Miércoles, 09 Noviembre 2022 07:18

Tregua en la interna del PRO y una mala noticia judicial para Cristina Kirchner – Por Ricardo Roa

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Mauricio Macri no dijo qué piensa hacer. Lograron evitar que escale el conflicto. Golpe de la Corte a la vicepresidenta. 

Está claro: finalmente en el PRO se dieron cuenta de que estaban dando un espectáculo horrible. Peleándose por candidaturas, con la gente cada vez más distante y pasándola mal por la crisis y por el temor a lo que puede venir con la crisis. Encima, haciendo lo mismo que hace el kirchnerismo en lugar de desmarcarse del kirchnerismo. No está claro si aquí termina esta película o si sólo lograron evitar que escale el conflicto interno. 

Por de pronto, hay un protagonista central que no dijo qué pito va a tocar. Ese actor es nada menos que Mauricio Macri, que convocó a la reunión pero no explicó qué piensa hacer. Alguien explicó por él: “Si nunca se subió a una candidatura, no tiene por qué bajarse”. Pregunta: ¿Entonces por qué está tan activo? Posible respuesta: está tan activo porque falta mucho para las elecciones y no tiene nada decidido salvo no perder protagonismo y preocuparse por conservar lo que tiene: influencia.

En la cancha, para la presidencial, quedaron en principio los tres que ya estaban dando vuelta: Larreta, Bullrich y Vidal. Y flotando en el aire el asunto bien embrollado que había desatado esta búsqueda de conciliación: Bullrich amenazando “cagar a trompadas” a Felipe Miguel, jefe de gabinete de Larreta y Larreta levantándole el brazo al radical Lousteau como su candidato para conducir la Ciudad.

De todo esto pasaron de largo en el encuentro. Ningún sermón ni reproche ni miradas por encima del hombro. Se comportaron casi como si fueran de nuevo familia, prometiéndose actuar juntos frente a eventuales controversias y a seguir un protocolo para las internas en el interior.

Hubo algo más: para la Ciudad se comprometieron a impulsar a una figura del PRO. Pero Larreta metió el casete anterior y tiró en un reportaje siete nombres a jefe porteño: cuatro del PRO, dos radicales, entre ellos Lousteau, y uno independiente. Eso sí: “La unidad está fuera discusión”, pronosticó. ¿De qué unidad está hablando?

Con la misma onda de amor y paz, vino la reunión de Juntos por el Cambio. Hablaron de unidad y de otra película: la de Cristina con la Justicia y del golpe de nocaut que la Corte le pegó a la pretensión de la vice de quedarse con el consejero de la Magistratura que corresponde a la oposición.

Recordemos la maniobra: la Corte voltea la reforma del Consejo que había impulsado Cristina en 2006. Todo el mundo acata menos Cristina y Massa, justamente quienes deben designar a los nuevos representantes de senadores y diputados y que se niegan a hacerlo. Al final se les ocurre apelar a un juez amigo de Entre Ríos, que se coloca insólitamente por encima de la Corte y ordena a la Corte parar todo.

La jugada dura lo que tarda la Corte en anular ese disparate. Pero Cristina no se rinde: divide artificialmente su bloque para convertirlo en primera y segunda minoría y quitarle el representante a la oposición. Ahora la Corte dice que la movida fue lo que fue: una trampa. Más que reparar lo que pasó, el fallo es una advertencia sobre lo que viene. Una forma de avisarle a Cristina que no vuelva a hacer lo mismo.

Otra rareza de estas horas fue el paro ferroviario para exigir el pago de un bono de fin de año a los jubilados. Notable o no tan notable, Cristina un día antes le pidió a su propio gobierno un bono para los trabajadores activos en el acto de la UOM y se olvidó de quienes viven con ingresos que apenas arañan una canasta alimentaria de subsistencia.

De paso, información de ese descubrimiento que la vicepresidente llama “números porque cuando uno habla de economía tiene que hablar con números”. El costo de los alimentos en la Ciudad marcó 7% en octubre y 95,4% en los últimos doce meses. Estimaciones privadas dicen 7,9% en octubre y proyectan 83% desde enero, en el índice nacional. Números concretos y además, impresionantes.

Previsible, con los precios siempre por las nubes la actividad económica empieza a enfriarse luego de un rebote que no llegó a reactivación. Consultoras que han calculado 4% de crecimiento para este año ahora calculan 1% para 2023, que es como decir 0 medido por habitante.

Números también: la producción industrial que había levantado después de la pandemia anda a los tumbos. De los nueve meses que llegan a septiembre, cinco muestran signo negativo y cuatro, positivo. El mismo resultado, exactamente el mismo, da la construcción. Son las cosas que de verdad interesan a la gente, no las internas y las peleas políticas interminables.

Ricardo Roa

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