Sábado, 12 Septiembre 2020 21:00

Una represalia que responde a una estrategia - Por Ignacio Zuleta

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En política se actúa de dos maneras. Por reacción o según una estrategia. Por reacción se toman medidas improvisadas, de efecto en el corto plazo; según una estrategia, se actúa según un plan, de efecto a más largo plazo)

La quita de fondos a la CABA por parte del gobierno nacional es una reacción, pero responde a la más vieja estrategia del gobierno: desarmar el poder de fuego del principal distrito que gobierna la oposición de Juntos por el Cambio, para impedirle que articule la política electoral de las legislativas de 2021. Horacio Rodríguez Larreta es el principal dirigente nacional de la liga opositora, y quien está en mejor posición para ser el candidato a presidente en 2023. El oficialismo nacional lo ataca por el flanco más vulnerable, el morral. El otro flanco, que es la política, es el más fuerte de ese conglomerado y parece hoy blindado.

En la CABA Juntos por el Cambio cosechó una diferencia de votos en 2019 que, alimentada por el 40% que sacó la fórmula Macri-Pichetto, mejoró las elecciones anteriores en cantidad de votos. El bolsillo es atacable, la política no. A menos de un año de las PASO de 2021, el gobierno teme quedar sin tiempo de reperfilar su chance electoral, perforada en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito que domina, por la crisis de gobernabilidad - motines policiales y desmanejo institucional - la crisis financiera y la peste.

Ese objetivo explica la reacción del oficialismo frente a dos acontecimientos traumáticos:

1) Quedó demostrado que, hasta nuevo aviso, la oposición impide que los proyectos que sanciona en Senado sean aprobados sin problemas en Diputados.

2) El estallido policial de Buenos Aires le ocurre a un gobierno, cuya ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabezaba las marcas de prestigio en las encuestas. Hoy esos sondeos ponen al tope de las preocupaciones a la inseguridad. El día y la noche ante el mismo público. Un retrato difícil de retocar con palabras o con la prensa amiga.

Buenos Aires, cantera de los votos que necesita el peronismo

La racionalidad de estos gestos hacia a la oposición surge de la necesidad que tiene el peronismo de mejorar el número de bancas en la cámara de Diputados en las elecciones del año que viene, tener quórum propio y holgura de apoyos, para salir del cepo que le impone hoy la oposición. La semana anterior el oficialismo arrancó la sesión en esa cámara con 131 votos, dos por encima del quórum (129). Y aprobó dos leyes más que mansas (apoyo al turismo en crisis y suba de multas a pescadores ilegales) por 129 y 127 votos. Pobre performance de un gobierno que ganó en diciembre por una diferencia contundente, y en primera vuelta.

En octubre del año que viene la oposición juega más bancas que el peronismo. Renueva lo que ganó en 2017 – una buena elección. Para el Frente de Todos le significan 51 de las 119 bancas que tiene hoy (un 42,85%). Para Juntos por el Cambio el desafío es mayor: renueva 60 de las 116 bancas que tiene (51,72%). Al oficialismo le faltan 10 bancas para tener quórum propio y sin aliados, y las tiene que cosechar en donde tiene más poder propio, es decir en la provincia de Buenos Aires. Ese territorio le hace agua y echa mano de la plata de la CABA, en donde tiene una mínima representación, que ahora puede reducirse al aparecer el peronismo como el verdugo de las finanzas de ese distrito. La mejor inversión que puede hacer esa fuerza es poner todos los kilos en la provincia.

Schiaretti también juega el 2021

La pelea por las listas ya se disputa sin cuartel: Sergio Massa busca el voto derechista con Sergio Berni – otro gatillo fácil, ahora con el apoyo de Kicillof y Cristina, que tienen chapa de garantistas. Esas simulaciones ocurren en un distrito que siempre ha apoyado las opciones anti garantistas – Duhalde, Ruckauf, Rico, Patti, etc. También es explicable que salte el desmanejo en la policía, que goza siempre de las peleas entre los funcionarios de la cúpula. El armado de listas está detrás de estos impulsos anti porteños. También de los que despuntan en otras comarcas.

Algunos explican la ausencia de Juan Schiaretti de la declaración de los gobernadores peronistas apoyando quita de fondos a la CABA, a los entendimientos de Alberto con el senador Carlos Caserio, con quien parlamentó en Olivos el lunes durante dos horas. Caserio va a la reelección de la senaduría el año que viene en Córdoba. Acaso Schiaretti tiene otro candidato (quizás él mismo) y vio en ese encuentro una fiesta de otros. En esa reunión, como en otras que tuvo Alberto con dirigentes provinciales, pudo plantearle a Caserio la necesidad de que aporten voluntades que respondan al “albertismo”. Una música del mismo tono pudo oír allí, en Olivos, el gobernador de Salta Gustavo Saénz.

La señal independiente de Schiaretti tiene la dimensión que le da el tamaño de Córdoba, la segunda provincia en cantidad de votos, capital del antikirchnerismo. Se trata, además, del jefe de la liga de gobernadores en las negociaciones colectivas con el poder central. También fue el principal armador de la mesa de Alternativa Federal, que juntaba hasta hace un año y medio al peronismo no K.

Al final, la oposición impuso condiciones

El martes, la oposición le infringió una derrota notable al peronismo de Diputados, al imponerle un nuevo protocolo que condiciona la manera de aprobar las leyes, y también un escrutinio de cómo se hará según cada proyecto.

En esa batalla que se libró en la reunión de Labor Parlamentaria, el oficialismo:

1) Cedió el método de las sesiones remotas que el aseguran ventajas en el debate.

2) Admitió que la oposición – articulada por Mario Negri como jefe del interbloque - imponga la presencialidad cuando se trate de temas conflictivos.

Estas concesiones se las facturan a Sergio Massa, que no tuvo otra salida que el acuerdo para reactivar la cámara. Quedó apartado de su edecán y vigilante - en nombre de su madre -, Máximo Kirchner, a quien tiene sobre el hombro como "o papagayo do pirata". Así llaman en Brasil a la figura infaltable de todas las fotos, figurettis en la jerga criolla, en homenaje al loro que suele lucir, también infaltable, el bucanero sobre su hombro, dicho esto con todo respeto por los bucaneros y los loros, y por Massa y por Máximo - todos animalitos de Dios. En esa reunión, Máximo insistió en el argumento de que la oposición no puede condicionar a la mayoría. Menos le gustó que Massa consintiese un debate en cámara más que lenta de la reforma judicial. Será en audiencias que ocuparán más de dos meses, y cuyo final caerá cuando haya perimido el actual protocolo. Con eso se somete a otra debilidad: que la oposición ponga entonces nuevas condiciones sobre el tratamiento del proyecto, según el texto final. Rara esta bronca en torno a un proyecto guacho: lo mandó Alberto, pero se lo deformaron en el Senado y Cristina dice que es inoportuno o inútil, ¿A qué tanta preocupación?

El gobierno acusa recibo de que la vida legislativa está interceptada por una minoría, que bloquea iniciativas que vienen con vaselina desde el Senado. Máximo lanzó algunas ironías sobre quienes visitan Olivos y después critican al gobierno, alusión a Horacio Rodríguez Larreta. Las completó Massa con comentarios cáusticos sobre Miguel Pichetto y Ernesto Sanz, que a la hora de esa reunión hablaban por un programa de TN. Cecilia Moreau se distraía viéndolo en el celular y le iba susurrando a Massa lo que veía.

Olivos ensaya suavizantes

Larreta se enteró de la quita cuando tomaba un café en Pizza Cero - uno de los santuarios del Pro por la vecindad de algunos de sus dirigentes, Libertador y Tagle - junto a Álvaro González, uno de los negociadores de su equipo, que tenía a su cargo este asunto desde el año pasado. "- No me podés avisar por teléfono un minuto antes de anunciarlo - le gritó a Wado de Pedro, que trastabilló alguna respuesta. “- Esto es una ruptura total, lo considero una traición", remató antes de cortar. Algo le habrá contado a Alberto, que mandó unos segundos más tarde un comienzo de disculpa por whatsapp. "Quedate tranquilo, vamos a resolver esto de otro modo. Estoy yo en el medio de esto". Horacio no respondió, pero entendió que era una decisión con un mandante, Cristina, y un mensajero, el presidente. El mismo suavizante intentaron con llamados inocuos de Julio Vitobello a Diego Santilli y de Sergio Massa a Cristian Ritondo.

Este gesto de Olivos revela las diferencias entre Alberto, que no es un político, y sus socios. El político toma las decisiones siguiendo – para usar una metáfora mansa - su instinto homicida. Alberto no lo tiene. Ahí está la diferencia. En la mañana del volantazo, había recibido a Negri, a quien felicitó por el triunfo de Labor Parlamentaria. Dibujaron juntos la convocatoria a una cumbre de la oposición con los cuatro gobernadores y los jefes legislativos de Juntos por el Cambio, expertos y presidentes de comisiones, para armar la estrategia para el debate del presupuesto 2021 que entra a Diputados el martes. Después del llamado concertó con los gobernadores el rechazo a firmar la declaración de los mandatarios en apoyo a la quita de los fondos. En esos diálogos recordó que los diputados del cristinismo habían votado en contra del Consenso Fiscal II porque Macri le mejoraba los números a María Eugenia Vidal. Esto no es por la plata, es por la política coincidieron, porque con el festival de emisión sinfín los $45.000 millones que le sacan a la CABA no le cambian la vida a nadie.

El “otro modo” que intenta Alberto

Ya hubo antes, el viernes anterior, otra traición: fue cuando le recortaron en Olivos, sin avisarle, el protocolo para la apertura de la actividad gastronómica. ¿Qué será esto de estar "en el medio" y cuál será el "otro modo"? Es un camino ya recorrido, pero que se puede retomar. Hasta marzo, cuando se canceló el debate sobre esta quita, estaba casi cerrado partir la diferencia: aportarle a la Nación unos $18.000 millones, que son los que la ciudad dejará de cobrar por la suspensión del Consenso Fiscal. Cuando asumió el nuevo gobierno, el proyecto del peronismo era hacerle una quita del total de la coparticipación de lo que recibía de la Nación, unos $80.000 millones. Entre enero y diciembre esa cifra bajó a $36.000 millones. Entregar la mitad de eso sería reconocer que la CABA podrá recibir Ingresos Brutos por ese monto, gracias al último retoque al Consenso Fiscal III. La reacción a esa insolencia de la oposición fue aplicar la Fase 2 de la presión sobre el monedero de Larreta, algo que el jefe porteño tenía ya previsionado desde el cambio de gobierno. Es oportuno que actúe la indignación y alce la voz ante la decisión. Pero la esperaba desde diciembre pasado, como espera ahora la Fase 3, que es quitarle los depósitos de la justicia nacional y federal al Banco Ciudad para desfondarlo. El peronismo lo ordenó por la llamada Ley Conti en 2012, la frenó en parte el gobierno de Cambiemos en 2015, y la anuló un falló de cámara que la declaró inconstitucional en 2017. Está en el menú del blitzkrieg sobre el Fortín CABA. Es la razón por la cual los abogados de la ciudad ya tenían redactado el recurso ante la Suprema Corte de Justicia desde enero pasado.

Una oportunidad para despegar de la foto incómoda

Parte de esa negociación "de otro modo" incluye la cláusula para que la Nación asegure el financiamiento de obras públicas que le interesan a la CABA. Entre ellas están el nuevo penal de Marcos Paz, del cual depende el traslado del penal de Devoto; las mejoras del desagüe Medrano; una segunda etapa del viaducto Belgrano Sur, y la revisión de la suspensión del entierro (o “soterramiento" según los culteranos) del Sarmiento. Larreta sostiene que sus resultados electorales dependen de las obras que ha hecho, como el Paseo del Bajo. Por eso se conforma si le aseguran esas obras. La quita actual representa el 10% del presupuesto de la CABA, que equivale a todo el gasto de la obra pública. Tiene a su favor las leyes de emergencia, que se han votado para recomponer las partidas y también juega en su beneficio la oportunidad que le da este volantazo de Olivos para desmarcar del destino común. La Nación tiene a su cargo la política nacional contra el virus, que se le complica por el aumento de contagios y muertes, especialmente en el otro distrito que domina el tridente nacional, Buenos Aires. En esa pelea Larreta muestra mejores resultados por los activos del distrito - dinero, sistema de salud, etc. - pero paga el costo del descrédito de la Nación, como vocero de las desgracias. Con este divorcio tiene la oportunidad de despegarse del destino de Alberto y de Kicillof, y mostrarse como la solución a un problema que arrastra a los otros dos. Tiene la ventaja de poder victimizarse: me sacan la plata justo cuando aporto como pocos a la atención de la salud de la CABA y también del AMBA y las provincias. Justo a mí. Y los deja a Alberto y a Axel contando la cantidad de muertos y amenazando con el botón rojo.

Las miradas sobre la Corte, que dio una señal política

Ahora a todos volverán a mirar hacia la Corte, que tiene una semana más para responder al reclamo de los jueces, cuyo traslado quiere anular el Senado. La sesión que iba a aprobarlo se postergó para la semana que viene. Ocurrirá el viernes, que es cuando la cámara puede tratar, sin necesidad de 2/3 la denuncia penal contra Eduardo Casal que dictaminó la comisión de Asuntos Constitucionales. El oficialismo avanzó con esta demanda porque se cree ofendido porque el procurador demoró la jura de los nuevos miembros del Jury, tribunal al que quien someterlo para que deje el cargo. Una extravagancia legislativa que revela también el instinto homicida de sus adversarios. Hay pocos antecedentes de que una comisión del Congreso trate y dictamine una cuestión de privilegio, que es lo que planteó el senador Claudio Doñate contra Casal.

Esas cuestiones justifican discursos, pero nunca dictámenes. La última vez que ocurrió fue en el año 2000, cuando el Senado citó a la SIDE a dar explicaciones sobre la información de una nota de La Nación de Joaquín Morales Solá sobre presuntos banelcos. La planteó Antonio Cafiero, pero no se citó al periodista a quien el senador quería incomodarlo preguntándole sobre las fuentes que había usado. Algo imposible de lograr en un profesional. Seguramente Cafiero sabía cuál era esa fuente. Antes, en 1984, la cámara de Diputados había dictaminado otra cuestión de privilegio contra el cura Christian Von Wernich y lo arrestó durante tres días en un “calabozo” del Congreso por dichos ofensivos al cuerpo. Con esa jurisprudencia avanza el Senado contra el Procurador.

Los reclamos de Pablo Bertuzzi y Leopoldo Bruglia están a estudio de los supremos, que el jueves dieron la primera señal de contenido político desde aquella vez que le dieron manos libres a Cristina, para imponer el protocolo de sesiones remotas en el Senado.

Por unanimidad le pidieron al gobernador de Formosa Gildo Insfran que informe sobre la prohibición que dictó, para que cerca de 4.000 formoseños no puedan regresar a esa provincia desde otros distritos. La denuncia la firmó el senador Luis Naidenhoff como un pedido de hábeas corpus. El tribunal, antes de fallar en el reclamo de un amparo en favor de esos formoseños que permanecen en la frontera con el Chaco, aunque cumplen con los requisitos antivirus que les exigen, ofició ante Insfran. La sentencia dice “que los hechos que se denuncian exigen que esta Corte —como custodio de las garantías constitucionales— requiera a la Provincia de Formosa los informes que estima necesarios al objeto del pleito (artículo 36, inciso 40, apartado a, del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).

La señal hay que leerla a luz del debate entre cuarentenistas y antricuarentenistas, que se libra en todo el mundo y que en la Argentina ha dado origen a fronteras interiores como esta de Formosa, o la que dispuso San Luis para aislarse del virus, y de los cordobeses.

Ignacio Zuleta

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