Domingo, 07 Febrero 2021 02:35

Si tenés geopolítica, tenés vacunas - Por Ignacio Zuleta

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Curiosidades de la diplomacia local que trabaja afuera para cumplir con la agenda interna. Novedades con una nueva hidrovía con nebulosos ganadores y perdedores. Sigue el minué por las PASO. Fuego sobre el ministro massista. Zumban los oídos por los radicales en campaña interna.

El trámite de la peste termina demostrando que si tenés geopolítica, tenés vacunas. La Argentina tiene fuerza y plata para poner la política exterior al servicio de la agenda doméstica. Lo puede hacer en tiempos de normalidad, en una región que es la más pacífica del mundo, sin conflictos de frontera, con bajos índices de criminalidad comparativos, con una pacífica convivencia con los países de la región, de los que les recibe los pobres a través de fronteras porosas y generosas.

La Argentina protagoniza desde hace décadas un fenómeno de absorción de la pobreza de la región, que va a quedar anotado en la historia, algo que solo es posible por la riqueza del país, que tendría guardados, exageran algunos, cerca de US$500.000 millones en negro y fuera del sistema, y aplica el 70% del presupuesto al gasto social para beneficio de todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.

Contrasta con la mezquindad con la que los países de Europa, América del Norte y las dictaduras capitalistas de Asia tratan a los migrantes y pobres de la tierra. Es por lo menos como para merecerse tener un Papa argentino. Esta opulencia le hace postergar a la Argentina la necesidad de una geopolítica de subsistencia, a la que disciplinan otros países menos regalados por la bonanza. Eso sí, cuando aprieta el zapato, y querés vacunas, tenés que tener alguna geopolítica. Si no, podés terminar al final de la cola.

Roces por una segunda hidrovía

El minué de una nueva geopolítica le aporta nuevos argumentos al albertismo, que busca amigos en países a los que antes miraba con desdén tercerista – Estados Unidos, Uruguay, Brasil. Y tiene una prenda de discordia cuyo protagonismo puede empañar las mejores intenciones.

Es la nueva Hidrovía - palabreja contaminada, habrá que encontrarle un sinónimo más manso – que impulsan Brasil y Uruguay sobre un tramo del río Uruguay, que tiene a la Argentina como estado ribereño, pero el gobierno que no lo considera un proyecto prioritario entre todos los emprendimientos multinacionales en la región. Se trata de la iniciativa que requiere conciliar intereses de Argentina y Uruguay - y su principal beneficiario, Brasil.

Este país se anota como financista del proyecto que permitirá hacer navegable el curso del río, que va de Punta Gorda - (Uruguay) a Uruguayana (Brasil) con una vía que le puede cambiar la vida a los negocios de exportación de los tres países. Para la Argentina es un proyecto caro; Uruguay tiene una porción menor de la traza, pero escucha las ofertas de Brasil. La obra fue uno de los temas de conversación entre Alberto Fernández y Lacalle en su cita del año pasado en la quinta La Anchorena, y lo retomaron el presidente del Uruguay y Bolsonaro en el almuerzo del miércoles pasado en la residencia de Brasilia. Se trata de habilitar los fondos para el dragado entre Colón-Paysandú hasta Concordia, para que naveguen barcazas. Entre esta ciudad y Uruguayana se proyecta una obra faraónica, que funcione como by pass de la represa de Salto Grande, con un sistema de exclusas parecido al del canal de Panamá. Y de ahí hasta Uruguayana, seguirá - si los brasileños sueltan alguna moneda - con nuevos dragados. Los más imaginativos sueñan con un santuario de gran atractivo turístico en Concordia, con una costanera parquizada y visión panorámica de tránsito por el río. Una Venecia mesopotámica.

El jubileo de las empresas post Lava Jato

La novedad de la semana fue en Brasil el cierre de la fiscalía especial que destapó las trapisondas del Lava Jato, y dejó blanqueada la lista de empresas que pueden hacerse cargo de obras públicas, libres de pecados de corrupción. Se habla de montos entre US$150 y US$400 millones, que puede aportar la banca estatal de Brasil, que hasta ahora había suspendido estos proyectos por la investigación del Lava Jato, entre ellos el enterramiento (llamado soterramiento por los académicos) del tren Sarmiento. Para evitar las demoras, circuló entre Montevideo y Brasilia la idea de apelar al sistema de iniciativa privada, que sigue teniendo vigencia de alguna forma en los tres países.

En Buenos Aires se siguen preguntando por qué tanta pasión uruguaya por esta obra sobre el río Uruguay. Para la Argentina el mayor interés sería cobrar parte del peaje. Después del almuerzo Bolsonaro-Lacalle, volvieron a sonar los teléfonos entre los embajadores argentinos en Uruguay y Brasil (Alberto Iribarne y Daniel Scioli), los presidentes y el canciller del Uruguay, que acompañó en el almuerzo y sabe mucho de dragados e hidrovías.

Se trata de Francisco Bustillo, que está entre los mejores amigos de Alberto Fernández. Tanto que cuando viajó a Madrid, ya electo presidente, se alojó en la casa de Bustillo, que había pasado de ser embajador en Buenos Aires a la capital de España. No hay obra más grande entre las que puedan imaginarse en esta región, que es clave para el comercio exterior. Salvo el gasoducto Vaca Muerta-Uruguayana, pero depende de que alguien reviva a la vaca, que está tan muerta como YPF. Este encuentro en Brasilia cita echa sombras sobre las mejores intenciones de la Argentina de construir su nueva geopolítica.

Alberto chocará con la pretensión de Bolsonaro y Lacalle de abrir el Mercosur a pactos con otros tratados regionales, en contradicción con la tendencia anti global del mundo de la pandemia, a la adscribe el peronismo. El Olivos hubo reproches entre cuatro paredes a las palabras de Lacalle sobre el Mercosur elástico: ¿por qué hablo de eso fuera de una reunión de todos los representantes? Le reprochan falta de experiencia, como si sobrase por acá.

Fuego amigo sobre el ministro massista

Como se trata de vías navegables, este negocio va directo al ministro massista de Transportes, Mario Meoni, que hoy mantiene una disputa política con el cristinismo del propio gobierno, sobre el destino de la otra Hidrovía, del Paraná. Ese curso está en trámite de licitación para la concesión, hoy en manos de un conglomerado de empresas entre las que está la Emepa, cuyos directivos están procesados por presunto pago de coimas al gobierno de Cristina de Kirchner, para que renovasen un contrato (causa Cuadernos). Este enredo tiene presión política local y de afuera.

El jueves el ministro Meoni se sentó junto a Felipe Solá y sus respectivos asesores, a revisar los protocolos de la licitación de la Hidrovía, por cuya concesión disputan cuatro empresas. La intervención de la Cancillería parecía obvia, porque es donde saben de esas cosas. Pero el ministerio de Transportes había avanzado por las propias, hasta que desde el Instituto Patria los amenazaron con anegar el proyecto en una bicameral.

En esa reunión Solá-Meoni se revisó también el capítulo que más envenena las relaciones entre las tribus del oficialismo, que es el dragado del canal Magdalena. Las críticas del propio oficialismo hacia Meoni las encarna el senador Jorge Taiana en un pedido de informes al ministro en el cual afirma que la Argentina "ha concesionado esta estratégica vía fluvial sin los adecuados controles que defiendan el interés nacional". Eso pone en duda la gestión del Ejecutivo de su gobierno y es la razón por la cual reclama la creación de la Bicameral.

La reunión con Solá fue lo más parecido a un pedido de asilo del ministro bajo la órbita de la Cancillería de Solá en defensa de su trinchera, que tambalea como todas las posiciones de las distintas tribus del oficialismo por falta de un liderazgo que unifique objetivos y métodos. Es una de las características del gobierno invertebrado, que nació de un pacto y que loteó espacios entre sectores que compiten, no en fuerza sino en debilidad política. Razonable que un ministro en la intemperie – a quien no le basta la experiencia de intendente y padece en la etapa de aprendizaje - busque resguardo en Solá, que es de uno de los funcionarios con más autócratas del gobierno.

Alberto y Massa pierden en la pelea contra las PASO

La apertura del año político precipitó un vértigo de concilios para tejer la trama preelectoral. En el peronismo hubo encuentros entre Alberto, Wado de Pedro y los diputados Massa y Kirchner para acordar el formato del proyecto de reforma al código electoral, para hacerle afeites de oportunidad a las PASO.

Perdieron en este juego Alberto y Massa, fogoneros de una lisa y llana suspensión de las PASO por este año, con el pretexto de la peste. Creen que su suerte electoral será mejor protegida si manejan la lapicera de las negociaciones con el músculo que les aportan sus cargos. Máximo sigue sosteniendo que no está a favor de la suspensión de esta creación de su mamá en 2010, inspirado en la bronca de su papá después de la traición de los intendentes de Buenos Aires en las elecciones de 2009.

En aquellos comicios, una lista nivel dream team - Néstor, Massa, Scioli - fue vapuleada por el debutante Francisco de Narváez, de protagonismo tan tenue en la política que hoy ni se sabe dónde está. Queda en los récords como uno de los pocos que supo sacarle votos a la plata - ilusión que hizo desbarrancar a muchos - aunque habrá que hacer alguna vez el balance de ese acierto dinerario, frente a la torpeza de aquella nómina oficialista. Fue casi una tomadura de pelo a los votantes, con las candidaturas testimoniales en las que se postulaban dirigentes a cargos que ya tenían. Una ilusión confiada en el marketing, otra de las tumbas siempre abiertas en la política. El público no sigue esos dictámenes de los campañólogos. 

Fantasías en el país del voto que se repite

Máximo, además, se ha hecho ya de la silla de presidente del PJ de Buenos Aires. "Tengo el 99% del cargo", alardea en estas horas. Si puede usar la lapicera para las arbitrar las listas, ¿para qué arriesgar el poco prestigio de su figura, complicándose con un atropello a la legalidad? Sigue pensando lo mismo que el año pasado, que es un error suspenderlas. Ya se lo dijo a los referentes de la oposición. Piensa lo mismo su madre, que lo hizo comunicar hace rato a sus referentes en el Congreso y en la justicia electoral.

La oposición se sintió apurada, cuando Jorge Capitanich habló de suspensión después de una reunión en la casa de gobierno, a la que habían asistido dos gobernadores radicales. La oposición no cree mucho en las PASO; pero sí le conviene sostenerlas, para no dejarse llevar por aventuras de alto costo político. Alberto ha insistido en que ese costo lo perjudica pero que, si la oposición ayuda un poco, adelante con los retoques.

El expediente será proponer un achatamiento del cronograma electoral, y llevar las fechas lo más cerca posible del 10 de diciembre. Se comprende la intención, porque cada día que pasa, significa, y el gobierno cree que la épica de la jeringa es su principal argumento de campaña. Ilusiones, porque ni las campañas - ni los candidatos - cambian mucho los resultados electorales.

La Argentina es un país en el cual los grandes bloques de votantes repiten los resultados. Lo único que puede modificarlos es el nombre de los partidos que aparecen en el cuarto oscuro: si se divide o no el peronismo, o si se divide o no la oposición. Este es el valor que tiene la lapicera, pero no para poner y sacar nombres, sino para habilitar listas para que puedan, o no, usar las marcas partidarias. Es lo que se llama en la jerga electoral de Buenos Aires, “prestar la lista".

Lo decidirá en ese distrito el grupo de Máximo, y en la Nación, Alberto Fernández con los gobernadores de cada comarca. Va a ser el presidente del partido; corren los días hacia el próximo 15 de febrero, fecha del cierre de presentación de listas en el PJ nacional para la elección de nuevas autoridades, en reemplazo de la cúpula que corona José Luis Gioja.

La oposición se rearma

Igual densidad tuvo el encuentro del miércoles de los radicales en la casa de Corrientes, adonde el anfitrión Gustavo Valdés, y Gerardo Morales - que venían de estar con Alberto y Capitanich en Casa de Gobierno, renovaron sus votos de fe en que no se van a apartar del rechazo a la suspensión de las PASO.

El encuentro se justificó también en una concertación de apoyos a la candidatura de Maxi Abad a la presidencia de la UCR en Buenos Aires. Por eso estaban en la cena quienes lo apoyan desde el orden nacional, como Mario Negri, José Cano - que venía del debate con el ministro Ginés, en el zoom de la Comisión de Salud - y Ernesto Sanz, además del provincial Daniel Salvador. Hubo rosqueo fino para armar una visita de estos referentes nacionales a Mar del Plata y a otras ciudades de la provincia, para apoyarlo a Abad en su puja con Gustavo Posse y la vieja guardia partidaria - Nosiglia, Storani, Casella -.

También para fijar la fecha de una cumbre con seminario, con los tres gobernadores radicales -Gerardo Morales, Gustavo Valdez, Rodolfo Suárez-, más Horacio Rodríguez Larreta y los jefes legislativos de los bloques de la coalición, para lanzar la campaña. El jefe porteño este fin de semana se entregó a un recorrido junto a su “Monzó” de campaña, Fernando Straface – por la provincia de Salta, con los Romero (Juan Carlos, senador; Bettina, alcaldesa) y el gobernador Gustavo Sáenz, como anfitriones.

Secretos de Bar: Negri con Larreta y Vidal, por separado

Negri traía saludos de sus interlocutores de esa tarde, en sendos cafés barriales: Larreta y, aparte, María Eugenia Vidal. Se comprometió a darle una mano a ella en el lanzamiento de un libro, cuyo original había entregado ese miércoles, con lo que se presume que lo escribió ella. La exgobernadora es un personaje en busca de autor.

En Buenos Aires ha dicho que será candidata a diputada nacional, pero dice a la vez, que ya le dio a la provincia todo lo que podía. Larreta, por su parte, dice que no la necesita en la CABA, adonde tiene cerrado el sport con la alianza con los radicales de Lousteau y la coalición de Carrió.

El libro, dio a entender Vidal, abundará en gestos y palabras de autocrítica. Y en dardos a propios y extraños. Entre estos, seguro que cobrará Massa, a quien le dio todo en 2015, y este la usó para ganar fuerza y volver al cristinismo como un salvador.

La disculpa: en 2015 lo que esperábamos era entrar al ballotage, no gobernar. Y salí gobernadora. En 2019 no separé las elecciones en Buenos Aires por solidaridad con Mauricio, y ahora algunos de sus entornistas dicen que soy responsable de la derrota. Hacer campaña con libros fue un invento de Carrió, y la hizo prosperar a Cristina en 2019. Ahora Vidal, a quienes algunos le ven perfil presidencial, sube por la misma estela que Patricia Bullrich, a quien Negri le dio un turno ayer para acompañarla en la presentación de su libro- que también lo tiene - en Carlos Paz.

Ignacio Zuleta

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