Lunes, 03 Octubre 2022 09:48

Inflación desatada: todas las miradas apuntan a alimentos y salarios - Por Carlos Boyadjian

Escrito por Carlos Boyadjian

Finalizado el dólar soja y de cara al tramo final el año, se impone atender una agenda económica con rostro más humano. La aceleración inflacionaria y la pérdida de poder adquisitivo golpean a los sectores más informales y de menores ingresos, que reclaman atención urgente. 

Cada vez más, queda más claro en la Argentina el divorcio entre el discurso y la acción. Durante una gira por España en 2004 el expresidente Néstor Kirchner en una muestra de sincericidio advirtió a empresarios locales que debían "mirar lo que hago y no lo que digo". Dejó expuesto así el relato para la tribuna, en contraposición a su política de ordenamiento de las cuentas públicas, que derivó en los ya lejanos superávits gemelos. 

Pues bien, confrontada con la máxima del fundador del kirchnerismo, no hay dudas hoy que más allá de la pretendida política económica a favor de los sectores populares por parte del Gobierno de Alberto Fernández - esto excede al actual ministro de Economía Sergio Massa - lo cierto es que el Ejecutivo desarrolla hoy una política contraria a la que dice defender, que perjudica esencialmente a los que dice representar. Nuevamente, "miren lo que hago y no lo que digo".

Dos datos son bien gráficos de esta situación y en alguna medida, dominan la agenda económica del Gobierno en el último trimestre del año, que suele ser el más activo en cuanto a reclamos sociales. Por un lado, el frente sindical comenzó a moverse en demanda de reapertura de paritarias para alinear los aumentos salariales con los indicadores y las proyecciones de inflación anual.

La última semana la Argentina estuvo atravesada por el conflicto en el sector neumáticos, con derrame a otros sectores como la industria automotriz, la maquinaria agrícola, la logística y transporte de cargas, etc. Está en ciernes, además, un conflicto con camioneros por ajuste salarial, bancarios lograron una actualización de hasta 94% en sus ingresos y la lista de nuevas demandas es infinita.

El plan VV (vamos viendo)

En cierta forma, ésta es la derivación lógica frente a un Gobierno que no cree en los planes económicos, y mucho menos en los planes antiinflacionarios. Pero lo cierto es que con inflación ya en torno al 100% anualizada, los parches ya no son un antídoto válido y se requerirá un programa antiinflacionario bien diseñado, y con sólidas espaldas políticas para "bancarlo".

Así, pareciera ser más un trabajo para el próximo gobierno, cualquiera fuera su signo político, que para los apenas 433 días que le quedan al gobierno de Alberto Fernández.

La última semana se conocieron los datos de evolución de los salarios correspondientes a julio, el primero del año con inflación por encima del 7% y el escalón inicial de una secuencia que ya lleva dos meses en línea y amenaza con sumar un tercero en septiembre, consolidando un piso inflacionario mensual muy alarmante.

Según el índice de salarios medido por el Indec para ese mes, el promedio salarial aumentó 5,5% en el mes, casi dos puntos más que el 7,4% de inflación, según el IPC. Pero lo que más sorprende es la gran disparidad que muestra la variación salarial, según tipo de modalidad laboral.

Así, mientras los trabajadores privados registrados tuvieron aumentos salariales promedio de 5,4% en el mes, los trabajadores del sector público vieron incrementos del 7,3% pero los trabajadores informales o en negro, que representan a casi cuatro de cada diez trabajadores en la Argentina, vieron mejoras de sólo 3% en sus salarios.

Bolsillos pelados

No hay nada más regresivo que la inflación, más allá que el Gobierno declame progresismo a los cuatro vientos. Y si alguien duda, puede cotejar la realidad con los propios datos oficiales. Entre enero y julio de este año la inflación acumulada llegó al 46,2% según el Indec, y en el mismo período ningún trabajador en la Argentina logró empardar esa corrida de los precios.

Los que más cerca estuvieron, una vez más, fueron los trabajadores del sector público, tal vez el sector más improductivo del país, con 45,1% de mejora salarial promedio, perdiendo algo más de 1 punto porcentual frente a la inflación. En el mismo período, los trabajadores formales lograron una recomposición de salarios del 43,3%, tres puntos abajo de la inflación, y los trabajadores informales -recordemos, el 40% de la fuerza laboral argentina- tuvieron una variación de salarios de 31,7%, anotando una pérdida nada menos que de 14,5% en siete meses.

En este contexto, los alimentos se movieron al compás de la inflación y serán uno de los componentes centrales cuando se conozcan los datos de inflación de septiembre el próximo 14 de octubre.

Un informe de la consultora LCG destaca que en la última semana de septiembre la inflación de alimentos registró una suba de 1,1%, pero acumula 7,8% por ciento punta a punta en las últimas cuatro semanas, es decir en todo septiembre. Es un dato preocupante, teniendo en cuenta la incidencia del rubro alimentario en el índice de precios al consumidor y el hecho de que el índice de alimentos lleva cuatro aumentos consecutivos.

En la última semana del mes, hubo retracción de precios promedio en Frutas (-2,4%), Verduras (-0,1%) y Comidas para llevar (-0,1%). Pero a no festejar todavía. En el acumulado del mes, las verduras lideraron las subas con 12,3%, mientras que Productos lácteos y huevo aumentaron 10,5%, las Carnes el 8%, Aceites el 7,8% y Panificados, cereales y pastas el 6%. Un panorama complejo, que Alberto Fernández y Sergio Massa deberán intentar poner en caja para tener un fin de año más o menos apacible.

Carlos Boyadjian

Visto 539 veces

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…