Domingo, 05 Junio 2022 08:07

Duelo al sol: boleta única vs. Alberto en Hollywood - Por Ignacio Zuleta

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Mientras el oficialismo busca congelar el Congreso, la oposición se ocupa de que no falten votos en la próxima sesión. 

El oficialismo congela el Congreso hasta nuevo aviso. En Diputados le deja la iniciativa a la oposición, que cree tener el quórum para arrancar este miércoles a una de las sesiones más estridentes del año: Boleta Única. 

En el Senado el oficialismo promete una sesión sin temas con nervio - acuerdos, etc. - para el 24 de junio, en la antesala del receso invernal, que puede prolongarse hasta después de Mundial, esa fecha fetiche que los políticos creen que puede ser el cisne negro que les cambie la vida. Nunca ocurre, y suele frustrar las expectativas que la suerte de un gobierno dependa del humor colectivo que genera la pasión de multitudes. El Mundial es un cisne negro.

Boleta única tiene el apoyo de más de 119 bancas y puede ser aprobada. No cambia el mundo, pero arrincona al oficialismo en "lo viejo". Una oportunidad inmejorable para aparecer ganando una batalla - quórum y aprobación de una reforma electoral condenada a morir en el Senado, que la rechazará.

El gobierno tiene respuestas de escenario, que también le dan la iniciativa a la oposición: mostrar a Alberto Fernández en Los Ángeles junto a Joe Biden es una capitulación ante las banderas de sus adversarios.

La amistad con EE.UU., el reconocimiento de que la inflación, el default y el déficit fiscal son malos, son consignas de quienes gobernaron antes y a quienes debían contradecir.

Esa sesión de Diputados y el viaje presidencial, hechos de tenue espesura, ocuparán la semana. Igual la oposición se cuida de poner a sus legisladores en alerta entre este fin de semana y el miércoles. Que no falte nadie.

Dos diputadas que tenían pasaje a Los Ángeles, para la Cumbre, se bajaron del avión. El día mismo de la sesión especial se fijó para favorecer el tratamiento médico de otra colega. La hora, 10:30, se pidió para prevenirse de la amenaza de que el oficialismo repita el doble llamado, con otra sesión que enjuague la victoria que paladea la oposición.

Audacias: halagar el público del banderazo

A tres años de gobierno, el giro es conmovedor. ¿Creerá el gobierno que con esos gestos se ganará el voto del público del "banderazo", que no vota al peronismo, y que en 2019 los hizo ganar en 5 de los 7 distritos más grandes del país a Macri-Pichetto, aunque perdieran las elecciones? Es un gesto de candidez apostar a una movilidad del voto que no tiene antecedentes en la Argentina, el país del voto estable.

Creer que un giro de agenda arrastra el voto como si fuera un aplausómetro, aquel ingenio de la TV en blanco y negro que repartía premios y castigos es tan ingenuo como confiar en que peleas y reencuentros en la cúpula permean hacia el voto de las bases. La experiencia demuestra más bien lo contrario: la prosperidad de los candidatos se explica por su capacidad de entender a su electorado y no por la ilusión de que podrán arrastrarlo a las convicciones de la cúpula.

En 2013 no era que Massa arrastraba multitudes a la disidencia del peronismo oficial. Por lo contrario, el público lo arrastraba a él a la disidencia. Ya lo había hecho perder en 2009 por ir en una lista con Kirchner y Scioli, que la cúpula creía imbatible. El votante no pensaba lo mismo. Y cuando regresó en 2019 fue porque su público lo dejaba solo y Massa no tenía más remedio que cambiar de piel si no quería perder.

Sin poder, no hay Paraíso

En política no hay misterios ni laberintos de los que se pueda salir con alquimia o marketing. Basta con leer con atención la agenda de la sociedad, que el sistema agotado de partidos políticos ya no comprende.

Los analistas Bickerton y Invernizzi (Technopopulism: The New Logic of Democratic Politics, Oxford, 2021) describen la nueva fórmula, que es el tecno-populismo, en países como Gran Bretaña, Francia, Italia y España.

O la receta pospartidos, que le permitió a Angela Merkel gobernar cuatro mandatos en Alemania (16 años en el poder) merced a una elasticidad política que envidiaría un Sergio Massa. Pasó del socialcristianismo de una Thatcher germana, a la alianza con los verdes. Le costó en el segundo mandato sacrificar, ella que era una física nuclear, el programa nuclear de su país, con tal de sostener esa alianza. Para lograr su tercer mandato abrió las fronteras a los inmigrantes de Siria. Cada ciclo con una coalición distinta.

¿Qué le interesaba más, la economía thatcheriana de 2005, el medio ambiente en 2009 o la demografía europea en 2013? En realidad, buscó darles solución a los problemas de cada momento sin compromisos ideológicos, con el solo propósito de mantenerse en el poder. Un clásico que se repite por acá: es más importante la gobernabilidad que la agenda de gobierno, que se sacrifica y se acomoda al objetivo principal, que es mantenerse a costa de lo que sea, en el poder. Sin poder, no hay paraíso.

El mal de los gobiernos débiles

¿Qué le interesa más a este gobierno, del debate que más lo divide, el acuerdo con el FMI? ¿La salud de las finanzas de un país que lleva 70 años de inflación y 20 en default – salvo los dos primeros de Macri? ¿O alzar la bandera del FMI para agarrarse de algún pasamanos ante un electorado que ya le retiró 5 millones de votos hace 3 meses? Seguramente la gobernabilidad, de nuevo, por sobre el programa.

Es el mal de los gobiernos débiles. Esto está por encima de la mala fe o la ineficiencia de los funcionarios. Es el ejercicio de la política como arte y ciencia de lo posible y en donde, siempre, todo termina mal. Mientras, la Argentina tiene un 50% de su economía informal y acumula una riqueza oculta que es lo que da de comer, más allá de los indicadores horribles de inflación, desempleo, pobreza, riesgo país, etc.

Los países califican porque son los lugares a donde la gente quiere ir a vivir. En la región que nos toca, la gente quiere venir a vivir a la Argentina, porque más allá de esos indicadores, hay una riqueza que alimenta más y mejor que en otros lados. Así se explican extravagancias como que la Argentina está segunda en el ranking de la demanda mundial de tickets y tours de viaje para asistir al mundial de la FIFA en Qatar. No será porque falta plata.

Debuta el mejor amigo de Macri en el Congreso

La oposición sobredimensiona los efectos de las reformas electorales, en un país en donde ninguno de sus problemas graves surge de la calidad del sistema electoral.

El oficialismo minimiza el proyecto en un gesto darwiniano de rechazo a la Boleta Única. “No es de lo que habla la gente”, responden sus voceros. Repiten lo mismo cuando le preguntan al gobierno por su afición por los dictadores. La argumentación es débil, porque las demandas insatisfechas son una lista sábana en serio –inflación, desempleo, inseguridad, etc.-.

La respuesta de la oposición a la represalia del oficialismo en el Senado es ampliar el debate a otras reformas. Implica el debut legislativo de José Torello, el hombre más cercano que tiene Macri en el Congreso. Propone ahora una nueva reforma integral del código electoral que va más allá de la Boleta Única.

Abre la fórmula para integrar un candidato a vice de la lista perdedora; restaura el voto de los argentinos residentes en el exterior con inclusión de la opción del voto por correo postal; impide acceder a cargos electivos a personas condenadas por delitos relacionados con la corrupción - la llamada "ficha limpia".

También intenta castigar el transfuguismo político con la exclusión del Congreso de los legisladores que se cambien de partido o agrupación por la que fueron elegidos, en expresa contradicción con la voluntad de los electores. La figura usurpa el lema del "contrato moral", marca registrada de Elisa Carrió, que deberían respetar los representantes. Sería lindo.

¿La vida por la boleta única?

El propósito es desbaratar el muro que alza el peronismo en torno a la Boleta Única, que es uno de los pocos proyectos de la oposición contra el cual ha argumentado con dureza Cristina de Kirchner. En especial, para ocultar la trizadura que significa que la comisión cabecera del proyecto, Asuntos Constitucionales, es presidida por Guillermo Snopek, pionero en su partido en favor de la BU.

Ha dicho que, si Diputados aprueba el proyecto, quiere ver antes el detalle para decir si cambió de opinión. Nadie va a dar la vida por la Boleta Única, y menos cuando el debate le sirve a la oposición para someter al oficialismo a una derrota. Snopek, además, buscará el año que viene ser candidato en Jujuy a gobernador, o a renovar su banca de senador. Lo que menos le conviene es fomentar una distancia del peronismo.

La Corte y el milagro de la multiplicación de los bloques

Torello - que es vice de Snopek en Asuntos Constitucionales - ha sido apoderado del PRO desde su fundación y negoció temas judiciales con el peronismo durante la administración Macri. Pudo integrar el Consejo de la Magistratura este año, pero el bloque propuso a Luis Juez.

Quizás haya previsto que no le sería fácil a la oposición sacar ventaja de la reforma que impuso el fallo de la Corte. El peronismo urdió el atajo pampa de los bloques mellizos; creó una segunda minoría y se quedó con una silla en el Consejo. Torello, como baquiano en el tema judicial, tiene hasta octubre la misión de imaginar algo para que no se perpetúe, en los 4 años siguientes, ese transfuguismo de los dos bloques peronistas. El tiempo corre y la justicia tiene que resolver los reclamos de la oposición y de Juez contra la designación del peronista "minoritario" Martín Doñate.

El entuerto terminará en la Corte, que le tomó juramento con una acordada que recuerda que la validez de sus títulos está cuestionada en los tribunales, pero que, a la fecha de la jura, no existía ninguna resolución que pudiera constituir un impedimento (Acordada 11/22). Con eso dejó abierta la posibilidad de que pudiera revertirse en algún otro estadio del proceso. Por ejemplo, cuando llegue a sus manos la apelación.

Habrá una carrera entre ahora y noviembre para remediar o perpetuar el ardid de los dos bloques. El argumento más firme en contra es el que dice que las mayorías y las minorías son el resultado del voto popular, no un entramado de la cúpula. La justicia es un poder bajo vigilancia del Consejo, legitimado por el voto. Si canoniza el milagro de la multiplicación de los bloques para manipular mayorías y minorías artificiales, alimentará su propia vulnerabilidad ante quienes quieren jibarizarla.

Ignacio Zuleta

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