Miércoles, 10 Agosto 2022 08:09

Después de la espuma, Sergio Massa enfrenta sus límites políticos y la crisis económica - Por Eduardo van der Kooy

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El Central pierde reservas y la única apuesta por ahora es el ahorro en subsidios a la energía. El traspié Rubinstein deja mal parado al nuevo ministro. Y Cristina le sigue marcando la cancha. 

Hace una semana Sergio Massa llegó al ministerio de Economía, Producción y Agricultura apremiado por dos objetivos: realimentar el poder político cerca de un vacío por la debilidad de Alberto Fernández; enfrentar paralelamente la crisis económica, espoleada por aquel déficit y el desbarajuste estructural que soporta desde hace décadas la Argentina. 

Quizás en el terreno, no desde el sillón de la Cámara de Diputados, el líder del Frente Renovador haya empezado a comprobar que su misión es más complicada de lo que imaginó. Aquella euforia del acto de asunción ha dado paso al realismo que se manifiesta en dos planos.

El económico: los mercados están en tregua inestable pero las reservas del Banco Central continúan en baja. Se fueron U$S 840 millones en lo que va del mes. La sangría no cedió desde la llegada de Massa.

El político: Cristina Fernández obsequió aquella foto en el Senado al superministro. Luego se dedicó a lo único que la desvela. El juicio por haber favorecido con la obra pública, según la investigación de la Justicia, al empresario K, Lázaro Báez. El kirchnerismo permanece observando la situación. Masca resignación por el deterioro inevitable del relato, en definitiva, su principal herramienta política. En suma, la recomposición del poder posee aún una dimensión muy módica frente a la envergadura de la crisis.

La irrupción del titular del Banco Central, Miguel Pesce, reflejó tal estado de precariedad. Dijo que, pese a todo, la situación de las reservas es manejable. Espera que hacia fin de mes pueda recuperarse y, al menos, terminar en empate. Su voz tuvo un objetivo: frenar los rumores que aseguraron que la entidad estaba echando mano a los encajes bancarios. Pesce aclaró que lo que se ha puesto en marcha es el swap de monedas con China, para compensar las importaciones o el déficit comercial. No es lo mismo, pero las luces rojas titilan.

Después de muchos cabildeos, el superministro tuvo un logro. Pasó a controlar la Secretaria de Energía que estará a cargo de Flavia Royón. Pudo haber sido una conquista, que en su momento produjo la renuncia intempestiva de Martín Guzmán. Pudo haber sido una concesión de la vicepresidenta, para no empedrar de entrada el camino de Massa.

En cualquier caso, allí estaría por ahora el motor de la primera tanda del ajuste. El Gobierno estima que de aquí a fin de año podría ahorrar unos $ 100 mil millones. Por una pretensión muchísimo menor el kirchnerismo, con Darío Martínez y Federico Basualdo en Energía, arruinó los planes del renunciado Guzmán.

Malas señales

El costado más flaco de Massa, por ahora, está en otro lado. Su condición de abogado realzó la importancia de un viceministro en el esquema de Economía. La demora en aflorar no sería una buena señal. Marca la continuidad de fronteras políticas que el superministro no habría conseguido traspasar con la vicepresidenta y el kirchnerismo. Desde su entorno surgió el nombre de Gabriel Rubinstein. A partir de la divulgación de sus críticas severas contra el ciclo de Néstor y Cristina la designación se paralizó. “No hay ningún apuro”, opinó Massa.

Esa declaración trasuntó la existencia de dificultades. Dejó flotando, en cualquier caso, interrogantes a futuro. Primero: ¿Querría asumir Rubinstein en estas circunstancias? De hacerlo, ¿no exhibiría facultades debilitadas prematuramente? Segundo: si al final llega otro especialista, ¿no resultará demasiado visible y perjudicial el veto sufrido por Massa?

El mecanismo del ajuste tarifario es lo único tangible que el superministro posee ahora a mano. El reordenamiento en el Estado (simple congelamientos de nuevos empleados) resultaría mucho más difícil. Se verá quien podrá fiscalizar esa tarea en el orden nacional. La estructura funciona desde siempre como un botín político.

Basta con observar la menudencia que le ocurrió a Silvina Batakis en el Banco Nación. La nueva titular buscaba la renuncia de todo el directorio. Habló con Alberto para que la ayude con una tarea en la cual encontró resistencias. Finalmente hizo echar al jefe de Unidad Popular e integrante del Frente de Todos, Claudio Lozano y a otros dos directores. Lozano, que había desconocido el poder de Batakis para desplazarlo, es un economista que desde que se inauguró el Gobierno mantiene una línea crítica respecto de la gestión. Decía “no estar atornillado”. Pero….

Lozano no es una excepción. La administración de la alianza oficialista nació con la lógica del loteo en todos sus estamentos. Para compensar seguramente el aporte electoral realizado con el afán de derrotar a Mauricio Macri. La experiencia, por lo visto, no ha salido nada bien.

Otro propósito de Massa es el fortalecimiento de las reservas del Central. Tiene previsto un viaje a Estados Unidos, Francia y Qatar que permanece en constante reseteo. Por inconvenientes externos, producto de la guerra de Rusia contra Ucrania y el periodo estival. También, a raíz de aquellas autonomías de gestión que denuncian la desvertebración y ausencia de metas comunes.

Massa prevé recalar en Washington no sólo para conversar con la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. También con alguna de las autoridades del Tesoro. El superministro cuenta con la solidaridad del Presidente. Por razones distintas. Alberto pretende reanimar su bilateral con Joe Biden, suspendida porque semanas atrás el jefe de la Casa Blanca contrajo Covid. Del cual está recuperado. Desearía que el encuentro no se postergue mucho más. Aunque en septiembre, tal vez, se crucen en la Asamblea de las Naciones Unidas.

Declaraciones chinas

Los planes de Alberto y Massa sufrieron un contratiempo impensado. Las declaraciones del embajador argentino en Beijing, Sabino Vaca Narvaja. El diplomático reivindicó, en relación a Taiwan, la idea de China unificada. La Argentina suele apoyar esa postura en la ONU. El problema fue que cuestionó, además, la reciente visita de la titular de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi, a la pequeña isla asiática. La calificó de provocación internacional. ¿Por qué motivo la intromisión en un conflicto que sólo compete a China y Estados Unidos? Esas palabras conmovieron al embajador en Washington, Jorge Argüello. Hacedor de quimeras.

Ni el Presidente ni el canciller, Santiago Cafiero, habían hablado previamente con Vaca Narvaja. Se enteraron de sus dichos en Colombia, donde participaban en la asunción del mandatario Gustavo Petro. ¿Sucedió algo después? Sólo un pedido de prudencia al embajador de parte del encargado de las relaciones exteriores.

Vaca Narvaja responde a Cristina. La vice lleva la relación con Beijing. El embajador es hermano de Camilo, ex pareja de Florencia Kirchner, con quien tuvo una hija. Nieta de la vicepresidenta. Así se cocinan las cosas del poder.

Eduardo van der Kooy

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