Martes, 29 Diciembre 2020 10:04

Pese al apoyo de Alberto Fernández, intendentes rechazan a Máximo Kirchner en el PJ bonaerense - Por Walter Schmidt

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Con Fernando Gray y Gustavo Menéndez a la cabeza creen que el líder de La Cámpora no logrará el apoyo de los consejeros y que el Congreso partidario lo bloqueará.

Las palabras del presidente Alberto Fernández hacia Máximo Kirchner, al afirmar que “tiene todas las virtudes para ocupar” la jefatura del PJ bonaerense tuvieron como objetivo clausurar la discusión entre la agrupación La Cámpora y los intendentes del peronismo ortodoxo. Pero el rechazo persiste y podría empañar lo que parecía resuelto.

Hasta el intendente de Hurlingham Juan Zabaleta, un dirigente que responde directamente a Alberto F. y que tenía sus reparos en el arribo del hijo de Cristina Kirchner, tras los dichos del mandatario se alineó y puso paños fríos: “Máximo Kirchner es un referente de esta coalición con el que compartimos estas políticas y con el que vamos a compartir también espacios de construcción”. Otros alcaldes del Conurbano, luego de escuchar a Fernández, concluyeron: “Dónde manda capitán...”.

Sin embargo, pese a todo, un grupo de intendentes y dirigentes que a la vez son consejeros del PJ bonaerense no están dispuestos a renunciar a sus cargos, desconocen el pedido de Alberto Fernández y siguen ratificando que el mandato de la conducción del partido vence en diciembre del 2021.

Eso conlleva un problema para los planes de Máximo Kirchner quien, al forzar la interrupción del mandato vigente, debe activar una sucesión de hechos bastante complejos. El primero es que renuncien la mitad más uno de los consejeros del PJ cuyo total es de 48. El número de dimisiones serían 25, pero como además hay suplentes que deberían asumir como consejeros cuando los titulares renuncien, eso significa que el número debería ser mucho mayor.

El otro inconveniente para el camporismo es que, si llega a conseguir la masiva renuncia, luego se deberá reunir el Congreso partidario que está conformado por unos mil miembros que deberán votar autoridades. En su gran mayoría se trata de dirigentes de vasta trayectoria, más vinculados ideológicamente al viejo peronismo ortodoxo que con el kirchnerismo o cristinismo.

“Este es un tema institucional, la conducción tiene mandato hasta diciembre del 2021 y debe cumplirla”, afirman quienes no aceptan que el líder de La Cámpora “entre por la ventana y se quede con el partido”.

Entre las caras visibles de esa cerrada posición se encuentran el vicepresidente del PJ e intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, y el actual titular del PJ provincial, Gustavo Menéndez. Pero también habría otros alcaldes que prefieren el silencio.

Ambos se envalentonan porque quienes decidirán son los consejeros, dentro de los cuales hay muchos intendentes, pero no los que apoyan férreamente a Máximo Kirchner como Mayra Mendoza (Quilmes), Juan Ustarroz (Mercedes) o Pablo Zurro (Pehuajó). Ocurre que en 2017 La Cámpora fue a elecciones con sus candidatos por Unidad Ciudadana y no ocupó la estructura del PJ.

Los rebeldes aseguran que, de unos 70 intendentes peronistas, la mayoría pertenecen al peronismo ortodoxo que no quiere un cambio de conducción intempestivamente.

En efecto, hoy Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora y autor de la idea de que Máximo asuma la presidencia del PJ bonaerense, salió a respaldar al líder de La Cámpora. Dijo que “la inmensa mayoría de los dirigentes y militantes peronistas” desean que el jefe del bloque de Diputados del Frente de Todos asuma esa jerarquía de poder interno, porque “conjuga la sensibilidad social y la capacidad que necesitamos”.

Detrás de Insaurralde no hubo una catarata de intendentes -son 70- ni mucho menos, que se manifestaron. Apenas lo acompañaron, entre otros, su ex colaborador y actual titular de la Cámara de Diputados provincial, Federico Otermín; los intendentes Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Nicolás Mantegazza (San Nicolás); la funcionaria nacional Victoria Tolosa Paz; y la concejal Dulce Granados, esposa del intendente de Ezeiza, Alejandro Granados.

De mantenerse las posiciones cruzadas, la llegada de Máximo Kirchner a la sede de Gaspar Campos podría generar impugnaciones ante la Justicia electoral de parte de los consejeros y de dirigentes peronistas que no digieren esa movida.

Uno de los consejeros partidarios remarcó que de acuerdo al artículo 64 de la carta orgánica, para ser autoridad en el partido es necesario contar con dos años de afiliación en el distrito. “Pero Máximo todavía está afiliado al PJ de Santa Cruz y tampoco cumple con ese requisito”, aseguran. Está claro que, si el consenso fuera unánime, ese tipo de reglas serían pasadas por alto.

En algún momento se mencionó que como moneda de cambio el camporismo ofrecía derogar la ley que pone fin a la reelección indefinida de intendentes. Pero del otro lado sostienen que ese es un interés que comparten con sus pares de Juntos por el Cambio, por lo que cualquier estrategia al respecto será llevada a cabo por peronistas y opositores.

Lo que tampoco prosperaría la intención de Máximo Kirchner de nombrar como titular de la Federación Argentina de Municipios (FAM) a Fernando Espinoza, intendente de La Matanza.

Para ese lugar desde hace tiempo suena el albertista Zabaleta, como el candidato del Presidente. Y como los 500 jefes comunales que integran ese órgano participan de la designación y apenas 3 o 4 de ellos son camporistas, lo más probable es que el jefe comunal de Hurlingham sea el hombre elegido.

Walter Schmidt

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