Viernes, 16 Septiembre 2022 11:38

Los motivos del profundo malestar de los obispos con Cristina Fernández de Kirchner - Por Beto Valdez

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La misa kafkiana del sábado pasado en la Basílica de Luján y la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner rodeada de curas villeros y misticismo fueron recibidos de muy mala forma por la conducción del Episcopado. El enojo profundo se debe a que perciben un uso político de la Iglesia. 

La misa kirchnerista del sábado pasado en la Basílica de Luján y la reaparición de Cristina Fernández de Kirchner ayer entre curas villeros y alusiones al misticismo, a Jesús y al papa Francisco, generaron un profundo rechazo entre los obispos que conforman la conducción de la Iglesia. “No pueden usarnos políticamente en forma tan descarada, es realmente inaceptable que la vicepresidenta quiera sacarle rédito político al atentado del que fue víctima manipulando y dividiendo a la Iglesia”, así se sincera con MDZ una alta fuente eclesiástica. 

Los dos gestos del cristinismo que enfurecieron a los integrantes de la Conferencia Episcopal motivaron que su titular, monseñor Oscar Ojea, impartiera la orden de silencio absoluto al resto de sus colegas. Además, estas movidas provocaron roces internos. Según voceros confiables, la mayoría de los obispos lo dejaron solo al titular de la diócesis de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig frente al literal copamiento de la Basílica por parte de dirigentes y militantes K.

“Ojea y los obispos lo abandonaron a Scheinig y lo dejaron a la buena de Dios frente a un hecho sin precedentes. El kirchnerismo se adueñó literalmente del templo más importante de Argentina, tal es así que se ingresaba a la misa con entradas numeradas y el que no la mostraba no podía entrar, dejaron afuera a muchos católicos que fueron a saludar a la Virgen”, dice con evidente malestar un vocero.

Sus colegas solo le recomendaron que, frente a lo que se veía venir en la previa al sábado, diera la misa un cura para que el titular de la diócesis no quedara pegado. Ya era demasiado tarde. Por eso pidió disculpas.

Luego de este triste acontecimiento que erosionó aún más la relación de la Iglesia con el oficialismo, reapareció Cristina en modo mística y rodeada de curas villeros. Una verdadera mise en scene con gestos de teatralidad de la expresidenta lindando con la sobreactuación.

“Ayer dividió a la Iglesia al convocar a los curas pasando por encima de sus jefes naturales que son los obispos, no se puede utilizar a la institución de esta manera y generarnos un daño interno y problemas con los laicos”, comentaban anoche en ámbitos eclesiásticos.

“Después de haber avalado el aborto, la vicepresidenta se presenta en sociedad como si fuera una creyente de toda la vida y prácticamente queriendo instalar que el atentado frustrado fue producto de un milagro”, agregan. Evidentemente fue una sobredosis de utilización política de la Iglesia. Uno de los temores entre obispos y curas es el enojo de los laicos activos o aquellos que concurren a misa todos los domingos. Sostienen que cada vez se nota más bronca de la gente contra los curas y sobre todo crece una antipatía contra el Papa.

La gran mayoría de los católicos practicantes son muy críticos del kirchnerismo y quisieran que Francisco y sus obispos tomen un discurso más opositor. Un objetivo utópico porque no es el estilo eclesiástico y mucho menos de Jorge Bergoglio. De todas formas, este escenario de tensión con el oficialismo vuelve a poner en evidencia la falta de liderazgo en el Episcopado. Por eso cada vez crece más la expectativa por la jubilación del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli y los nombres que suenan para su reemplazo.

Alberto “Beto” Valdez

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