Lunes, 21 Febrero 2022 09:35

El “Frente de Frentes” de Gerardo Morales, una melodía aún sin letra y el rap de Javier Milei - Por Ignacio Zuleta

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El gobernador jujeño piensa en recrear el partido del balotaje. Se viene la foto Pichetto-Massa.

Reabre el Congreso con foto Pichetto-Massa 

La pregunta tópica es carnavalesca. ¿de qué nos vamos a disfrazar? El gobierno iba a contraatacar con un paquete de proyectos en sesiones extraordinarias del Congreso. No las habrá. Entretuvo al personal durante meses con el acuerdo con FMI, un tema cuya melodía tararean todos, pero cuya letra no se conoce. El retablo legislativo se animará con una foto que dará vueltas: Sergio Massa junto a Miguel Pichetto harán una aparición el miércoles en el Salón de Honor de la cámara.

El ex candidato a vicepresidente recibirá el diploma que lo acredita como Auditor General de la Nación. Para que no queden dudas, el cartón se lo entregará el diputado Álvaro González, del PRO, partido que mocionó por la designación de Pichetto como controlador del gasto público. Pichetto integra la mesa nacional de Cambiemos y Massa es el músculo más fuerte que le queda a la cúpula del poder nacional. Una oportunidad para sonreír, algo que a Pichetto le cuesta mucho y que a Sergio le sale solo. Hasta ahora estarán solos, pero los podrían acompañar sus socios en las respectivas coaliciones- Macri, Morales, Bullrich, Carrió, Cristina, Alberto. Una oportunidad, si se animasen, de medir fuerzas en lo que más les gusta, la feria de vana de las imágenes.

Casaca federal para Morales y Schiaretti

La pausa legislativa espera en el desierto de los tártaros mientras crece la expectativa sobre qué irá al Congreso sobre el acuerdo en el FMI, y dio tiempo para acomodamientos de campaña, como si estuviéramos ya en un año electoral. Lo más notable ocurrió en dos distritos de los grandes en cantidad de votos, Córdoba y Santa Fe.

Gerardo Morales se encerró el sábado a solas con Juan Schiaretti para machacar sobre una consigna muy próspera, la reivindicación federal. El jefe radical marcó la cancha y entró en el rol de anfitrión como nadie esperaba: “Estamos en fuerzas políticas diferentes, pero la gran coincidencia es que sigue vigente una gran causa federal”. Schiaretti hizo contrapunto: “Somos parte de la Argentina federal que necesitamos que haya en el país. Más allá de la pertenencia política de cada uno, tenemos una concepción federal para nuestra Patria”. Morales apeló a la dialéctica de centro y periferia, algo abandonada “n el léxico político criollo, al defender “la visión de un país más justo, que resuelva las “simetrías y las inequidades entre la periferia y el centro”.

El producto”de ese encuentro es el enví“ por parte del schiarettismo de un proyecto de ley que imagina una fórmula para ceder los servicios de luz, agua y transportes, y los órganos reguladores- o sea la potestad tarifaria y de subsidios – de la Nación a las administraciones de Larreta y Kicillof. Moral redondeó el libreto: recordó que ese era el proyecto de Macri cuando era presidente y que Alberto lo paralizó en el 2020 para planchar las tarifas en beneficio de su gobierno. Igual perdió las elecciones. Aquella transferencia de 2018 la negociaron las provincias – lobby que encabezaba Schiaretti – en la mesa de Rogelio Frigerio, con el auspicio de Miguel Pichetto y Sergio Massa en el Congreso, como un capítulo del Consenso Fiscal.

Frente de Frentes, nueva marca del partido del balotaje

Morales aprovechó el viaje a Santa Fe para blindar la posición del partido ante sus socios en Cambiemos, en torno a una prueba local de la estrategia nacional de oposición para 2023, que es recrear un partido del Balotaje que le permita derrotar, como en 2015, al peronismo. Tiene una marca provisoria: Frente de Frentes, como idea para sumar a todos los adversarios del peronismo. Santa Fe ha sido un distrito mágico para el crecimiento de la oposición, con estrellas como Miguel del Sel, dos veces a punto de ganar la gobernación; Luciano Laspina, estrella en P&H (Presupuesto y Hacienda) en Diputados, y Álvaro González, sombra y almohada de Larreta. De Sel ha sido convocado para ayudar desde el PRO al armado del FdF. Este domingo lo recibió en su casa al diputado Álvaro González.

Operación Santa Fe

Morales precipitó desde la UCR una visita a Pablo Javkin, intendente de Rosario. Se hizo acompañar en un salón del hotel Dazzler de Rosario por Mario Negri, Luis Naidenoff, Carolina Losada, Mario Barletta, Facundo Manes y otros, para hablar de un futuro común. A solas, el alcalde (de licencia médica) extendió la reunión en una charla a solas con Negri, que duró hasta la madrugada. En esa cena reivindicó su querencia de origen: acá me siento en casa, tengo la formación de un radical. Javkin es un radical “crawling peg”, que flota entre varias bandas.

Pasó por la UCR, la Coalición, es amigo del socialismo local y venía de una visita al intendente PRO de Mar del Plata, Guillermo Montenegro. Antes ha jugueteado con el ala peronoide de Cambiemos, que representan Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, y con el radicalismo nosiglista de Lousteau. Es un candidato “pigliatutti” (agarra todo) al que quieren tener controlado, ahora que se anota como candidato a gobernador de Santa Fe.

Hay un oficialismo que no se rinde

Contribuye a los armados algún sector informal del oficialismo que no se siente perdedor por anticipado - a diferencia del oficialismo formal. Chacho Álvarez, ex vicepresidente, es quien alienta la necesidad de, por lo menos, discutir un programa. "Si alguien nos pregunta en la calle qué plan tenemos, ¿qué le respondemos? ¿La despenalización del aborto?". Un dilema para un peronismo que en la primera crisis de gabinete lo echó a Solá - que era precandidato a presidente antes que Alberto - y a Ginés, responsable de la plataforma partidaria del PJ que ganó las elecciones en 2019. Podemos llamarlo, provisoriamente, Grupo Medrano, por la calle donde vive uno de sus anfitriones, que aporta cómoda terraza.

Si la agenda no falla, tienen el compromiso de reunirse por segunda vez antes de fin febrero. Lo inspira Felipe Solá, que cumple ya cuatro meses sin que Alberto Fernández le mande ni siquiera un internet (como llaman en la tercera edad a los mails, chats y Twitchs), después de su innoble despido del gabinete. Solá, que fue en 2019 precandidato a presidente, no se ha llamado a cuarteles de invierno y avisó a Olivos de manera indirecta que se está moviendo para discutir un plan político. Lo hizo en reuniones previas con algunos ministros amigos como Gabriel Katopodis, Jorge Taiana o Daniel Filmus, el procurador Carlos Zannini (anticipo Kirschbaum de este domingo) o el ex ministro Agustín Rossi, para neutralizar el contraataque de los mestureros que rodean al presidente.

El debate lo planteó Solá a puertas cerradas en una primera reunión en diciembre pasado con economistas, académicos y empresarios, gremios en los que entiende que hay más diálogo interpartidario que en la política agonal. El grupo convoca a Solá, Chacho Álvarez, el internacionalista Juan Tokatlian, los economistas Eugenio Díaz Bonilla, Martín Rapetti, Guillermo Rozenwurcel, Alejandro Vanoli (ex BCRA y ex Anses), y el ex ministro Daniel Arroyo (mejor explicador que gestor). El empresario Daniel Herrero (Toyota) se disculpó por no poder asistir - estaba en Japón.

Saetas radicales para la interna

El viernes Gerardo Morales encabezó en esa provincia un seminario con expertos en materia judicial y en economía, para discutir el hilván final de la posición de este segmento opositor en el Congreso, sobre la reforma judicial y el acuerdo con el FMI. Entre los ponentes estuvo Jesús Rodríguez, que sintetizó la posición partidaria en un documento que hizo circular el lunes. Allí afirma que "Las buenas prácticas de la política democrática nos conducen a posibilitar y facilitar la concreción del acuerdo con el FMI, en el convencimiento que, si se frustrara, sería un salto al vacío, con consecuencias extremadamente gravosas para el país y sus ciudadanos" ("El Congreso y el Fondo: crisis profunda, alta responsabilidad").

De esa cita salieron saetas hacia la interna. En la mesa de cierre estuvieron Morales, Negri y Luis Naidenoff - jefes de bloque -. El disidente Rodrigo de Loredo, que encabeza el cismático bloque Evolución, estaba sentado en el público. El sector de Martín Lousteau intentó en la semana previa a esta cumbre avanzar en la negociación, para que De Loredo sea presidente del interbloque, cargo que ha tenido Negri hasta diciembre y que sigue ejerciendo de manera informal. Fue en un encuentro entre Lousteau y Emiliano Yacobitti al que asistió, en nombre de Negri, Miguel Bazze, que salió convencido de que estos radicales no tienen interés de volver a un bloque unido, como le prometieron a Morales a fin del año pasado.

De Loredo sostiene que “podemos tener unidad por encima de los bloques y eso puede ser más eficaz”. Por sobre estas pretensiones sobrevuela lo que le dijeron Larreta y Patricia Bullrich a Morales: el interbloque es para el PRO, que tiene la mayoría en Cambiemos (50 diputados). Está anotado Cristian Ritondo, que tiene una marca de observación de la Coalición de Carrió. Eso aumenta las chances de Álvaro González de quedarse con el cargo. Es Larreta puro, y no se olvida de que Bullrich amagó con sancionarlo por no asistir a la sesión de Bienes Personales en Diputados.

Entuertos cordobeses hacia alguna unidad

Morales hizo una aparición en Córdoba en una cumbre de radicales del sur de la provincia, que le juntó en Vicuña Mackenna la conducción provincial de Luis Caroni, del ala de Negri, con dirigentes de todo el sur del distrito. Bajar a esa cita pone a prueba la tracción de Morales, que debe aún hacer cumplir la promesa de Lousteau y Rodrigo de Loredo de reintegrar a sus diputados al bloque de Negri. Negri también arma el 2023 en ese distrito.

Parlamentó con Luis Juez hace unas semanas (almuerzo en casa de Juan Hipólito Negri, concejal) en la cual renovaron votos de unidad, algo que no es fácil entre ellos. El fin de semana pasado fue anfitrión de otra charla discreta con Patricia Bullrich, que empleó la picardía de negar lo imposible para disparar un titular estridente: “no habrá alianza con Schiaretti”, algo que nadie nunca afirmó. Patricia les ratificó a Negri, Juez y De Loredo que será candidata a presidente. Nunca menos, y es algo notable, porque es presidente del PRO, que tiene otros candidatos en carrera, como Larreta y diz que Macri, que son quienes la pusieron a cargo del sello partidario. Esa función vicaria no le permitió ni ser candidata a diputada nacional. En la trama cordobesa Patricia juega por Juez, pero ha revelado que tiene diferencias con Macri, que sostiene aún la candidatura a gobernador de Gustavo Santos. Ella le replica que, si insiste en este candadito, Macri va a experimentar otra derrota.

Estridencias antisistema contra la “casta”

El atractivo del distrito Córdoba - segundo en cantidad de votos del país - motivó un raid de Javier Milei, que incluyó discurso ante empresarios y plaza con convocatoria callejera. En la Bolsa de Comercio le sentaron junto a él al ministro de Hacienda de Schiaretti, Osvaldo Giordano.

Hizo el rap de la indignación antisistema con el lenguaje que en otras comarcas emplean los antisistema de la izquierda, y prometió que en 2023 puede ser candidato. Sobre el léxico, Milei basa sus diatribas antisistema usando el término "casta", un españolismo que ya explotó hace más de un siglo Miguel de Unamuno para denostar a la España "castiza". Lo reflotó Iñigo Errejón, el más leído de los dirigentes de Podemos, la fuerza hispano chavista que cogobierna con el socialismo.

Errejón es contertulio frecuente del cristinismo local, a cuyos dirigentes ha halagado en público y ha visitado. En 2019 hizo campaña por los Fernández ante la colectividad argentina. Hace una semana, fue anfitrión de Axel Kicillof en la escala que hizo el gobernador de regreso de China, y se trajo un ejemplar del último libro Errejón. Kicillof lo considera “un grande” (video de 2017 invitando a una conferencia de los dos en la UBA). Por acá lo conocen también Juan Grabois y Julián Domínguez, fue el verdugo de Podemos, cuando encabezó una disidencia que partió la fuerza de Pablo Iglesias. Ocurrió cuando Iglesia pasó de inquilino a propietario con una casa regia en el pueblo serrano de Galapagar – crédito mediante, todo legal, pero feo para un insurgente que no baja la guadaña. Alguno lo ha llamado “peronista boliviano” porque dedicó su tesis doctoral a exaltarlo a Evo, que es casi argentino, como es argentino Podemos, que se alimenta de peronistas emigrados a la madre Patria. Le tocó en herencia la relación con Chantal Mouffe, viuda y coautora de varios libros de Martín Laclau, ideólogo de populismos vernáculos. Han firmado un libro juntos.

Merodeos conservadores

Milei aporta un atractivo poco usual al oficio - sólo comparable a Fernando Iglesias, Luis D'Elía o el Pollo Sobrero, en la tradición del gran Jorge Altamira, que ya habla poco y se acreditó como uno de los animadores más brillantes de los años '90 -. Pero más importante que lo dicho en Córdoba era la variedad de la platea, en donde estaban Roque Fernández, Agustín de la Reta, la diputada Laura Rodríguez Machado - del PRO al que Milei dedica sus sobajamientos verbales. También estaba la cúpula del partido Demócrata Nacional, fuerza que fue aliada de Cambiemos en muchos distritos, y que ahora negocia un acercamiento a la marca Milei. Estaban Carlos Balter, Guillermo MacLoughlin, Andrés Grau, Gabriel y "Mechi" Llanos. Ese merodeo puede ser más importante que el que pueda alentar Bullrich.

Ignacio Zuleta

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