Lunes, 23 Enero 2023 11:14

Regalo a la oposición, Alberto Fernández desprotegido y coqueteos de Mauricio Macri con Javier Milei - Por Ignacio Zuleta

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El pedido de juicio político a la Corte abroqueló a Juntos. El Presidente, sin aliados en dos puestos clave.

El juicio político a la Corte tiene precio 

El pedido de juicio político es la prenda que el oficialismo ha puesto en el escenario para negociar una reapertura del Congreso. Como proyecto es un invento inviable: hay que leerlo por lo que no dice, es decir por la funcionalidad política para un gobierno paralizado. Alza el hacha de guerra contra la Corte, enardece a la oposición y a los empresarios. Queda ahora, lo que suele suceder: un llamado a sentarse y cambiar figuritas: lo bajamos, ¿a cambio de qué?

Hoy el primero que mueve fichas en esa mesa es Sergio Massa. Le tienen frenado un proyecto de reforma de la ley de lavado, que arrastra un blanqueo de capitales oscuros, que le puede acercar unos USD 3.000 millones. De paso, si se destraba el funcionamiento legislativo puede intentar recuperar la herramienta que hasta noviembre pasado le permitía ser el eslabón más fuerte de la trifecta presidencial, con el control de la Cámara de Diputados.

Es quien más tiene para ganar si se abre un capítulo negociador con la oposición. Hay presión y de hombres de negocios sobre legisladores de la oposición para sacar adelante algunas de esas iniciativas.

La víctima es Massa

La dificultad es que un pacto como ese no beneficia mucho a sus socios en la cúpula, en especial a Cristina de Kirchner. Ella ha condenado como hereje el programa de Massa porque se basa sobre el acuerdo con el FMI heredado de Martín Guzmán. La oferta explicativa le atribuye a Cristina ser quien fogonea el juicio político, porque quiere desacreditar a la Justicia que la ha condenado.

Lo prueba su incontinencia tuitera ocupándose de cuestiones judiciales en plena feria. Una pasión digna de mejor causa. Tampoco lo ayuda Alberto, que no ha enviado al Congreso ninguno de los proyectos massistas. Sólo mandó un anexo al decreto de convocatoria a extraordinarias que los enumera. Pero falta el texto.

Un pretexto para pelear y negociar

A la oposición de Juntos por el Cambio le sobra energía para pelar contra ese juicio. Le ha permitido amortiguar diferencias internas. El objetivo de desbaratar el que es hoy el principal proyecto del Gobierno es un regalo estratégico. Como lo es la provisoriedad de los argumentos contenidos en ese choclazo de más de 400 páginas que firmaron los diputados.

Aunque logre el dictamen de mayoría, es una fuente inagotable de nulidades. Seguramente porque lo que el proyecto busca no es mejorar la justicia ni cambiar la Corte. Es crear una pelea que le dé una herramienta de negociación. Sólo en busca de ese pretexto pueden acusar a la Corte de declarar la inconstitucionalidad de leyes -cuando es su trabajo– a impugnarla por el contenido de sus sentencias; pasando por desprolijidades veraniegas como poner en el encabezamiento del escrito que piden el enjuiciamiento por "los motivos y causas que ut supra se expondrán" (debieron poner ut infra –demasiado copy-paste-) o citar como elemento principal la denuncia del Presidente y una docena de gobernadores contra el tribunal.

Esa denuncia es una gacetilla que no ha entrado por ninguna mesa de entradas y carece de formalidad. Se las dio a dos diputados Alberto una tarde en su despacho. Todos serán temas de la primera escaramuza que se librará en la Comisión este jueves, cuando se analice la admisibilidad del trámite. La presidenta de la Comisión la declarará admisible porque el reglamento se lo permite. La oposición rechazará esa atribución a Ana Gaillard con el argumento de que la Comisión es un cuerpo colegiado y que sus decisiones son del conjunto. Propondrán que se cree una subcomisión de admisibilidad, que es donde se librará la primera y principal batalla.

Un regalo a la oposición

Le será fácil al oficialismo lograr esa aprobación de dictamen, porque tiene la mayoría que se asegura todo gobierno en esa comisión, y que la oposición siempre concede para que tenga capacidad para defenderse. Es cuestión de Estado. El proyecto debe pasar por el cedazo de las críticas de la oposición, que tiene en el rechazo al juicio a la Corte un motivo de unidad. Es un desacierto del Frente de Todos, que ha prosperado siempre con iniciativas que dividen a la oposición.

A menos de un año de las elecciones, se le ocurrió plantar bandera con un proyecto que ha logrado abroquelar a sus adversarios. Lo menos indicado cuando tenés que disputar en las urnas. El oficialismo en Diputados es una banda en dispersión, desde que Maxi Kirchner lanzó la granada antipersonal a fines del año pasado, al renunciar a la presidencia en repudio al acuerdo con el FMI.

La deriva a la que navega el oficialismo desde ese momento los ha hecho encallar. Hasta olvidan elementos básicos de la experiencia política. Uno de ellos es cuál es la naturaleza de la Comisión de Juicio Político. No existe para atacar a nadie; por el contrario, es un bunker para proteger a los enjuiciables del oficialismo de cada momento.

Alberto desprotegido

Hasta la Reforma Constitucional de 1994 era el tribunal que juzgaba a los jueces. Desde entonces es una herramienta defensiva, no ofensiva. Los presidentes suelen designar en la presidencia de la Comisión a un diputado de su extrema confianza y lealtad. Con Carlos Menem el cancerbero era César Arias; con Mauricio Macri, Álvaro González. La suelen integrar los presidentes de los bloques, por la importancia de la materia que tienen que observar. Su función es vigilar las puertas del infierno, y un descuido puede ser la tumba de un presidente. El primer mandato es que nunca se reúna, y no lo hace desde años.

No hay memoria institucional entre los actuales diputados sobre cómo debe funcionar, cuándo y dónde. Por esa falta de memoria, Alberto Fernández no puso a un diputado propio para presidir esa comisión, para que le guarde las llaves. El presidente de la Comisión cumple la misma función de custodia que el juez federal de San Isidro, que es donde se ventilan las causas que pueden afectar a la residencia de Olivos. Tampoco Alberto –estilista de la debilidad– tiene allí nadie que lo cuide. Se probó en el minué sobre el Olivos-gate, que le hizo pagar a Alberto el cumpleaños más caro de su vida. Y era el de su mujer.

Cada cual juega con lo que tiene

Cada cual juega con lo que tiene, y es difícil superar las limitaciones de origen. A las elecciones se va con activos y pasivos. Es como el sexo, como lo define un personaje de Philip Barantini: "Vas ahí por lo que hay, no por lo que no hay" ("Boiling Point", filme). Juntos por el Cambio está a la cabeza de las encuestas de intención de voto, por el deterioro del Gobierno y porque ha mantenido una unidad que no tuvo el peronismo cuando era oposición entre 2015 y 2019.

Comparte con el Frente de Todos, la debilidad de ser una coalición sin un liderazgo único. Este flanco débil no deteriora la identificación de los dos sellos con el voto histórico de peronismo y no peronismo. Cualquiera que sea el candidato del peronismo, no va a bajar del 35%. Es una inocentada afirmar que los votos son de Cristina o de Kicillof y que por eso promueven operativos clamor para que sean candidatos. Cualquiera de los dirigentes del peronismo retendría ese porcentaje de sufragios.

Lo mismo ocurre con la oposición, que se identifica con Juntos por el Cambio, que ha crecido en su porcentaje de votos desde 2015, hasta el 42% en las legislativas de 2021. Es ocioso especular con un resultado sorpresivo en las elecciones de octubre, que será parejo como el de 2015. En el resultado final, que no está escrito en piedra, saldrá beneficiado quien mejor resista al deterioro. No tendrá el poder quien mejor campaña haga. El esfuerzo está en saber no perder.

Ningún político se pregunta para qué

El principal activo de JxC para las elecciones es la unidad, y esta le permite negociar una misma estrategia. Por ahora es ganar, aunque alguien como Macri la matice con un adjetivo brillante pero inocuo para los políticos: ganar, pero ¿para qué? Ningún político se plantea eso. Quienes dicen tener acceso a su intimidad afirman que se cree con capacidad de competir y ganar, pero que teme sentarse en el despacho sin aliados que le permitan gobernar.

No se ayuda a sí mismo con la fobia que les tiene a los gobernadores del peronismo, a quienes atizó en su rap en Bariloche. Justo a ellos, que fueron ganadores en sus provincias del mandato 2015-2019, cuando hicieron las mejores negociaciones con la administración Macri. Terminaron aquel ciclo con superávit fiscal y capacidad de reelegir y controlar sus territorios. Fue un triunfo de esos mandatarios pero también de la administración Macri. Ahora ve como una amenaza la mansedumbre de algunos de sus socios, a los que señala como fogoneros de un populismo light.

Coqueteos de verano

O Macri duda de ser candidato o juguetea con el ánimo de los otros para asegurarse posiciones de poder. En sus apariciones admite coqueteos con Javier Milei -a quien quiere en un acuerdo legislativo- según dijo en Mar del Plata. Algo más módico que el pedido de Martín Tetaz, que quiere un pacto electoral con el liberista en la provincia de Buenos Aires.

Los padrinos de Tetaz miran en estas expresiones como de un vocero de Macri. ¿No era de Lousteau?, se preguntaban en Mar del Plata los radicales que fueron a jalear el lanzamiento de Maxi Abad y notaron la ausencia de videollamadas de adhesión de los dos Martín -Lousteau y Tetaz-. Los disculpó el jefe de todos, Emiliano Yacobitti: tengo un video de Mariela Coletta, presidente de la UCR de CABA, es contadora, como nosotros. A los otros los tengo que cuidar. ¿De qué se los lleve Macri? Bueno, mandame Coletta.

Macri ya diseña carreteras

En la reunión de Bariloche con legisladores del PRO de todo el país y con disertantes del larretismo -Hernán Lacunza, Eugenio Burzaco, Waldo Wolf- Macri se soltó más sobre sueños (no) compartidos. Se imaginó dando órdenes desde la cúpula: he hablado con Guillo Dietrich para que sea ministro de Transporte y se ocupe de hacer pavimentos.

"Le pido que vuelva -especificó- y que se haga un acceso rápido desde Villa la Angostura y desde el Aeropuerto hacia Bariloche. Estamos con el mismo camino que hizo Bustillo hace más de 80 años. No puedo creer que no haya una autopista. En Bustillo sabés cuando salís, pero no cuando llegás, cuando hay alternativas con vías de doble mano, caminos de tierra por adentro, conectar Bustillo con el lago Gutiérrez o con el Moreno".

Ponete las pilas, Guillo. Los larretistas anotaban mentalmente esas audacias de quien dice no ser candidato. Para darle color al momento, bromeó con un legislador que le pidió una selfie más junto a la piscina del Hotel Cacique Inacayal. "-Por favor, Presi, la última..." "-Si volvés a decir que es la última – rio Macri- te tiro al agua". Mauricio, que es chancero y toquetón, simuló con arrojarlo vestido y con reloj.

Ignacio Zuleta

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