Miércoles, 14 Septiembre 2022 07:59

Un Presidente que busca hacerse notar y lo que hace notar la elección en Marcos Juárez - Por Ricardo Roa

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Mientras Cristina Kirchner y Sergio Massa ganan protagonismo, Alberto Fernández lo pierde al igual que Juan Schiaretti y Facundo Manes. 

Sin la presencia presidencial, el país acaba de recuperar un tren. Fernández se privó de asistir a la correspondiente ceremonia que es una de sus actividades preferidas de los últimos tiempos. Primero hablemos del tren: va de Posadas a Encarnación, en Paraguay. Trayecto bien corto: unos cinco kilómetros, dos estaciones, pero es el tren internacional del país. 

Ahora hablemos de lo otro, que es también una pintura del país. Para no quedar demasiado afuera del triángulo de gobierno, Fernández informó a un medio español, el canal Telecinco, que el próximo atentado de los copitos de Sabag Montiel era para él. Algo tenía que hacer para recuperar o mejor dicho de dejar de perder protagonismo: Cristina concentra las fotos y Massa procura también sus fotos y no se queda nada atrás.

Además, el ministro hace todo esto: ajusta, sube la tasa, endeuda, aumenta las tarifas, devalúa selectivamente y se codea con medio mundo del Fondo. Todo lo que era, hasta hace muy poco y antes del atentado, neoliberalismo puro: lo peor de lo peor en el mundo.

Pero eso de ser Fernández el siguiente de la lista del lunático Sabag Montiel y novia, no figura en la causa. Sí en unos whatsapp. Otros detalles circunstanciales han ido saliendo sobre el atentado contra la vicepresidente y todo indica que así continuará porque el teléfono de Uliarte, la novia de Montiel pasó por manos más expertas y no se borró. Es casi lo único que tienen en la investigación judicial: degradada por el gobierno la tarea de la AFI, no hay ningún aporte de los organismos de Inteligencia, que son (debieran ser) los responsables de defender el orden constitucional.

De pronto, surgieron versiones de que tanto Cristina por su lado como Macri por el otro, podrían llegar a tantear, al menos, si no un acuerdo, una llamada telefónica que resultara más efectiva que la misa kirchnerista de Luján. Por lo que se sabe, lo que hubo fue una charla promovida por el senador Rodríguez Saá a Torello, íntimo de Macri y reemplazante de Esteban Bullrich.

Pero eso ocurrió hace ya unos dos meses y medio. Es decir, mucho antes del atentado que tantas cosas se quiere hacer parecer que cambió. Desde la oposición se extrañaron de la movida y preguntaron si era en serio. Macri se negó a la reunión pero autorizó a Torello a verse con Cristina, quien, dicen cerca del ex presidente, no planteó nada concreto.

Decir que esto es confuso es decir poco. Lo que no dejó lugar a confusión alguna fue la paliza electoral que sufrió el gobernador Schiaretti en Marcos Juárez, localidad de unos 40 mil habitantes donde nació Cambiemos y que supo conseguirse la categoría de símbolo y hasta de bola de cristal.

El kirchnerismo no pudo siquiera presentar lista y entre otras fotos con radicales, Schiaretti sumó a Facundo Manes, que se mueve como un líbero en la oposición y propone, o propuso quizás habría ahora que decir, incorporar a figuras como el gobernador peronista porque “si no lo hacemos, perdemos”. Se supone que a Manes se le ocurrió pensando en una alianza con un sector peronista para derrotar al kirchnerismo.

Hubo papelón en las encuestas y el experimento de impulsar otro Juntos por el Cambio, aunque peronista-radical terminó de la peor manera: Schiaretti perdió por 17 puntos frente a la candidata del radicalismo cordobés y del PRO.

Del mismo modo que a Schiaretti, a Wado de Pedro no le viene mal que haya radicales dispuestos a patalear en Cambiemos. Es simple: con abundancia de candidatos, a Cambiemos, Juntos por el Cambio, Juntos o como se quiera poner, como alianza le convienen las PASO, por obligatorias y porque resuelven el mecanismo para elegir a los candidatos. De ahí, los primeros esfuerzos del gobierno y de Massa para bajar las PASO.

Es lo que ocurre en Chubut, donde el radicalismo provincial, con el aval de Gerardo Morales, apoyó una movida en ese sentido del gobernador Arcioni. Al igual que Arcioni, Morales está muy cercano a Massa. En medio de estas maniobras, el Comité Nacional de la UCR no se pronunció hasta ahora por mantener las PASO. El gobierno cree, prejuzga o tiene datos de que bien podría con esto meter una cuña en la oposición, lo mismo que con el debate que viene sobre la ley del presupuesto.

Pero hay algo que no distrae como el gobierno quisiera y es imponer la versión de que el atentado hace girar más que nunca al peronismo alrededor de Cristina Kirchner y que, en cambio, en la oposición dispersa. Tal vez no digan eso, justamente, las elecciones de Marcos Juárez.

Ricardo Roa

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