Martes, 16 Febrero 2021 10:31

Una oposición con problemas de liderazgo y estrategia - Por Walter Schmidt

Escrito por

Por sus diferencias, no logra definir cómo pararse frente al Gobierno. Hay mucha pasividad o malas decisiones como la denuncia por las vacunas y la protesta educativa.

En el 2009 la oposición le asestó un duro golpe al kirchnerismo en elecciones legislativas que tuvieron una particularidad: las candidaturas testimoniales del Frente para la Victoria. Esa jugada, tan audaz como riesgosa, le significó una dura derrota a Néstor Kirchner en los primeros comicios de la gestión de Cristina Kirchner. El kirchnerismo perdía la hegemonía en las dos cámaras del Congreso; en Diputados no llegaba a las 100 bancas. Los distintos partidos de la oposición, si juntaban voluntades, quedaban a un paso de tener quórum propio. Por un lado, el interbloque integrado por la UCR, la Coalición Cívica, el cobismo y algunos socialistas aglutinaba 80 legisladores. Y el otro eje opositor conformado por Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Felipe Solá contaba con 45 diputados.

Pero nada de eso ocurrió. La oposición naufragó en un mar de egos, diferencias políticas y ambiciones presidenciales para el 2011, y no lograron construir ninguna alternativa desde el Congreso que mejorara la calidad de vida de los argentinos.

Hoy, el mapa político con dos grandes frentes es otro, y el contexto por la pandemia, inédito. Pero Juntos por el Cambio, por momentos, parece repetir aquéllos mismos errores.

El primero de ellos, la falta de un liderazgo. Que no necesariamente debe ser unipersonal. Pero sí de carácter colegiado a partir del cual se encolumne el resto. Y no en cambio reuniones virtuales donde se esconden las ambiciones personales y las diferencias que hay entre quienes gobiernan y quienes no, para terminar en un tibio acuerdo de “alguna iniciativa” que se estrella con la realidad.

“No hay ninguna estrategia clara porque no hay un liderazgo claro. Hay reuniones de la Mesa Nacional pero después cada uno hace lo que quiere”, describe un legislador.

Una muestra es la lista de incongruencias en las que incurrió JxC, que excede la discusión de si el perfil debe ser moderado y dialoguista, como lo encarna el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta o Mario Negri, o más claro y confrontativo, como lo promueven Patricia Bullrich y Alfredo Cornejo.

La primera, la que más rechazo generó en el espacio fue la denuncia penal presentada por Elisa Carrió contra Alberto Fernández y el ministro de Salud, Ginés González García por el delito de “envenenamiento” con la compra y aplicación de la vacuna Sputnik V que hasta ese momento no había publicado la información sobre sus resultados científicos.

“Le dejamos servido todo al oficialismo para que se rían de nosotros y nos peguen gratuitamente, ahora que la vacuna rusa blanqueó la información y es aceptada. No se puede hacer o decir cualquier cosa ni cortarse solo”, explicó ofuscado un dirigente radical. Lo lógico hubiera sido una posición conjunta, firmada por los referentes, no una acción individual.

También quedó desfasada la protesta nacional por el regreso a clases promovida por Bullrich, Cornejo y Hernán Lombardi, entre otros. Para ese entonces, el 9 de febrero pasado, Rodríguez Larreta y el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta ya habían firmado la paz tras sucesivos contrapuntos y coincidían plenamente en la necesidad de la presencialidad en las escuelas. Por eso la movida no sólo convocó a muy poca gente frente al Palacio Pizzurno y en el resto del país sino que además mostró, en algunos casos, un discurso desfasado del espíritu constructivo del que siempre se jactó Juntos por el Cambio. Como cuando Cornejo, titular de la UCR nacional calificó de “chanta” a Alberto Fernández.

No fue casual que esa protesta generara el descontento de Larreta y de la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña. “Nosotros estamos negociando el regreso a clases con los gremios y a algunos se les ocurre hacer un acto contra los gremios docentes”, deslizaron en la sede de Uspallata. Del otro lado, Bullrich aseguraba que había que asegurar la presencialidad. Dos argumentos válidos que no debieran dirimirse en los medios.

En un juego por establecer duplas de dirigentes que pertenecen al mismo espacio pero que tienen miradas opuestas, podría mencionarse a: Larreta y Bullrich, Cornejo y Negri; Vidal y Carrió; Martín Lousteau y Miguel Pichetto. La lista es larga, porque pasa a diario y no hay una clara identidad del espacio. Como en el fútbol, son arrestos individuales, no un trabajo equipo.

Muestra de la falta de una estrategia global de la oposición es la provincia de Buenos Aires donde se dan dos fenómenos: por un lado, carecen de una postura organizada respecto de la gestión de Axel Kicillof. Y, por otro, nadie quiere ser candidato a legislador por la provincia en octubre.

“Meten en la cárcel al esposo de una legisladora nuestra como Carolina Píparo, emblema de las víctimas de inseguridad, cuando Amado Boudou está en la pileta de su casa y todos los días los bonaerenses sufren violentos delitos. Y no hacemos nada”, se enoja un intendente opositor.

Los jefes comunales de JxC son conscientes que no pueden salir públicamente a pelearse con Kicillof todos los días, porque las represalias económicas están a la vuelta de la esquina. Por eso reclaman a quienes “no tienen responsabilidades ejecutivas”, marcar todo lo que hace mal la gobernación, dicen.

La situación económica y la inseguridad son dos puntos que varios dirigentes reclaman ordenar. Creen que no sólo la figura de Patricia Bullrich puede sacar ventaja de la verborragia del ministro de Seguridad, Sergio Berni. También reclaman que la ex gobernadora María Eugenia Vidal ponga blanco sobre negro su gestión con la actual.

“Tenemos que escuchar a Berni que habla de estadísticas bárbaras, que la policía funciona bien, que el plan contra la inseguridad es fantástico, pero ni Macri, ni Larreta, ni Carrió ni los radicales dicen algo”, sostiene un funcionario de una comuna opositora.

Varios referentes del radicalismo se encuentran por estos días recorriendo la provincia, pero con otro objetivo: la interna partidaria por la presidencia bonaerense de la UCR. La disputarán el actual jefe del bloque de diputados bonaerense de JxC, Maximiliano Abad, por un lado, y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, por el otro. Se desconoce si hay un equipo de Juntos por el Cambio recorriendo el Conurbano para monitorear las necesidades de los bonaerenses.

Ni siquiera el ex presidente Macri se salva de las críticas internas por la falta de un rumbo claro. “¿Tenía que crear una fundación sobre educación, un tema más o menos presentable de su gobierno, en lugar de algún tema más comprometido como seguridad, defensa de las instituciones...?”, razona un ex funcionario del gobierno anterior.

“Nos falta un relato. Y creo que hasta marzo no podremos armar nada”, se ataja un peronista de opositor.

Una manera de admitir que el discurso no es claro, que los intereses muchas veces son contrapuestos, y que la heterogeneidad de pensamiento y accionar aleja a la oposición de los problemas de la sociedad.

Walter Schmidt

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…