Miércoles, 28 Junio 2023 10:22

Las convicciones en el oficialismo tienen las patas cortas – Por Ignacio Miri

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Cristina Kirchner blanqueó que Unión por la Patria puede ir de un candidato a otro que piense lo opuesto. 

Cristina Kirchner lo dejó bien claro: no está entre sus prioridades contribuir a la concordia en el frente Unión por la Patria. Para que a nadie le queden dudas de eso, el lunes castigó al Presidente, a los dos candidatos que puso el Presidente y también al candidato a presidente del oficialismo. 

Pero esa diatriba, una especie de acceso en vivo y en directo al río de la conciencia vicepresidencial, también dejó a la vista otra cuestión. Juntos por la Patria, la mutación del Frente de Todos y también del Frente Para la Victoria, es un recipiente lleno de convencidos con convicciones maleables. Sus dirigentes, entre ellos la propia Cristina Kirchner, pueden encolumnarse detrás de candidatos que caminen casi sobre todo el espectro político.

¿Qué ideas en común tienen Wado De Pedro, la primera opción de Cristina, con Sergio Massa, el candidato que terminó promoviendo la vicepresidenta? ¿Qué unidad puede existir entre votantes que prefieren a alguien que le tiró una renuncia por la cara al Presidente cuando quedó claro que estaba buscando un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y otros que quieren votar a un candidato que está trabajando día y noche por cumplir las metas a las que el Gobierno se comprometió con el FMI?

Es cierto que los acuerdos y las negociaciones electorales obligan a todas las fuerzas políticas a ejercitar la elongación, pero en el caso de Unión por la Patria, el cambio de candidato implicó, además, una modificación ideológica radical.

El oficialismo tiene bastante clara la amplitud de las divergencias que conviven dentro de su propia coalición. Por eso mismo, Máximo Kirchner se ocupó de mantener dentro del kirchnerismo a Juan Grabois, un hombre que sostiene el discurso contrario al candidato de "consenso", Sergio Massa.

La presencia de Grabois como candidato le servirá a Unión por la Patria para tratar de evitar la fuga hacia el Frente de Izquierda de los votantes kirchneristas que creen que el acuerdo con el FMI nunca debió ser firmado.

En rigor, quien se opuso con más fuerza a la solicitud del nuevo crédito del Fondo, al menos en sus discursos, fue Cristina. Como, según dijo el lunes, la candidata kirchnerista con mayor intención de voto es ella misma, es posible suponer que a buena parte de los votantes de Unión por la Patria no les gusta lo que está haciendo Massa.

A esos descontentos estará orientada la candidatura de Grabois. Es verdad que el abogado y dirigente social es muy poco popular entre los ciudadanos en edad de votar, pero en esta coyuntura cualquier sufragio que logre contener en las PASO le sirve al oficialismo.

¿Qué rol ocupará la vicepresidenta en la campaña electoral? Ella estaba decidida a apoyar con su presencia los actos de Wado De Pedro, para tratar de convertir a un ministro desconocido de un gobierno con muy baja aceptación popular en un candidato competitivo. Nadie sabe si está dispuesta a hacer lo mismo con Sergio Massa, que también es ministro de Alberto Fernández pero es un político con muy alto nivel de conocimiento público.

Unión por la Patria sigue preso de la paradoja que acompañó a toda la gestión de Fernández: Cristina ya falló cuando eligió con su dedo al presidente actual, y a la vez ella es la política que más votos arrastra en el oficialismo. Por eso tiene que conseguir hacer el truco de apoyar a Massa sin que se note que lo apoya. Es una carambola bastante difícil.

Ignacio Miri

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