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Jueves, 10 Junio 2021 09:37

La interna opositora - Por Sergio Crivelli

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En las últimas horas los medios han reproducido generosamente los tironeos dentro del PRO por las candidaturas para septiembre en CABA y provincia de Buenos Aires. Esa pelea tiene dos causas: la falta de un liderazgo ordenador reconocido por todos los sectores y la pobre inserción del partido en el conurbano.

La derrota electoral de Mauricio Macri y el control del mayor presupuesto para hacer política después del nacional no le alcanzó a Horacio Rodríguez Larreta para consolidar en los pasados dos años un liderazgo indisputable. Apenas si le permitió ser presentado por los medios insistentemente como `líder de la oposición'.

Sus problemas de conducción no se arreglan sin embargo con la prensa amiga, ni le ocurren sólo porque lo confronten el expresidente o Patricia Bullrich. Su `aliada' María Eugenia Vidal, cuyo destino lógico sería encabezar la lista de diputados bonaerenses, no acató sus pedidos ni consideró sus necesidades y se negó a competir en la provincia porque teme perder por paliza como en 2019.

Tomó esa decisión a riesgo de desatar un pandemónium en la interna del PRO y aun cuando la gestión del dúo Fernández-Kicillof es considerada mala o muy mala por la mayoría de los bonaerenses. La única lógica capaz de explicar su conducta hoy es la del estrés postraumático.

Forzado por la decisión de Vidal, Rodríguez Larreta cometió el desacierto de proponer para encabezar la lista bonaerense a Diego Santilli, un experonista porteño, funcionario y representante de la ciudad de Buenos Aires. La idea de trasplantar dirigentes de un distrito al otro pone en evidencia el escaso arraigo del macrismo en la provincia al mismo tiempo que significa un menoscabo para los intendentes y legisladores del partido por no decir nada de los socios radicales y peronistas de Juntos por el Cambio.

De todas maneras, los cortocircuitos en materia de estrategia electoral se pueden resolver con una buena negociación. Más difícil parece, en cambio, reparar los errores conceptuales en materia de representación electoral. Los medios han machacado mostrando al jefe de gobierno porteño como un negociador antigrieta. Un conciliador por naturaleza y amigo de la `rosca' entre dirigentes.

La situación a la que se llega a los comicios no es, sin embargo, la mejor para quienes pretenden moverse por la ya desaparecida `avenida del medio'. Prueba de eso es que su principal promotor, el diputado Sergio Massa, se sometió a Cristina Kirchner para obtener, aunque sea una porción magra de poder.

Por otra parte el argumento de los larretistas de que se le puede ganar al peronismo, pero no se puede gobernar sin él es de una falacia inagotable. El peronismo terminó liquidando a los gobiernos que pretendieron cooptarlo desde Alfonsín hasta Macri. Además, con el kirchnerismo no es viable la negociación porque no la acepta. El electorado ya lo entendió y por eso se radicalizó. Si el `líder' de la oposición no lo entiende, es posible que reciba cuestionamientos en las urnas más graves que los de Macri o Patricia Bullrich.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

Sergio Crivelli

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