Ricardo Roa

La vicepresidenta habla de lo mal que le va al país para no hablar de lo mal que le va a ella. 

Destrabará así cualquier objeción al juicio, uno de los que más preocupa a la vice. Anticipándose, el kirchnerismo cargó contra los jueces. 

Destrabará así cualquier objeción al juicio, uno de los que más preocupa a la vice. Anticipándose, el kirchnerismo cargó contra los jueces. 

Si hay culpas por la aeronave venezolana-iraní que aterrizó en Ezeiza, también son de los fantasmas. Agustín Rossi dice que la cuestión es muy simple y Sergio Massa, que detrás está Mauricio Macri. 

El golpe de la realidad lo tuvo en Ezeiza: no entramos a la OCDE y, de yapa, llegó acá un raro avión venezolano-iraní. 

Las acciones valían 40 dólares hace 10 años y hoy, apenas 4 y pico. En valor, YPF está destruida. Kulfas defendió los argumentos de Cristina y Cristina lo hizo echar en cuarenta minutos. 

México desmintió que apoyara al presidente argentino para montarle a Biden una contracumbre. 

La vocera Gabriela Cerruti habló en España de la guerra en Ucrania sin nombrar a Vladimir Putin. Alberto Fernández, su jefe, había expuesto en ese país otra posición. 

Francisco, que no le dio la foto a Cafiero, sí se la dio a solas a los cristinistas Capitanich y De Pedro. 

Zafar con plata de la fiesta en la quinta presidencial no hace otra cosa que agravar lo que pasó.

Al jefe de La Cámpora le dio un ataque de importancia o Cristina Kirchner lo mandó a atacar como nunca a Alberto Fernández. 

La Corte volteó enseguida la insólita candidatura del juez Bento y reforzó un tribunal clave. 

Todo el mundo, menos los que lo tramaron, pensó que la vicepresidenta rompió sola el bloque. Tuvo una ayuda inesperada. 

Reinterpreta el fallo de la Magistratura para que sean oficialistas los nuevos consejeros que designe el Congreso. 

Alberto Fernández está reaccionando. La disputa en el INCAA, otro capítulo de la interna. En las facultades, ganó el reformismo y perdió La Cámpora. Se confirma el mayor rechazo de sectores medios al kirchnerismo. 

Si para el ministro Jorge Ferraresi los indicadores económicos son fabulosos, cómo no va a seguir juzgando el juez Walter Bento. 

Otra insólita propuesta de Alberto Fernández. También de Gustavo Beliz, que se creyó para controlar las redes sociales. 

 

Dicen que Bergoglio quiere reservarse para mediar. Pero hay detrás una feroz interna religiosa en la que está interviniendo y tiene una visible cercanía con el zar ruso.

El fútbol no es política, pero a veces es un buen espejo donde los políticos podrían mirarse. A diferencia de Alberto Fernández, a ninguno de esos dos DT se les ocurriría no planificar. 

Mientras Fernández firmaba con el Fondo, Cristina metía en la misma bolsa a los bancos y los narcos. 

Después de su renuncia, Polak volvió al país e insistió: “No es ético cobrar sin trabajar”. Alfonsín trabaja, pero más de comentarista K que como embajador argentino. 

Plan no hay. Sí, viajes y fantasías. Y un nuevo negocio: la hidrovía 

Las señales que pasa el jefe de Gobierno porteño: va por ampliar acuerdos, se aleja de María Eugenia Vidal y se independiza de Mauricio Macri. 

Cafiero se prueba el traje de canciller y Fernández se plancha el suyo para ver a Putin y Xi Jinping. 

Alberto Fernández hace y dice lo que su vicepresidenta quiere. Los dos creen que los demás no funcionan. 

Preside la Celac, una mini OEA anti Estados Unidos. El jefe radical hace suyo el relato oficial.  

 

Fin de año con cosas de la peor Argentina. La oposición se las arregla sola para derrotarse.

 

 

Para ser más Europa, la izquierda hace una reforma laboral. Aquí es mala palabra.

 

El ministro de Salud de Axel Kicillof dice que, como tienen plata, hacen más fiestas. En la práctica es al revés, retrucó Fernán Quirós. 

Crecen las pruebas contra Walter Bento, que ponía y sacaba presos por plata. El cristinismo lo protege. 

El cisma motorizado por el aparato porteño debilita a la oposición y complica a Rodríguez Larreta. 

 

Matices dentro de un unánime repudio al ataque, que fue contra todos los medios.

 

Cómo pegan los resultados en dirigentes clave del Gobierno y la oposición, de Alberto Fernández y la vicepresidenta a Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli. 

 

Excusas de Axel Kicillof y Aníbal Fernández: el delito es viejo y de todo el mundo. Lo que es viejo es no hacer nada.

El Presidente busca ganar amigos en el G20 y termina abrazado a Evo Morales, Correa y el dictador Ortega.

El Presidente discursea y se saca instantáneas con Joe Biden o Emmanuel Macron para que las vean desde acá. La vice avanza: pone la UIF en manos de La Cámpora. 

 

La oposición es golpista. Los empresarios, remarcadores de precios. Y los medios meten mierda en la cabeza de los argentinos.

 

Dice que los periodistas ponemos nerviosa a la gente. Pero qué podemos hacer con las cosas que ellos hacen.

Aníbal Fernández seguía lo que pasaba dentro de la ORT. Con la vista gorda de Alberto, trata de zafar.

Se lo aconsejó un asesor catalán que, entre otras cosas importantes, convenció años atrás a Cristina a vestirse de blanco. Dice que con muchos “sí” se le ganará al “no” de las Paso.

A la jueza saliente no le quedaba rol que cumplir después de participar en esa frustrada jugada para bloquear a Rosatti. El papel de Lorenzetti y la operación contra Maqueda. 

Presidente y vice quisieron hacer como que aquí no pasó nada y en el acto que compartieron en la Rosada justo pasó eso: nada. La piñata electoral de Manzur con doce anuncios en una semana y un sonoro fallido de Cristina.

La secretaria de Medio Ambiente jugó un rol clave en la absurda pelea contra Botnia. La Argentina perdió el tren de la industria forestal mientras Uruguay va por su tercera pastera. Da trabajo y exporta.

Ni Milei ni Espert se animarían a decir como dijo sin decirlo Daniel Gollán que con plata se puede comprar el voto de la gente. Como si fuera poco, volvió Aníbal y dijo que el Gobierno no perdió las PASO.

Ni ministros nuevos ni nada muy nuevo, salvo que de pronto se acabó el virus en el Gobierno.

Cristina ganadora y Fernández perdedor no firmaron la paz sino una tregua para poder hacer la campaña juntos.

Cómo impactan los resultados en dirigentes clave del oficialismo y la oposición, de Alberto Fernández y Cristina Kirchner a María Eugenia Vidal y Javier Milei.

 

Walter Bento, de Mendoza, va a administrar la elección en esa provincia y está acusado de liderar una asociación ilícita. Federico Villena, de Lomas de Zamora, le devolvió a la hija de Hugo Moyano casi medio millón de dólares cuya retención ahora pide otro magistrado.

 

Después de la derrota por paliza en las elecciones en Corrientes, el Presidente salió con un raro comentario sobre la traición a Cristina, Máximo y Massa.

De entrada, Carrió lijó a Manes y Manes le contestó. Ahora tratan de apagar el incendio. 

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