras. ¿Patricia Bullrich lo definió como un asesino serial y autor intelectual de un genocidio?

Y lo del diputado Moreau, apodado “El Marciano” es de una sobreactuación que claramente busca agradar a Cristina desde el antisemitismo más primitivo al que no se atrevieron fachos históricos como Alejandro Biondini, por ejemplo. Un tuit de Moreau que parece escrito por un Tacuara musoliniano dice así: “El invento del asesinato de Nisman fue una de las operaciones de marketing mejor concebida a nivel global. La empujaron el Estado de Israel, la derecha norteamericana, los fondos buitres y los socios locales de ese club”.

El Marciano que sacó menos votos en la historia del radicalismo, siguió el camino de Aníbal Fernández que acusó de lo peor a Nisman y calificó de “rastreros” a los jueces Ercolini y Bonadio y preguntó si ya habían presentado la renuncia o van a ser llevados a juicio al Consejo de la Magistratura”. Una amenaza grosera.

Es cierto que fue deplorable todo lo que se hizo y todo lo que no se hizo alrededor de la muerte y de la gravísima denuncia de Nisman. Ahora no volvieron mejores.

Volvieron con el objetivo de buscar impunidad para Cristina y sus cómplices. A 50 años, hay que decir que a esta altura Alberto Nisman, es la víctima número 86 de la AMIA y que no descansará en paz hasta que no haya verdad, juicio, castigo y condena a los culpables.

Jean-León Gerome, el artista francés y academicista, allá por el 1900, escribió algo que hoy puede ser un himno:

Cuenta la leyenda, que un día la Verdad y la Mentira se cruzaron.

-Buen día- dijo la Mentira.

-Buenos días- contestó la Verdad.

-Hermoso día- dijo la Mentira.

Entonces la Verdad se asomó para ver si era cierto. Lo era.

-Hermoso día – dijo entonces la Verdad.

-Aún más hermoso está el lago- dijo la Mentira.

Entonces la Verdad miró hacia el lago y vio que la Mentira decía la verdad y asintió. Corrió la Mentira hacia el agua y dijo:

-El agua está aún más hermosa. Nademos.

La Verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la Mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas. Un rato después salió la Mentira, se vistió con las ropas de la Verdad y se fue.

La Verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la Mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo.

Alfredo Leuco
Fuente: www.alfredoleuco.com.ar

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