Domingo, 18 Septiembre 2022 07:05

Cómo logró la oposición salvar la unidad - Por Ignacio Zuleta

Escrito por

Elisa Carrió confirmó que manda donde tiene que mandar, que no es sólo en la Coalición Cívica. Mauricio Macri demostró prudencia para no hacer estallar todo. 

El negocio del juego sigue a la política como un perro fiel. Estuvo en el nacimiento de Cambiemos, en el diálogo de 2015 entre Mauricio Macri Elisa Carrió en un chalé del conurbano. 

Esa cita cristalizó las charlas que venía manteniendo el PRO con la cúpula de la UCR. El compromiso entre los dos dirigentes se centró en una agenda de desaliento de la actividad del juego.

La prenda fue la figura del polémico Daniel Angelici, a quien Macri sumió en la clandestinidad y a quien negó, bíblicamente, más de tres veces. Este mismo personaje volvió a ser la prenda para cerrar la minicrisis que estalló en la coalición opositora, a propósito de la elección de los abogados que la representarán en el Consejo de la Magistratura desde noviembre próximo.

La trama se adelantó en la columna “Avant Première” de lunes pasado en este diario, donde se la definió como: 1) el primer test del ciclo electoral 2023; 2) ha sido una prueba del liderazgo de Gerardo Morales en la UCR, y por extensión de los otros jefes de los partidos de Juntos por el Cambio; y 3) fue protagonizada por radicales orgánicos, inorgánicos y agentes dobles.

Se contó en ese adelanto que Patricia Bullrich lo desacomodó a Angelici con esta ironía: “Tano, ¿vos estás acá como radical o macrista?”. La coalición superó la minicrisis con éxito. Morales impuso la validez del acuerdo con el PRO para presentar una lista única – negociada con Patricia Bullrich, presidenta de ese partido – que incluye candidatos de las dos formaciones.

Elisa Carrió confirmó que manda donde tiene que mandar, que no es sólo en la Coalición Cívica. Mauricio Macri demostró prudencia para no hacer estallar todo. Pero también exhibió sus limitaciones, jugó como uno más entre los jefes del PRO.

Fracasó en imponer el criterio del agente doble Daniel Angelici para poner de candidato a un abogado al que se le atribuyen compromisos profesionales con el juego – actividad del “Tano”.

Se le impuso su contrincante Horacio Rodríguez Larreta, que avaló el acuerdo para la lista compartida que había hecho Bullrich. Desbaratar la movida Macri-Angelici significó un alto el fuego entre Patricia y Horacio.

La UCR juega otro partido que el PRO. Es un partido que preexiste a JxC y sobrevivirá en el futuro. El PRO es una alianza de partidos a los que una derrota puede disolver en el tiempo. Juega el presente y el futuro inmediato.

Desde 2015 han coincidido en su objetivo de sindicar con éxito al voto no peronista. Pero su existencia depende de que siga existiendo el adversario común, el peronismo de la provincia de Buenos Aires que controla el cristinismo. Si este se disuelve, debería replantear sus objetivos y su existencia misma.

Un ensayo de la batalla de 2023

El sentido de este episodio prueba: 1) la unidad de Cambiemos; 2) la firmeza de la jefatura de Morales, que desafió en una reunión terminal del jueves a la mañana la rebeldía de Angelici, que se decía dueño de los votos para imponerlo a Carlos Matterson; 3) la utilidad de esta minicrisis como ensayo de la futura confrontación entre oficialismo y oposición el año que viene.

Tanto es así que el peronismo trató de evitar, hasta el final del cierre de listas en la sede de la FACA (Federación Argentina de Colegios de Abogados) el viernes, inscribir dos listas de candidatos, una encabezada por el legendario abogado de la CGT Héctor Recalde, en nombre del cristinismo extremo, y otra referenciada en Diego Molea, del peronismo que peregrina de carpa en carpa.

Una división del oficialismo en esta elección le quitaría competitividad, tal como ocurriría si en las elecciones de 2023 aparece una disidencia que divida las chances del oficialismo, frente una oposición que viene de confirmar su unidad. Esa posibilidad no está descartada para las elecciones generales del año que viene.

El martes se hizo la reunión del peronismo tercerista, que dialoga con Juan Schiaretti y que gira en torno al interbloque Consenso Federal de Graciela Camaño. No asistió el gobernador, golpeado por la derrota del domingo en Marcos Juárez, que iba a ser el Kilómetro Cero de su lanzamiento nacional. No está descartado, y por lo menos se vieron las caras los diputados que juntan leña para él.

Agréguese, como ejemplo de la semiología pampa a la que apelan los políticos, el turno de homenajes que la cámara de Diputados dedicó el jueves pasado a exaltar la figura de José Manuel de la Sota. ¿Motivo? Los cuatro años de la muerte trágica del fundador del cordobesismo que anima hoy Schiaretti. No hay antecedentes de que se interrumpa una sesión para un aniversario que no sea por una cifra con ceros.

Pudo dividir a Cambiemos en su mejor momento

La discusión de la representación en el Consejo de la Magistratura pudo escalar hacia una crisis terminal de la oposición en el momento de mayor fortaleza. En las votaciones del jueves en Diputados, el oficialismo apenas alcanzó 136 contra 108 votos para aprobar el nuevo Consenso Fiscal, y eso que era un proyecto negociado.

Fue un modelo de cirugía legislativa de urgencia, en la que cedieron para que saliese algo solvente para los gobernadores, que necesitan refinanciar sus deudas, pero nadie pudo imponerle a la oposición un centímetro más. La prórroga de los impuestos dio un resultado aún más pobre para el oficialismo: 129 votos justos contra 100 de la oposición. Es el número del quórum.

El hecho mismo de alcanzar el número para arrancar la sesión fue una comedia que revela las divisiones en el oficialismo. Lo habilitaron Florencio Randazzo y José Luis Espert, dos opositores. Faltaron dos emblemáticos que llegaron tarde, Maxi Kirchner y Eduardo Valdés. Cecilia Moreau, víctima de la situación, hizo una advertencia a su propio bloque sobre incumplimiento de los horarios.

No fue una anécdota disciplinaria sino un retrato del cisma en el gobierno. La responsabilidad del número para el oficialismo le corre al jefe del bloque, pero también de la presidencia de la Cámara. Cecilia ya tuvo problemas para tener quórum en la sesión anterior, que iba a tratar el repudio al ataque a Cristina de Kirchner.

La oposición condicionó su presencia a que se quitasen del proyecto de resolución las acusaciones a la cultura del odio. Cecilia debió admitirlo porque hubiera debutado como titular de la Cámara con un fracaso en lograr el quórum.

Un gobierno de minorías

Con estas limitaciones el oficialismo ya funciona como un gobierno de minorías. Viene de perder las elecciones, ha perdido el manejo de la Cámara Baja y tiene paralizado el Senado. Sigue una tradición de los últimos gobiernos argentinos.

El de Cambiemos entre 2015 y 2019 fue un gobierno de minorías sin mayoría legislativa, como lo fue el de Eduardo Duhalde de 2002-3, que ejerció para completar el mandato… por el que había perdido con Fernando de la Rúa.

Lo fue el de Néstor Kirchner en 2003/7, que asumió después de perder las elecciones con Carlos Menem. El peronismo pudo continuar con Cristina de Kirchner en 2007 merced a una alianza con un sector de la oposición que tuvo un rédito gris: perdió la batalla con la burguesía urbana y del campo, y experimentó una derrota electoral memorable en 2009.

Un aficionado como Francisco de Narváez tumbó las pretensiones de un dream team que encabezaba la lista de candidatos a diputados nacionales por Buenos Aires: Kirchner, Scioli y Massa.

Hoy completa su perfil de gobierno de minorías el hecho de que busque salvarse capturando la agenda de la oposición. Es lo que despliega este gabinete con su adhesión a las relaciones carnales con el FMI, la pasión por el ajuste del gasto, la baja de los subsidios, admitir la necesidad de combatir la inflación y la fruición por frecuentar al embajador de los Estados Unidos.

Larreta-Bullrich 1 – Macri 0

La minicrisis de Cambiemos se cerró en la mañana del jueves con una agitada reunión de la cúpula de la UCR en la casa de Jujuy, provocada por el intento de Angelici, empresario de juego de imponer a Carlos Matterson como candidato a reelegir como consejero.

Morales, acompañado por Mario Negri, Ricardo Gil Lavedra, Ernesto Sanz, Maxi Abad, Luis Naidenoff, Alfredo Cornejo, el asesor Willy Horst - unos presenciales, otros desde pantallas remotas - arrinconaron a Angelici y sus asociados Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau, y les bajaron a Matterson por representar una injerencia de Macri.

El jefe radical ratificó lo acordado con el PRO: puestos 1 y 3 para la UCR, 2 y 4 para el PRO - se eligen 4 por el estamento de los abogados. Los radicales ponen a los suyos, los del PRO los de ellos. A esa hora del jueves, Carrió había anunciado el rechazo a Matheson y su respaldo al candidato del partido, Miguel Piedecasas.

Se interesó en la trama por señales que le hizo llegar el jefe de su partido, Maxi Ferraro, a quien Patricia Bullrich le hizo saber su enojo con la movida de Angelici y, por extensión, de Macri. Lilita habló con Macri, le afeó el gesto y le declaró la guerra. Macri desarmó posiciones en el acto.

El rechazo de Larreta a Angelici cerró el cerco, aunque lastime las relaciones con el radicalismo de la CABA, que lo tiene al Tano como socio de Yacobitti-Lousteau. El tono de esa reunión tuvo momentos de violencia verbal poco frecuente entre radicales. Morales logró imponer la autoridad como presidente del partido.

Maldita judicialización

Macri quedó desautorizado por Larreta y mostró que no es el jefe máximo del PRO. Las razones del intento de Macri de apoyar al candidato de Angelici no son triviales. Se basan sobre la confianza que tiene en el “Tano” en un rol de operador en la justicia. Este territorio es una de las preocupaciones principales de Macri.

Con razón o con sin ella, transmite temor ante la posibilidad de sufrir el mismo destino de Cristina de Kirchner, empapelada en procesos judiciales que han neutralizado su liderazgo político en el peronismo. Una de las muestras de que Cristina no tiene el poder del que alardea es que no ha podido generar músculo para aliviar sus causas judiciales.

Trasmite debilidad política, que compensa con la vehemencia de sus adjetivos, adverbios e interjecciones, nada sustantivo que le allane el camino. En el mismo sentido, Macri (que no ha sido procesado) necesita fortalecer su confianza en las habilidades de Angelici como operador judicial. Mientras juguetee con su propia candidatura tendrá un blindaje de carrocería. Pero si la andadura de la campaña le hace resignar la postulación, sufrirá los efectos de la pérdida de poder en los pasillos de los tribunales.

El peronismo que ha inventado el lawfare - una cantinela improbable pero vistosa – le arma a Macri situaciones de lawfare. Basta con mirar las noticias que desentierran el pasado del grupo familiar y su compromiso con los contratos en Autopistas del Sol, objeto del decreto del jueves en donde se los declara “lesivos al interés general, en virtud de la existencia de graves vicios que afectan a su legitimidad”.

Los argumentos son objeto de interminables considerandos basados en dictámenes de la procuración del Tesoro (Carlos Zannini) y de Validad Nacional. Esta repartición fue desde 2015 la usina de las denuncias que terminaron en la causa de la obra pública, que la tiene hoy a Cristina en las pantallas.

El que a Vialidad mata, a Vialidad muere

El mensaje a Macri es claro: el que a Vialidad mata, a Vialidad muere. Igual potencial agresivo tiene la decisión de la AFIP de auditar las cuentas del empresario Nicolás Caputo por el blanqueo de capitales de 2018, y que motiva una inspección sobre sus cuentas desde 2021.

La AFIP cuenta con facultades cada vez más amplias para revisar secretos bancarios, por el perfeccionamiento de los mecanismos de intercambio de información con agencias extranjeras, como las de Estados Unidos y el Uruguay.

El resguardo de esos secretos ha sido objeto de peleas internas en el propio gobierno, y le costó la cabeza al anterior director de la Comisión Nacional de Valores, Adrián Cosentino. También a la anterior directora de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. La apertura de esos secretos fue en el pasado una herramienta para la persecución política, como ocurrió con el caso de Francisco de Narváez.

Miguel Pesce, titular del Banco Central, frenó un jubileo del secreto bancario que contenía un proyecto de José Mayans y Oscar Parrilli para detectar dineros opacos en el exterior. Fue un gesto de prudencia para prevenir al país de una corrida.

El juego, hilo invisible entre JxC y Bergoglio

La crisis que logró salvar la unidad de la oposición compromete las raíces de la coalición opositora: 1) en el acuerdo liminar de Cambiemos, Macri aceptó la política de desalentar el juego en el país y en la CABA. Esa agenda no sólo atornilló en ese momento las relaciones con Carrió. También tendió un hilo invisible pero sólido con el papa Bergoglio.

La Iglesia tiene en el combate al juego y a las drogas dos de sus cometidos principales. Está en la base del entendimiento que permitió relaciones eficientes entre la gestión de Macri y la Iglesia, que fructificó en leyes clave como la de Emergencia de la economía popular de 2016 y la Ley de villas de 2018.

A cambio, el gobierno tuvo una paz en las calles que no ha tenido el gobierno de los Fernández desde de 2019. Atacar el juego era no sólo desmontar una actividad demoledora para los más pobres, que juegan y pierden lo que no tienen en bingos y quinielas. También era dinamitar la base del financiamiento oscuro de la política y uno de los pilares del peronismo en la era Kirchner.

Macri cumplió el pacto anti-juego con Carrió

La prueba fue el decreto firmado por Néstor Kirchner, Alberto Fernández y Alicia Kirchner el 5 de diciembre de 2007, cinco días ante de que dejase la presidencia, y publicado el 31 de diciembre de aquel año.

Prorrogaba por 15 años la concesión en terrenos nacionales que siempre discutió el gobierno de la CABA, que desde ese año sería gobernada por Macri.

También la intimaba – en lenguaje casi irónico, después de todo era un regalo amistoso - a los concesionarios de las tragamonedas del Hipódromo de Palermo - donde era socio el empresario Cristóbal López - "a incrementar el parque de máquinas electrónicas de resolución inmediata, atento las necesidades del mercado lúdico”.

Macri cumplió desde 2015 ese acuerdo. Su gerente fue el abogado Fabián Rodríguez Simón, responsable de la política del juego en la CABA, la provincia de Buenos Aires y en el orden nacional. La vehemencia lo convirtió en adversario del Angelici - quien lo destrata llamándolo "Pepino" en lugar del Pepín" -.

Desde 2019 este exfuncionario ha sido denunciado por el empresario López de delitos presuntos. Rodríguez Simón ha decidido tomar distancia del teatro de operaciones - como parte de su defensa ante la justicia de la que alardea controlar su correligionario Angelici. Vive refugiado en la República Oriental del Uruguay.

El demonio antirradical

No es despreciable la lección de prudencia que implica el final de esta minicrisis. Macri reveló, con el apoyo a Angelici, el grado de agresividad hacia el radicalismo orgánico, que representa la cúpula de Gerardo Morales. Responde a un pensamiento profundo que manifestó como presidente, y que es parte de la ideología conservadora que encarna.

Pudo reprimirlo con astucia cuando fue candidato en 2015 y 2019, pero refleja también el pensamiento de su entorno más estrecho. En las rondas de café con los suyos suelen expresarse con destrato hacia el radicalismo.

Su relación con este partido está hoy limitada a algunos dirigentes que se rebelan ante la conducción de Morales, como Cornejo o Lousteau. No tiene diálogo con el propio Morales, con quien ha protagonizado varios torneos verbales que no han superado.

Ignacio Zuleta

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…