Miércoles, 16 Marzo 2022 09:08

¿Y si lo llamamos a Bielsa o Ancelotti? – Por Ricardo Roa

Escrito por

El fútbol no es política, pero a veces es un buen espejo donde los políticos podrían mirarse. A diferencia de Alberto Fernández, a ninguno de esos dos DT se les ocurriría no planificar. 

El gobierno del Frente de Todos, de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, acumula una inflación del 123,5%. O del 141%, si la medida es el aumento de los alimentos. Con este desempeño, uno puede preguntarse si eso de que desde el viernes “va a empezar la guerra contra la inflación”, como promete Fernández, es un chiste o una prueba más de que el Presidente es capaz de decir cualquier cosa. 

Encima, hablar de guerra contra la inflación cuando la guerra de Rusia contra Ucrania siembra muertos todo el tiempo, es un descuelgue monumental. También, haber subido a Twitter un video saludando en una clase de aquagym después de que salieran semejantes índices. Descuelgue sobre descuelgue. Inflación de descuelgues.

 

 

Fernández ha consumido más de la mitad del mandato: exactamente dos años y tres meses, sin resolver lo que desde el primer día sabía que era el gran problema de la economía argentina. Por eso había que llegar a la Rosada con un plan antiinflacionario pero entró con la frase no creo en los planes. Imposible que no nos fuera como nos está yendo.

Lo peor, como todo el mundo sabe a esta altura, no es lo que pasa sino lo que nos puede pasar. Y puede pasar, y pasó, que al Gobierno se le ocurriera mejorar el humor de la gente con una especie de ministerio de las buenas ondas al que formalmente llamó Unidad Ejecutora Especial Temporaria “Resiliencia Argentina”. Un pariente del vice ministerio para la Suprema Felicidad Social del Pueblo de Maduro y acá, de la Secretaría de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, que Cristina lanzó en sus tiempos de presidente.

El fútbol no es política, pero a veces es un buen espejo donde los políticos podrían mirarse. Un par de ejemplos son los técnicos Marcelo Bielsa y Carlo Ancelotti, que tienen más o menos la misma edad y muchas cosas en común, aunque sus estilos sean muy diferentes.

Bielsa, de 66 años, y Ancelotti, de 62, debutaron como jugadores el mismo año de 1976. Ancelotti como mediocampista en el Parma y Bielsa como defensor en Newell’s, donde jugó pocos partidos en Primera.

Como técnico, debutó cinco años antes que Ancelotti y ahí mismo, en Newell’s, después de dirigir las inferiores y entrenar al seleccionado de la UBA. Tenía 35 años y ese debut no pudo ser mejor: salió campeón. Mostró dos cosas que aún lo acompañan: un compromiso absoluto con el fútbol y trabajar toda la semana sobre el rival para conocerlo a fondo. En ese tiempo no era común tener videos de todos los equipos. Él los tenía.

“Me dicen El Loco porque a veces elijo respuestas que no condicen con lo habitual”, dijo después. Y explicó: “Hablamos mucho y generalmente de más. Usar menos palabras lo tomo como una mejora. Aunque provoque sonrisas, los grandes líderes hablan poco y son interpretados.... Hablo poco, veré si soy escuchado”.

Bielsa sabe que eso no garantiza un triunfo, pero garantiza respeto.

Son los hechos los que hablan y hablan de él más y mejor que las palabras. Por donde pasó, su entrega ha emocionado a los hinchas. Y ha encantado a los jugadores que con él terminan siendo mejores jugadores. Pero sus salidas de los clubes han sido a veces tan tumultuosas y frenéticas como su personalidad: principista, rígida, vehemente. Un personaje bien difícil y opuesto a Ancelotti: los grandes equipos europeos no lo eligen y al que lo ha elegido, le ha dicho que no.

Está lleno de historias increíbles. En el Athletic de Bilbao agarró de la nuca y echó del club a un capataz porque había hecho mal su trabajo. ¿Y qué dijo? “Me autodenuncio por mi agresión, pero fue una estafa y un robo”. Y después del fracaso con la Selección argentina, se internó en un convento: “Me encerré, me llevé los libros que quería leer, sin teléfono, sin televisión. Pero duré tres meses porque empecé a hablar y a responderme solo. Me estaba volviendo loco de verdad”.

En Chile se alojó en el centro de entrenamiento de la Selección, como el de la AFA en Ezeiza. En un dormitorio, que “me gusta porque puedo ver la montaña al levantarme”. Estuvo tres años y medio. Chile volvió a un Mundial y por primera vez en casi medio siglo, a ganar en un Mundial.

En Leeds, su último equipo, también pidió tener una cocina y un dormitorio en el campo del club que hace poco lo despidió como un ídolo, aunque está al borde del descenso. Bielsa lo hizo ascender en 2018. No quiso cambiar el sistema de juego pese a sufrir cinco derrotas y 21 goles.

Un Bielsa auténtico, como el que ordenó a sus jugadores dejarse meter un gol porque antes ellos habían hecho otro con un rival lesionado y caído en la cancha. O como el que envió a un espía al entrenamiento del rival, lo descubrieron y pagó de su bolsillo una multa de 230.000 euros. Dijo: “El responsable de enviarlo fui yo. No actué correctamente”.

Bastante al revés de Bielsa, Ancelotti es un apasionado del fútbol que toma el fútbol como un trabajo vital. No es la vida. Lo fueron y lo trajeron los del Real Madrid, donde ya alzó dos copas y está haciendo una campaña extraordinaria, incluyendo bajar de la Champions al PSG de Messi. Es de los más exitosos del mundo, pero se quita todo mérito. La humildad es la mejor forma de gestionar. Le preguntaron en qué consiste su sabiduría. “¿Qué sabiduría? Es culo”, mintió.

Trabaja con buen humor, es cerebral, amable y sencillo. No hace falta gritar para conducir. Madruga, llega al club antes que nadie, estudia y trabaja con los futbolistas y, para desconectarse, termina el día cenando con su mujer o amigos en el centro de Madrid.

Para Bielsa el fútbol es la vida. Para Ancelotti, un trabajo. ¿Qué tienen que ver con lo que nos pasa? No son los grandes ganadores insuperados, pero son gente seria y a ninguno de los dos nunca se le ocurriría no planificar. Y a cualquiera de ellos se le podría confiar dirigir más que un equipo de fútbol.

Ricardo Roa

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…