Domingo, 27 Marzo 2022 02:59

El drama de un gobierno afónico - Por Ignacio Zuleta

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El gobierno pone en la cancha lo que puede para recuperar oxígeno. La perspectiva de una derrota en 2023 acentúa el cisma y dispara las conductas. 

El gobierno pone en la cancha lo que puede para recuperar oxígeno. Como no tiene cabeza –acumula varios cabecillas-, tampoco cuenta con una agenda, ni con una estrategia que le defina una clientela. 

El sector cristinista se conforma con el público de la televisión de día feriado, que se conmueve con entretenimientos de pantalla, pero son pocos y no definen elecciones. Más bien son un voto a contramano del oficialismo, aunque se enoje Maxi, que cree que todo es una mierda que hay que cambiar por no se sabe qué. No se entiende qué razón tiene hacer esas algaradas justo ante el electorado que más los rechaza.

Olivos, en cambio, intenta una agenda en manos de funcionarios que el cristinismo siempre ha tenido en la mira y que son estilistas del ninguneo por el Instituto Patria. Podrían dar un seminario sobre el desprecio y cómo ganarle. Uno es Martín Guzmán, que hizo lo que le pedían, el acuerdo con el FMI, sucio, feo o malo, pero ahí está.

Otro es Daniel Scioli, que ha cumplido con arreglar el frente con Brasil y es una estrella de la resiliencia. Juntos en París, brindaron por los datos de crecimiento que superó el 8% y la baja del desempleo que quedó en el 7%. ¿Alcanza para salvar el futuro de un gobierno al que es difícil encontrarle algún flanco de firmeza y enfrenta un escenario de derrota en 2023?

Contraatacan con gobernadores contra la Corte y Larreta

La debilidad pesa más que la división interna, que viene de lejos. La perspectiva de una derrota en 2023 acentúa el cisma y dispara las conductas.

Olivos se encierra en esfuerzos de gestión con una agenda que mantiene dos ejes: 1) el acuerdo con el FMI, y 2) el ataque a la oposición en sus frentes más expuestos: las rentas de la ciudad de Buenos Aires y la contrarreforma judicial.

En el esfuerzo de buscar músculo en la puja con la oposición reúne el miércoles en la Capital a un grupo de gobernadores que lo apoyarán para sostener el recorte de los fondos de la CABA, que dispuso una ley que la administración de Larreta rechaza por inconstitucional.

La Suprema Corte de Justicia, sede de esa querella, les dio a Nación y CABA un plazo de 30 días para conciliar posiciones. Vence el 26 de abril, pero el gobierno nacional descalificó la instrucción. Avisó que el dinero que se discute ya se asignó al resto de las provincias. Una manera de desairar, de paso, a los dos contradictores, la CABA y la Corte, a la que considera parte de la oposición.

Wado de Pedro aprovechó para lanzar ese dardo en una reunión del miércoles en Santiago del Estero con tres gobernadores que roncan fuerte en la liga de mandatarios del oficialismo: el local Gerardo Zamora, Omar Perotti y Jorge Capitanich. Ellos pueden ser la punta de lanza de una reconciliación del peronismo en algún formato de unidad sobre una base que no sea el peronismo del AMBA, en manos del cristinismo, que hoy es una fracción disidente.

La ley que se discute en la Corte ya se está cumpliendo y el excedente que surge de la quita a la Ciudad, va a las provincias que tienen déficit de seguridad por el narcotráfico y otras pandemias. El anuncio lo hizo De Pedro antes de que la comitiva de la CABA –Martín Mura a la cabeza- entrase al salón de la Casa Rosada en donde se reuniría con los funcionarios nacionales.

Larreta cree que es debilidad

A nadie escapa la racionalidad de ese intento del gobierno de desbaratar la mesa de negociación del dinero CABA. El plazo de 30 días para un acuerdo pesa como una amenaza para la Nación: puede sobrevenir una admisión del amparo pedido por la CABA, que suspenda los recortes de fondos y que eso se prolongue en el tiempo en beneficio del gobierno del PRO.

Para Larreta, que el jueves regresó de Madrid, el ademán de De Pedro no es sólo un ataque a la Corte dentro de una estrategia más general. También es un gesto de debilidad en el debate. En las reuniones sus negociadores han avanzado en la discusión de un cambio en la forma de liquidar los aportes para el pago de la policía porteña - que sean con un goteo diario y no pagos mensuales como dice la ley.

También en la manera de actualizar los montos sin esperar a la sanción del presupuesto de cada año. Creen que la Nación está condicionada por el hecho de que este régimen haya sido objeto de una ley que debe cumplirse sin elasticidad, por vía de negociaciones. En ese brete, es racional que el gobierno convoque de nuevo a los gobernadores en defensa del reparto entre ellos de los fondos que le recortaron a Larreta. Con ese argumento apoyaron en su momento la ley anti-CABA.

Debate en el Senado, sólo un símbolo

Ese mismo miércoles el oficialismo buscará aprobar en el Senado el proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, que deja afuera de su integración a la Suprema Corte. Nada más simbólico en este terreno, porque esa aprobación no tiene posibilidades, hoy, de recibir sanción en Diputados. Pero será la oportunidad para que el oficialismo inunde las pantallas con descalificaciones a la Corte y a la oposición. Cambiemos lleva un dictamen en minoría que elaboró en respuesta a la sentencia de la Corte, que ordenó se reequilibre la integración del cuerpo. El plazo para que haya nueva ley vence el 15 de abril. Si eso no ocurriese, desde ese día regiría la ley vieja que reformó el Congreso en 2006, según un proyecto que aumentó la representación política y redujo la de los estamentos profesionales. Para que no haya parálisis del sistema judicial, el Consejo ordenó que se elijan representantes para reponer la cantidad de 20 miembros - hoy son 13, el número de la mala fortuna.

Confesiones ante empresarios españoles

El jefe de gobierno entiende que esta situación es el costo de administrar el único distrito del PRO y de ser el candidato de esa fuerza para las elecciones de 2023. Responde con ademanes de intendente y reserva profundizar sobre su proyecto para algunos auditorios recoletos.

Como el grupo de empresarios españoles con quienes almorzó en el salón del estudio de abogados Uría Menéndez, uno de los patronos de la Fundación Iberoamericana Empresarial. La FIE es uno de los think tanks más importantes de España y reúne a las principales empresas según un formato multipartidario. Lo preside el excanciller aznarista Josep Piqué y lo anima como director general Miguel Ángel Cortés, exsecretario para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica. La vicepresidente es Trinidad Jiménez, ex canciller de José Luis Rodríguez Zapatero.

Cortes y Jiménez son seguramente las personalidades de la política española que mejor conocen la Argentina. Cortes es amigo personal de Macri y Larreta y ha sido durante años el garante de las relaciones entre el PP y el PRO. Trini Jiménez ha sido, desde el socialismo, la encargada de las relaciones del PSOE con los países latinoamericanos desde los tiempos de Felipe González.

Pocos como ella saben quién fue el "Buscapié" Cardozo, y que llama "Cototo" - y no "Chupete"- a José Luis Manzano. Los conoció en los tiempos del menemismo. Hoy ocupa un alto cargo en la Telefónica. Cortés, de paso, ha sido senador y ahora es figura expectante con Alberto Núñez Feijóo en la nueva cúpula del PP, por su relación con figuras clave del entorno del futuro candidato de ese partido a la presidencia del gobierno, como Fátima Báñez o Javier Fernández-Lasquetty.

Ante ese auditorio, acompañado por Fernando Straface, su canciller de bolsillo, Larreta hizo un diagnóstico sumario de cómo la ve: 1) El gobierno de los Fernández no tiene plan; 2) Tampoco tiene iniciativa para hacer cambios; 3) Llegará a 2023 con un deterioro lento; 4) El desafío de Cambiemos ya no es la unidad, porque nadie la discute, sino tener un plan de gobierno; 5) Los delegados de los partidos que componen la coalición están elaborando ese plan. Nadie le preguntó si será candidato, pero lo trataron como tal. Tampoco se habló de Macri.

Como Macri, felices en la OCDE

Por fuera del radar de la coyuntura, el gobierno mueve una agenda discreta, que mira más a la gestión que al marketing y la inmediatez. En esta agenda hay que anotar los movimientos parisinos de Martín Guzmán. Por ejemplo, su reunión con el director de la OCDE Mathias Cormann. Esa foto resulta un broche interesante, porque el ingreso a la OCDE fue uno de los principales proyectos del gobierno de Macri, que ahora corona la gestión de los Fernández.

Pertenecer a la OCDE para un gobierno como éste, equivale a que Máximo Kirchner pida la ficha para asociarse al Jockey Club. La OCDE es una liga de países que cumplen los protocolos de la ortodoxia política y económica: apertura, desregulación, compromiso de transparencia, reglas de gobernanza de calidad mundial, "compliance" en todas sus actividades.

La gestión de Macri consideraba que integrar en la OCDE era una cinta azul de la calidad institucional y puso a su gente a trabajar en eso - Marcelo Scaglione, Juan Carranza, en el ministerio de Hacienda. En el último tramo de su gobierno fue esta la encomienda que recibió Fernando Sánchez en la jefatura de gabinete. Para eso dejó la jefatura del bloque de Diputados de Elisa Carrió.

Lo que va a decir Cristina cuando se entere....

Los esfuerzos de aquel gobierno siguieron navegando de manera inercial, sin que ningún ademán de la nueva administración interrumpiese su avance. Otra prueba de lo inocua que ha sido la gestión oficial para mover la realidad. Ni pudo parar este impulso del macrismo residual.

Llegó, a fines de enero pasado, la esperada invitación a ingresar en ese club y la cancillería de Santiago Cafiero, calladamente, aceptó la posibilidad. Le envió una respuesta al director con algunas preguntas que, confesó a quienes quisieran escucharlo, buscaban más que nada alguna dilación. La intención era que la Argentina no se comprometiese a reformas más allá de las exigidas por el FMI en la negociación del acuerdo. Como si dijera: queremos entrar, pero dennos tiempo a que salgamos de ésta.

La reunión la aprovechó Cormann para elogiar el acuerdo con el FMI en unos términos que hubieran redoblado los insultos del jueves, pagados con dinero del estado, del cristinismo extremo hacia Alberto. En un tuit, que revoleó Guzmán, la OCDE brindó por el acuerdo con el FMI y por la inminencia del ingreso de la Argentina (“Our support for Argentina’s important economic policies linked to IMF refinancing deal supported by Congress. Steps in the #OECD accession process”). Un detalle de su prosa: subraya el apoyo del Congreso al acuerdo. ¿Quién lo avivó tanto a don Matías, un belga que fue senador en Australia, o sea casi un marciano (dicho con todo cariño por los marcianos)?

Scioli con Guzmán: siempre nos quedará París

La OCDE albergó en uno de los VIP de su sede en París otra reunión aún más importante: entre Guzmán y el ministro de Energía de Brasil, con Daniel Scioli como gerente y testigo. Fue para celebrar los esfuerzos para que ese país no se abstuviese el viernes, en el board del FMI, ante la aprobación del acuerdo.

Scioli venía trabajando con lo que llama su "diplomacia emocional" -sobre el corazón de los brasileños- para lograrlo. El encuentro de Guzmán con el ministro, el almirante Bento Costa Leite Albuquerque Lima, cobra importancia por el relieve que ha tomado la agenda energética, a raíz de la guerra en Ucrania y las necesidades que le plantea a la Argentina.

La charla coincidió con la reunión interministerial de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Se trata de una dependencia de la OCDE que hoy discute los términos de la transferencia energética, algo que parece un emprendimiento de intelectuales ante la crisis del negocio de los hidrocarburos, y la amenaza del retorno, por esa causa, al uso de fuentes de energía contaminantes como el carbón. Albuquerque es un submarinista a quien Scioli tiene en la lista de sus colegas de alta marinería junto al secretario de Asuntos Estratégicos de Brasil (SAE) Flavio Viana Rocha, otro almirante y submarinista.

El gasoducto se demuestra andando

El tema de esa cita parisina es urgente para la Argentina, porque la cuenta de importación de gas puede llegar este año a los US$6.000 millones y un acuerdo con Brasil puede ayudar a compensar el faltante que sobrevendrá en los meses de invierno en un mundo en donde escasea cada día más ese recurso.

Scioli cabalga desde hace rato el proyecto del gasoducto que saldría – si se hace- desde Vaca Muerta, para sacar el recurso hacia el norte del país y eventualmente hacia Brasil. Bolivia, proveedor hasta ahora, puede tener dificultades de provisión, y un acuerdo con Brasil para que ceda cuotas en el invierno a la Argentina puede ser una solución. Este plan es motivo del viaje que hará a Brasil Guzmán en la primera semana de abril, que incluye nuevas reuniones con Bento Albuquerque, y una en Brasilia con el ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes.

Escenas de la lucha de clases en la UOM

La construcción del gasoducto de Vaca Muerta dispara fábulas de todo tipo. Algunas son industriales porque la licitación de su construcción tiene chance de que termine en manos del grupo Techint, que puede emplear chapa de un grosor especial (provista por Brasil) para fabricar los caños, que se armarían en la planta de Tenaris en Valentín Alsina (SIAT, caños con costura).

Quienes le busquen entrelíneas sindicales al debate sobre este gasoducto, las puede encontrar en el desplazamiento de Antonio Caló y su reemplazo por Abel Furlán en la conducción de la UOM. La explicación estándar pone el acento en la militancia cristinista de Furlán, que en todo caso es un peronista clásico. Quizás las razones profundas haya que buscarlas, no en esa militancia partidaria sino en la puja de clases entre el ala siderúrgica de la UOM que él representa, y el ala metalúrgica del sindicato.

Los siderúrgicos tiene mejores salarios y están ligados a las plantas de Zárate-Campana-San Nicolás, de donde vienen Furlán y su segundo, el legendario Naldo Brunelli. Desplazan a los metalúrgicos, que son más bien talleristas del tratamiento del producto, y que tienen más gravitación en otras zonas como Capital, de donde viene Caló.

El ocaso de los dioses siempre llega

Esa salida de Caló tiene algo también del proceso vegetativo en el relevo de los caciques sindicales. Sale Caló de la UOM, que había perdido también peso en la conducción de la CGT. Pero también perdió las elecciones el "Barba" Gutiérrez, después de 38 años a cargo de la UOM seccional Quilmes, a manos de otro cristinista que responde a la intendente Mayra Mendoza. De paso, el "Barba" jugó en 2017 con Florencio Randazzo, junto a Alberto Fernández, refalón que le recordó el jueves el "Cuervo" Larroque, al decir que era el hombre del 4% -porcentaje que alcanzó Randazzo en aquellas elecciones de senador nacional por Buenos Aires-.

Pero también declina Hugo Moyano en pujas familiares y de encuadramiento dentro del oficialismo. Se agrega Luis Barrionuevo, con forcejeos en Gastronómicos, en la puja contra Dante Camaño, en un entuerto judicializado. Acá el marco político es la oposición.

Camaño reasumió el jueves después de que la justicia avaló su elección en dos instancias. Lo acompañaron los compañeros del Peronismo Republicano, a quienes alberga en las facilities del gremio: Miguel Pichetto, Ramón Puerta, la renovadora hermana Graciela Camaño, el exministro macrista Jorge Triaca y un seleccionado de empresarios del sector turismo y de funcionarios del gobierno porteño. “No vamos a cantar la marcha porque hay algunos que no son peronistas – ironizó. Mejor cantemos el himno”.

Ignacio Zuleta

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