Miércoles, 13 Abril 2022 09:28

De las peleas en el Gobierno a las elecciones universitarias, el cristinismo sigue para atrás - Por Ricardo Roa

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Alberto Fernández está reaccionando. La disputa en el INCAA, otro capítulo de la interna. En las facultades, ganó el reformismo y perdió La Cámpora. Se confirma el mayor rechazo de sectores medios al kirchnerismo. 

La novedad es que Alberto Fernández está reaccionando. Y que hizo la Gran Cristina: no hablar él sino mandar a otro a que hable por él. Ese otro fue el ministro de Economía, el hombre al que Cristina y el cristinismo lo están sacudiendo tupido y con todo. Pegarle a Guzmán es pisarle los callos al presidente. Feletti le pega con la inflación y Kicillof con la situación social. Ni que fueran de Juntos por el Cambio. 

Casi no hace falta decir que nadie sabe cuánto tiempo Fernández mantendrá la contraofensiva. Uno muy cercano dice que están cavando trincheras. No es un dato cualquiera que hayan salido a jugar Rossi y Aníbal Fernández, dos jugadores con peso propio en el peronismo. El sereno académico universitario, más dado a la sarasa que al desafío, se paró de manos y advirtió o amenazó: “Gestionaremos con gente alineada con el programa económico”.

Le faltó aclarar: y los que no acompañan, quedan afuera. Lo más probable es que los desalineados no se alineen y que tampoco se vayan; últimamente los funcionarios renuncian a sus cargos, pero no a los sueldos. ¿Los va a echar? Todos recordamos que Guzmán quiso echar a un subsecretario que depende de él y no pudo.

Es lo que ha pasado con el cineasta y ministro Bauer y el también cineasta y presidente del INCAA Puenzo, en la pelea por el manejo y sobre todo por la plata del instituto que subsidia o financia al cine nacional. Bauer es Cristina y Puenzo es Alberto Fernández. Hubo un piquete a cargo de activistas y estudiantes. Y con la chapa de Cristina, Bauer anunció que a Puenzo lo iban y Puenzo, que intentó refugiarse en el escudo de Fernández, se hizo el distraído. La película terminó anoche: Bauer consiguió que Fernández firmara el despido de Puenzo.

Otra película que terminó y mal para Cristina es la de las elecciones estudiantiles en tres grandes universidades: Buenos Aires, Rosario y La Plata. Hubo algo en común en todas ellas: el retroceso de La Cámpora y de la izquierda y el crecimiento de radicales y grupos independientes.

En la UBA, en las cinco facultades más pobladas (Medicina, Arquitectura, Económicas, Derecho y Psicología) ganó el reformismo, con alianzas en torno de la siempre viva Franja Morada. En la sexta en votantes, Sociales, ganó el peronismo no K. En la séptima, que es Ingeniería, volvió a ganar el reformismo y recién en la octava, Filosofía, se impuso La Cámpora (la otra fue Exactas). De 13 facultades, el camporismo cosechó apenas dos victorias. Igual que el Partido Obrero, que se impuso en Farmacia y en Veterinaria.

Pequeños grupos levantaron la figura del piquetero Grabois y otros al Evita. Ninguna adhesión a Alberto Fernández. Una módica presencia del PRO se notó sobre todo en Ingeniería y otra de Kicillof en Veterinaria, donde su agrupación La Tropilla cayó ante trostkistas del PO. Nada de anécdotas. Emiliano Yacobitti estuvo detrás de la estrategia radical y Recalde de la de La Cámpora.

Los porcentajes porteños tienen otra elocuencia: votaron más de 170.000 alumnos y respecto del 2019, el reformismo pasó del 58,3 al 63,2%. Cinco puntos arriba. Esta vez, en un par de facultades La Cámpora no pudo armar acuerdos con sectores de izquierda y en otras fue dividida, como en Arquitectura y en Exactas. Otro dato: la participación en facultades manejadas por el reformismo fue más del 60% promedio, notoriamente por encima del 30% de las controladas por La Cámpora. En una de ellas, Filosofía, sólo votó el 19% para la elección del Centro de Estudiantes.

El batacazo mayor de Franja Morada coincidió con la peor marcha atrás del camporismo en Derecho de La Plata, donde La Cámpora ganaba desde 2018. Ni siquiera la confluencia de los peronismos y del ministro de Justicia Alak a la lista camporista impidió que con el 51% Franja recuperase ese claustro histórico. En los 17 centros estudiantiles de la Universidad votaron más de 62.000 de los 110.000 alumnos y en 9 de ellos triunfó Franja Morada.

Un fenómeno similar se produjo en Rosario. Después de una década, el radicalismo recuperó cuatro facultades. En total, ganó en seis, la izquierda en tres, dos fueron para el socialismo y una para una agrupación independiente. El peronismo perdió el único centro que controlaba.

En las universidades se confirma lo evidente: el mayor rechazo de sectores medios al kirchnerismo. El cansancio de los disfraces progres, cada vez más incompresibles e irritantes. Si las elecciones en las universidades públicas son tan buena encuesta como las Paso, de lo que poco se puede dudar, algo deben estar avisando.

Ricardo Roa

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