Lunes, 17 Mayo 2021 10:35

Las elecciones aumentan las dudas y la interna en el Gobierno - Por Walter Schmidt

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La Casa Rosada apunta a la vacunación porque el rebote económico y el viento de cola no alcanzan a tapar el desborde inflacionario.

El líder europeo hizo una pausa, miró al presidente argentino, y dijo: "en Argentina se dan las condiciones de estabilidad, de posibilidades económicas y de seguridades jurídicas más que suficientes para que siga siendo un escenario atractivo para los inversores internacionales”. Corría el 25 de octubre de 2000. La rueda de prensa en Madrid la daban el español José María Aznar, hombre fuerte de Europa, y Fernando de la Rúa. Minutos antes, en privado, Aznar le había preguntado a De la Rúa: -¿Que quieres que diga?

El lenguaje de la diplomacia es sutil, gestual. En público siempre se dice lo políticamente correcto. La realidad ocurre puertas adentro. En privado fue donde se discutió, durante la gira de Alberto Fernández por Portugal, España, Francia e Italia, la verdadera situación que atraviesa la Argentina.

El francés Emmanuel Macron, que no es el acreedor principal de Argentina, sino que lo son Alemania y Japón, dejó en claro que cualquier postergación en el pago al Club de París está supeditada a un acuerdo antes con el FMI. Por eso Alberto Fernández debió gestionar una reunión de urgencia con Kristalina Georgieva, la directora del Fondo. ¿Esperará el Club de Paris hasta después de las elecciones a la Argentina un acuerdo con el FMI y el pago de la deuda, tal los plazos que pretende Cristina Kirchner? Difícil. Tal vez haya una solución intermedia, algún aval del FMI ante el Club de París. Pero terminada la gira, no hay nada confirmado aún. Por lo que el resultado del viaje presidencial es todavía un interrogante.

Otra duda es qué ocurrirá con el ministro de Economía Martín Guzmán. Mientras acompañaba a Fernández por Europa, pasaban cosas: el cristinismo en un proyecto fijaba el destino que deberían tener los 4.350 millones de dólares extra que la Argentina recibirá del FMI y desarmaba la idea del ministro de usarlos en parte para pagar deuda; y Máximo Kirchner junto a Sergio Massa presentaban un proyecto para reducir un 40% las tarifas de gas –más subsidios- de medio centenar de municipios.

Esta decisión no hizo más que consolidar el vínculo entre La Cámpora y Massa. En efecto, consultados si Guzmán estaba al tanto de la propuesta sobre el gas, desde el Instituto Patria obviaron ese paso: “Es ley, esto avanza, se sanciona y listo”. Y en el massismo ironizaron sobre haberlo hablado antes con el ministro: “¿Por qué? Está cerrado con (Federico) Bernal, que es la autoridad máxima del área”. Bernal responde directamente a Cristina y, junto al subsecretario de Energía, Federico Basualdo, son los dos funcionarios que rechazan las órdenes de Guzmán.

Ya no son diferencias. El enfrentamiento del camporismo y el massismo con el albertista Guzmán tiene de fondo la campaña electoral, de la que nadie habla en público, pero todos trabajan en ella.

En la Casa Rosada advierten que, aunque no lo plantearán de esa manera, el candidato virtual será Alberto Fernández y confían en sus dotes en campaña. Están convencidos que en provincia de Buenos Aires estarán arriba de los 40 puntos y que se complementará con lo que obtengan en las provincias del norte y del sur.

Sin embargo, la estrategia cambió, obligados por el desborde de la inflación. Antes, los pilares del oficialismo para la campaña eran vacunación y rebote económico. Hoy, sólo quedó la vacunación. “La vacunación va a compensar lo económico. La inflación va a bajar, pero no todo lo que necesitamos que baje”, admite un ministro.

La interpretación que hacen, en modo electoral, es que la oposición insistió tanto con que el responsable de la vacuna era Alberto Fernández que el Presidente terminó apropiándose de la campaña de inoculación.  “Y, además, si se produce una vacunación masiva como tenemos planificado en junio y julio, van a ser muchos los casos de vacunados y eso va a ser muy liberador porque generás un clima de que la pandemia se está superando. Y eso es muy victorioso para el gobierno y consolida el 40% seguro”, ensayan en el Gobierno.

"Obviamente más vacunas reduce un estrés en el sistema sanitario y permitiría no incrementar las restricciones. La economía está mejorando pese a la inflación alta y se empieza a reflejar un rebote técnico de la mano de un viento de cola. Sin embargo, la imagen del Gobierno sigue bajando. Amén de la incertidumbre que implica la pandemia, lo que está haciendo mucho ruido es un desdibujamiento del liderazgo de Alberto y eso sí va a tener impacto sobre la elección de este año", asegura Carlos Fara, consultor político.

Fara advierte que ese desgaste presidencial cobra mayor importancia si la elección legislativa, cómo es de esperar, "se convierte en un plebiscito" de la gestión de Fernández.

En debates sobre estrategia, algunos oficialistas creen que es un error subir a la pelea política a Horacio Rodríguez Larreta, que en la mayoría de las encuestas es el dirigente nacional con mejor imagen.

"Si bien fue una dinámica de gestión de la pandemia y no una estrategia, sirve para que Larreta muestre sus cartas antes del 2023 porque de esa manera sufre un desgaste", razona un funcionario nacional. En Balcarce 50 aseguran, además que esa situación incómoda al Jefe de Gobierno porteño y le ha hecho perder puntos porque se posición se endureció y se alejó del centro.

Sí en el Gobierno admiten que Alberto Fernández empezó a "perder" el centro con la polémica por Vicentin, una suerte de punto de inflexión en el vínculo con ese segmento de los votantes. "Si la pandemia hubiera durado tres meses, Alberto hoy medía 65 puntos, pero lo que nos fue comiendo el centro fue la duración de la pandemia, se hizo muy largo", razonan.

Por el contrario, en el entorno de Rodríguez Larreta consideran que la permanente ofensiva del kirchnerismo contra la Ciudad no lo han perjudicado sino por el contrario, favorecido. "Lo quieren bajar, pero lo terminan subiendo. Es el dirigente con mejor imagen en la provincia. Ocurre que no actúan con lógica y gobiernan mal", resumen.

En la sede de Uspallata admiten que Cristina Kirchner es la ideóloga de la ofensiva de la Nación contra la Ciudad, y que el núcleo camporista es ejecutor y toma decisiones. "Pero acá también es Alberto. Él se enojó, se calentó".

Antes, en el primer semestre de 2020, Larreta se veía con Fernández cada dos semanas para debatir sobre la pandemia durante dos o tres horas y al día siguiente se daba la conferencia de prensa conjunta para informar. "En el último tiempo no han tenido ni 10 conversaciones por chat", sostienen cerca del alcalde de la Ciudad. Por el contrario, sí mantienen permanente contacto Fernán Quirós con Carla Vizzotti día por medio y Felipe Miguel con Santiago Cafiero.

Todo indica que el miércoles, durante la reunión convocada por Guzmán y Eduardo de Pedro con funcionarios porteños, en el marco de la mediación de la Corte, no habrá acuerdo alguno por el recorte de fondos de la Nación a la Ciudad, estimados en unos $ 65 mil millones. Luego será el momento de un nuevo encuentro de partes con al Alto Tribunal el día 26. Después de eso, todo volverá a quedar en manos de la Corte Suprema para que decida si el recorte de fondos es correcto, o Nación se los deberá restituir parcial o totalmente a la Ciudad.

Y la calesita volverá a girar. ¿Cómo fallará la Corte? ¿A quién beneficiará? Y en el medio la gente; que se contagia y muere por el Covid, que es testigo de la caída de su poder adquisitivo, que observa cómo se pelean por la silla del Procurador General, que siente muy lejos el accionar de los políticos. Y que encima, tiene que votar.

Walter Schmidt

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