Domingo, 29 Noviembre 2020 07:07

La hora de los tuneleros - Por Ignacio Zuleta

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Desbordes. El gobierno intentó capitalizar el velorio de Maradona. Los hinchas coparon la Rosada. Rodríguez Larreta entre la paz ghandiana y cambiar la política monetaria del BCRA.

La rispidez de las relaciones con la oposición habilita los movimientos discretos de los tuneleros. Cuando la pelea entre las facciones parece alcanzar un techo insuperable, se convocan, con instinto casi animal, los negociadores que reabren canales para encontrar alguna plataforma de convivencia. El gobierno tiene un fin de año desgraciado: quedó exhibido por la sucesión de desaciertos en el intento de capturar el velorio de Maradona para beneficio electoral. Si con esa eficiencia van a vacunar, será hora de resguardarse en serio, sacándole las partes blandas a la jeringa. No es una comparación forzada. La oficina de Wado de Pedro es la que organiza el sistema nacional de vacunación, para cuando la haya. La hace desde la Dirección Nacional Electoral, con los juzgados electorales de todo el país. Puede ser también un ensayo preelectoral, porque la vacunación masiva emulará una jornada de comicios.

Habrá un reparto territorial del padrón en escuelas y "mesas", con aislamiento y distancia social. El primer producto es un padrón de la población de riesgo, que es la primera que se va a vacunar: mayores de 60 años, personal de salud, etc. El velorio fue un primer ensayo de movilización. Tendrán que afinar la puntería, porque fue un tumulto que puede producir pico de contagios, como aquellas colas para el pago de la IFE o los banderazos opositores.

La materia oscura que une a la oposición

El gobierno busca cerrar el primer año con el broche a los grandes proyectos: impuesto a las grandes fortunas, límite a los fondos policiales para la administración Larreta, mandoble a los 2/3 de los votos para nombrar al jefe de los fiscales. Tres iniciativas con destino de Tribunales. Alguno puede tener algún tumulto en el propio Congreso. La oposición hasta ahora ha gozado de una ventaja: la claridad con la que sus caciques entienden que el principal valor es la unidad. Esa unidad depende de un segundo elemento, hasta ahora operante: postergar la discusión de liderazgos.

Estos dos elementos forman la materia oscura que cimenta la unidad, de la misma manera que los astrofísicos le atribuyen a esa misteriosa materia oscura la condición para el movimiento armónico de los astros a gran escala. La materia oscura que amalgama a las tribus de Juntos por el Cambio le permiten mantener una minoría en Diputados, que hace que el oficialismo obtenga votaciones en proyectos discutidos, que apenas superan los 129 votos necesarios para el quórum. Con firmeza, le han ido arrancando a jirones, protocolos de presencialidad creciente. En el Senado, Juntos por el Cambio ha clavado el control de los 2/3 con una alianza con los "federales" de Reutemann y Romero. El peronismo de esa cámara ha debido avanzar con la modificación de la ley del ministerio fiscal para evitar el bloqueo y promover la designación y la destitución del procurador por mayoría absoluta.

La necesidad de una estrategia unificada

Los dos elementos que integran la materia oscura de la unidad no resultan suficientes ante la agresividad con la que el oficialismo busca cumplir el objetivo central, que precede a la asunción del gobierno de la trifecta presidencial - Alberto, Massa, Cristina: derrumbar el bastión de Cambiemos que es el gobierno de la CABA. A esa amalgama opositora le falta otro elemento que se hace necesario a medida que se acerca el tiempo electoral. Es una estrategia del conjunto, y que no haya divergencias entre lo que quiere Larreta, los demás gobernadores, los intendentes de Buenos Aires y los bloques legislativos.

Cada cual empieza a mostrar la punta de sus proyectos sectoriales, que se contradicen y amenazan con trizar la unidad. Para decirlo en un ejemplo: Larreta es víctima de una agresión terminal sobre su gobierno, el principal baluarte de Juntos por el Cambio, con la quita de la coparticipación y con el acuerdo para limitarle el pago de la policía. Pero su respuesta es ghandiana, pacífica. Esa mansedumbre le quita pólvora para responder a las agresiones. Y prefiere confiar su futuro a negociaciones de los tuneleros. Con ese estilo, que hasta ahora le ha funcionado, descoloca a los halcones de la oposición, que querrían que esa frialdad se trasladase al hierro de las espadas.

Audacias larretistas: interviene la política monetaria

Los tuneleros actúan en dos terrenos, hasta ahora eficaces: uno es una negociación de un texto nuevo de la ley de la policía, que le justifique levantar la amenaza más venenosa que pudo ocurrírsele. Se trata de la aprobación por la legislatura porteña de una ley tarifaria que le interviene a la Nación su principal instrumento de regulación monetaria, que son las Leliq. Ese proyecto, que ya navega en la legislatura local, elimina la exención, y considera gravados con el impuesto sobre los ingresos brutos, a las operaciones de pases reguladas por el Banco Central de la República Argentina, así como las operaciones de pases entre entidades financieras. Un cañonazo de ingenio inusual en el manso Larreta. ¿Me sacan la "copa" y me ponen un corsé al pago de la policía? Me la cobro yo en mi vecindad, que es la de los bancos que intervienen en esas operaciones. Desde que Horacio Massacessi se cobró la plata de Cavallo entrando al tesoro regional del Banco Central en Viedma (1991) que no se veía tamaña agresión de una provincia a la Nación.

Ofrecen cambio en ley policial

El oficialismo escuchó a los gritos del chancho: hay que pegarle hasta que aparezca el dueño, enseñaba Néstor para estas emergencias. Silvina Batakis, que hace una semana le negó a Larreta una reunión discreta con todos los gobernadores de Juntos por el Cambio, abrió la compuerta del túnel y comenzó a hablar con el ministro porteño Martín Mura. Le ofreció cambios a la ley de la policía, que hasta el fin de semana no habían convencido a Larreta de bajar ese proyecto, para el que ya tiene los votos en la legislatura. Tampoco dejará de ir a la justicia para reclamar la inconstitucionalidad de la ley que pondría límites y discrecionalidad al pago de la policía. La picardía es digna de estudiarse en el manual de las astucias. En política nadie se suicida. Y si no lo logra, la próxima será más extravagante: por ejemplo, devolverle la policía a la Nación, que se haga cargo de la seguridad en el distrito. Los otros expedientes, como cargar ingresos brutos a las tarjetas de crédito, o aumentar el impuesto a los sellos en resúmenes de tarjetas y en transacciones y contratos, son un dolor en el bolsillo de los vecinos de Buenos Aires. Larreta podrá decirles que le vayan a reclamar a la Nación por esas quitas. Hay confianza entre los tuneleros.

De nuevo la falta de número en el oficialismo

El ala política del tunelerismo criollo también opera en el Congreso, con más discreción aún, para quitarle quórum y votos al proyecto que sancionó el Senado para esas quitas. Hasta ahora contaban con una señal de Sergio Massa de que el proyecto contra Larreta no irá tan rápido al recinto de los diputados. El jefe de la cámara mantiene un romance de ojos - sin verbalizaciones - con un sector del larretismo. Sabe que comparte electorado con sectores moderados de centroderecha que votan en la CABA. Tampoco quiere suicidarse atado al mástil de la estrategia del instituto Patria, que es demolerle el castillo al jefe porteño, y darle un golpe mortal a las chances de Juntos por el Cambio de ser competitivos en las elecciones del año que viene. O que lleguen tan maltrechos como el oficialismo. La base de esa estrategia es cuestionable: Larreta no gobierna porque tenga plata. El dominio de su fuerza en la CABA desde hace casi dos décadas es resultado de la política. Macri sufrió la misma extorsión presupuestaria, con Cristina de presidente – máxima agresividad – y le ganó a un peronismo más fuerte que éste en 2015. Deberían sacar lección, unos y otros, de esta experiencia. En política, billetera no le gana a galán.

Cristina a contramano de la apertura

Juntos por el Cambio no termina de asumir que el oficialismo saca adelante iniciativas con el veto de sus opositores. El viernes le dio sanción a la baja de los 2/3 para designar al procurador. Lo hace después que un sector de la oposición propusiese lo mismo a través de legisladores como Martín Lousteau. Es un viejo recurso del peronismo, explotado por el matrimonio Kirchner: apropiarse de proyectos de la oposición, darlos vuelta y hacerlos aprobar como propios, ante una oposición que los debe rechazar con vergüenza. O que directamente los apoya. Revela una de las constantes de la política de los gobiernos débiles: importa más ganarle al otro que imponer tal o cual proyecto. Igual, después gobernás por decreto. Este recurso coexiste con la agresividad de meterle el dedo en la oreja a la oposición. Cristina de Kirchner mandó a sus acólitos del Senado - ella nunca va - a una reunión de Labor Parlamentaria, a conversar sobre agenda legislativa. La oposición le pidió revisar los protocolos de presencialidad que vencen en la primera semana de diciembre, y adaptarlos a la nueva realidad de un país que pasó ya del ASPO al DISPO (Aislamiento/Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio). Pero la vicepresidente les respondió con un decreto que prolonga la semivirtualidad hasta marzo próximo, 90 días más. Justo cuando el gobierno liberó los velorios masivos.

El aborto de la discordia

En Diputados hay un reclamo pendiente porque este lunes vence el protocolo que acordaron oficialismo y oposición para que haya presencialidad voluntaria en temas odiosos. Si se renueva, regirá para las sesiones extraordinarias. El proyecto más discutido es el de la despenalización del aborto, que el oficialismo quiere se vote el 10 de diciembre. En la reunión de las comisiones que discuten esa iniciativa, el oficialismo propuso hacerlo el 7 de ese mes, pero los "celestes" recordaron que el 8 es el día de la Inmaculada Concepción. Cedieron los verdes, que miran de reojo a Massa, que tampoco quiere ser rompedor en este punto. Admitió que en las reuniones de las cuatro comisiones hubiera presidentes y vicepresidentes. Fue cuando los "celestes" recordaron que las cuatro presidencias de esas comisiones están en manos de "verdes" (Salud, Mujer, Legislación General y Legislación Penal). Admitió que entrasen los vicepresidentes porque dos de ellas son "celestes" (Carmen Polledo y Marcela Campagnoli).

Convicción vs. oportunidad

Es la iniciativa donde más se nota la falta de una coordinación estratégica. Se discutió en los interbloques de las dos cámaras. Si el gobierno tiene como proyecto principal sacar esta ley, ¿no será el momento de condicionar el voto a que se llegue a un entendimiento global con la oposición, que incluya todos los temas disputados, incluyendo los dineros de Larreta? Los verdes de las dos cámaras defienden la libertad de conciencia. Los celestes aprovechan para reflotar otra mirada: si ese voto beneficia al oficialismo, aprovechemos para condicionarlo. Digamos que ni nuestros verdes van a dar el voto. Esa diferencia no está zanjada. Para algunos, Juntos por Cambio debe tener una estrategia que proteja ante todo los intereses de la oposición, y que busque maneras de evitar que el oficialismo prospere con votos ajenos. Otros sostienen la libertad de conciencia de cada legislador, en un tema que es de convicciones, y que ya en 2018 se votó sin órdenes de ninguna conducción.

Horas de prueba para Alberto vs. Cristina

Estas diferencias empiezan a poner en peligro la fuerza de la materia oscura, en la medida que avanzan los tiempos electorales. El jueves entró en el Senado el mensaje del poder Ejecutivo que propone a Alejo Ramos Padilla como juez federal de La Plata con competencia electoral. Este magistrado tiene las mejores calificaciones en los exámenes que rindió, pero la oposición lo considera un lanzallamas del cristinismo.

Actuó como subrogante en Bahía Blanca para arrinconar a algún empresario periodístico, y desde Dolores declaró inconstitucional las designaciones en comisión de Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti a la Corte en 2015. Es el juez de la causa D’Alessio y ha procesado al periodista Daniel Santoro por su tarea profesional. Mandó a analizar en la Comisión de la Memoria si el material periodístico puede ser considerado "acción psicológica". La "acción psicológica" es una herramienta descripta en los códigos militares que los gobiernos dictatoriales usaron para la represión. Todo acto humano puede ser considerado acción psicológica, pero no es un delito. Ramos Padilla tendrá a su cargo el control electoral en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito de la Argentina. La propuesta para el juzgado de La Plata puede ser el comienzo o el final de una pelea entre Alberto y Cristina. La vicepresidente lo quiso para una silla de camarista en Comodoro Pi. Alberto lo envía a La Plata. O arreglan o se van a a pelear. Con Daniel Rafecas ya tienen un round de disidencia abierto. El actual juez y candidato a procurador se dice un hombre de Alberto, pero no de ella.

Juicio por YPF, peligro de chispazos

Profundidades fantasiosas para quienes confían en las diferencias entre las tribus del oficialismo. Las aplaca también alguna materia oscura, en beneficio de la unidad del peronismo, que les dio la oportunidad volver al poder en 2019. Las pruebas son muchas, como las de Hércules. Alguna puede estallar en un espacio inesperado, como la procuración del Tesoro. El mega juicio que tiene el país con un fondo de abogados por la estatización de las acciones de Repsol en YPF, puede reflejar miradas distintas en la trifecta presidencial. Carlos Zannini ha continuado la estrategia que llevaba a cabo el país con el anterior gobierno, a través de su antecesor Bernardo Saravia Frías. Logró que la jueza Loretta Preska admita la posibilidad de que el juicio se haga en la Argentina. Pero también ha citado a declarar a los empresarios Eskenazi, a quienes la Argentina, antes de 2019, señaló como posibles beneficiarios ocultos de esa demanda, aunque no figuran en ella de maneral formal. Ese procedimiento de "Discovery" puede echar más sombras sobre los compromisos de ese grupo empresario, al ingresar y salir de YPF. Zannini es Cristina, Eskenazi es Massa. La empresa YPF, que conduce Guillermo Nielsen, no cambió de abogados y continúa siendo patrocinada por el mismo estudio que había elegido el gobierno de Mauricio Macri. Es una empresa de combustibles, mejor que no se derrame, y si ocurre, que nadie encienda un fósforo.

El sueño de la vigilia salvadora

La crispación entre el oficialismo y la oposición estalló en el momento cuando el duelo maradoniano podía restañar las heridas más profundas de un país perforado por crisis. Fue una oportunidad para unificar, pero sirvió para separar más. ¿No era una oportunidad para que el presidente invitase a todo el arco político - expresidentes incluidos, todos comprometidos en algún momento con la biografía de Maradona? Lo dominó el sueño de la vigilia salvadora: la del velorio de Carlitos Menem, muerto en marzo de 1995 y que pudo tener efectos en la reelección de su papá en mayo de aquel año; la de Alfonsín, accidentado en junio de 1999, que levantó el ánimo de la candidatura de De la Rúa, que ganó en octubre; la de Néstor, que la hizo reelegir a Cristina en 2010. Simplificaciones retrospectivas, porque esas elecciones se pueden explicar desde la política, no por el marketing fúnebre.

La Argentina autoritaria tiene ese no-sé-qué que ha convertido el cuidado de los enfermos en un plan represivo, con controles policiales, multas, cierre de fronteras interiores, cuarentenas penosas y periodistas que cazan violadores del aislamiento. Ahora convirtió un duelo que era para la liberar felicidades y emociones, en otro round represivo. Un desacierto en un mundo en donde lo más atinado es no juntar gente sino dispersarla.

La Argentina se viene salvando de los tumultos que El Guasón produce en todo el mundo. Ningún gobierno puede controlar una rebelión global de la sociedad, que marca los tiempos. No se salvó ni Donald Trump, que es un mano dura y lo tiene a Rudy Giuliani, el de la tolerancia cero. Se están yendo a la casa. Para el récord: 1) que le hagan “las patas en la fuente” a un gobierno peronista. 2) que el escenario de los errores fueron las pantallas de TV y algunas cuadras en el microcentro. El resto del país, normal, lo miró por TV con el dolor que debió dominarlo todo. Es decir, sin ira. 3) tampoco hay que minimizar el espectáculo porque esas imágenes generan la leyenda y construyen cultura popular. El 80% de los que lloraban a Maradona eran jóvenes que no lo vieron jugar. Heredaron la mitología de sus mayores.

Un asalto al Palacio de Invierno

Si hubiera que localizar las querellas en alguna la verbalización de superficie estuvo en el cruce entre Diego Santilli y Wado de Pedro sobre la actuación de las policías en los desórdenes en la Casa Rosada. Los incidentes ocurrieron en el peor momento, cuando estaban en la Rosada Alberto Fernández y Cristina de Kirchner, los barras entraban por el patio de las Palmeras y la policía los echó con gas pimienta.

Sólo hay registros en celulares de esas proezas, porque el gobierno cortó la transmisión de lo que ocurría por ahí. Hasta hubo que correr el féretro de Diego de lugar por temor que fuera capturado por los entusiasmados. No ocurría algo parecido desde aquella noche cuando un grupo de veteranos de Malvinas, que reclamaban ayudas el gobierno de Néstor Kirchner, llegaron a la escalera principal de la casa Rosada. El orden en esos espacios está a cargo de la Casa Militar - Granaderos - y la custodia presidencial de la policía Federal. Aquella noche le costó una rabieta a Néstor, que descargó responsabilidades en el asesor Juan Carlos Mazzón, que conducía las relaciones con aquellos tumultuosos veteranos. Quien crea que la queja de Wado la movilizó Cristina o Alberto, no se equivoca.

Ignacio Zuleta

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