Claudio Jacquelin

La agrupación que lidera Máximo Kirchner experimenta un proceso de cambio; mantiene reuniones con empresarios y dirigentes de fuerzas rivales; los roles de “Wado” de Pedro y del “Cuervo” Larroque 

Las dos principales fuerzas de la coalición, en lugar de estabilizar el funcionamiento interno, como hicieron en el proceso virtuoso de 2015, operan como elementos de desequilibrio 

La estudiada escenificación que la vice realizó en La Plata está vinculada con las amenazas que percibe en dos esferas: la judicial y la económica  

Desde Alberto Fernández hasta Sergio Massa, desde Mauricio Macri hasta Horacio Rodríguez Larreta la inmensa mayoría de la dirigencia política está encaminada a procrastinar todo lo que pueda 

La ciudadanía mira entre estupefacta y harta las peleas, las frágiles treguas, las descalificaciones, los amagos de reconciliación y la escalada de demonizaciones escenificadas por los dirigentes que pretenden representarla

La falta de resultados en la guerra contra la inflación expone al ministro a compensar con gastos para bajar la tensión social: concesiones destinadas antes que nada a calmar la ansiedad de Cristina Kirchner y La Cámpora 

Mientras el Presidente y el kirchnerismo festejan como propia la victoria de Lula da Silva, de fondo emergen la necesidad de relanzar el Mercosur, acelerar el ingreso a los Brics y reencauzar el acuerdo Unión Europea-Mercosur 

La discusión carece casi por completo de los nobles motivos que se esgrimen para sostener o cambiar las reglas de juego electorales; del ahorro a la utilidad, nada es como se dice 

Tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio enfrentan fuertes tensiones internas por cuestiones de liderazgo, pero también por diferencias ideológicas 

Fernández y Fernández de Kirchner pueden decir que no están peleados solo porque no se lo dicen el uno al otro; y no se lo dicen porque no se hablan; y no se hablan porque si se hablaran se dirían cosas que los harían pelear, tal vez, definitivamente 

Las encuestas encienden alarmas que la clase política está obligada a registrar; ni siquiera la proximidad de las elecciones presidenciales mejoran las expectativas 

La política y la economía sacaron del freezer a martillazos las internas que el oficialismo había intentado mantener congeladas 

Lo que acaba de ponerse sobre la mesa opositora es todo lo que no se institucionalizó, no se discutió, se toleró y no se saldó en siete años; todos buscan diferenciarse, a riesgo de que no le interese a nadie 

El problema adicional para una administración peronista es que la política amenaza con disparar esa carrera y que algunos dirigentes que lideran las protestas no hablan su idioma ni comparten intereses y soluciones posibles 

Un intento de magnicidio, el narcotráfico, la expansión de la inteligencia paraestatal, la corrupción, la pérdida de control del territorio y del monopolio de la violencia aparecen como expresiones inconexas de la crisis nacional  

La política volvió a jugar el juego que más le gusta, aunque ninguno de los problemas de fondo se haya solucionado, los casos que conmovieron a los argentinos se hayan esclarecido ni la esperanza social tenga visos de recobrarse 

Una dirigencia sometida a sus propias urgencias, sin liderazgo ni autoridad suficientes, se enfrenta a las contradicciones de la sociedad que pretende conducir

Los juegos de corto plazo entrañan demasiados riesgos, sobre todo si para la política la sociedad sigue resultando “opaca” y no advierte ni se reparan las muchas precariedades que la habitan 

El diálogo político choca tanto con desconfianzas y rencores acumulados como con los proyectos electorales de cada uno 

La política argentina sigue inalterada e inalterable en su esencia; y la sociedad, también. Lejos unos de otros. Descreídos y desconfiados, todos 

Las mayores obligaciones siempre son del Gobierno, pero la oposición nunca está eximida de actuar con responsabilidad y sentido histórico y no mirando solo las demandas de la tribuna propia 

Lo ocurrido anoche no solo cambia el curso de los acontecimientos, sino que implica un salto de escala; y nada explica lo ocurrido. 

Cuando cada vez menos argentinos querían verse enrolados en alguna orilla de la grieta, la vicepresidenta consiguió reponer la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo que divide a la Argentina y ordena la política nacional desde hace casi 20 años

Cristina Kirchner recuperó la centralidad para hacer de sus problemas los de todos; lo más inquietante puertas adentro del peronismo es que la mitad de sus votantes consideran que la vicepresidenta es culpable 

La semana que pasó dejó en evidencia que los recortes, ajustes o “redistribución” que tiene que hacer la flamante gestión económica no admiten cirugía mayor, a pesar de la gravedad y la urgencia de la situación  

Quienes en esta instancia crucial deberían canalizar demandas, contener, articular relaciones entre actores sociales, políticos y económicos y aportar soluciones carecen de autoridad, reconocimiento, claridad de objetivos o poder suficientes para hacerlo 

La tolerancia y la desconfianza del cristicamporismo conviven a la fuerza sostenidos por la expectativa de que el nuevo ministro logre estabilizar la economía 

El gobierno sigue dilatando la adopción de medidas y acciones para resolver muchas urgencias; Carrió debería aportar pruebas, si es que las tiene, para preservar la salud de la República 

Los efectos adversos no tocan por ahora ningún órgano vital de la coalición gobernante; la gran apuesta está centrada en el recorte de los subsidios en agua y energía 

El Gobierno se encontró al final con la pared que fue levantando de tanto procrastinar; nadie quiere ponerle el pecho a ningún sacrificio: las calles ya lo dejaron en evidencia. 

La ausencia absoluta de una declaración de apoyo en una docena de días por parte del cristicamporismo y del massismo tiene el efecto de una bomba de vacío sobre la titular del Palacio de Hacienda 

La trampa que Fernández le impuso a Guzmán terminó entrampándolos a él, a Cristina Kirchner y a Sergio Massa 

Sigue siendo una incógnita, que ningún representante del Gobierno logra despejar, si el Presidente y la vicepresidenta profundizaron o disiparon las divergencias que tenían sobre la política económica 

Las casi 30 horas sin ministro de Economía fueron, en realidad, 30 horas de desgobierno y alienación, que no terminaron de cauterizarse y abren un horizonte de extrema complejidad 

El terror al vacío suele llenarse de soluciones impensadas, o insólitas, mientras Alberto Fernández resiste abrazado a su ministro Martín Guzmán 

Inseguridad descontrolada, comedores comunitarios desbordados y el creciente dominio territorial del narcotráfico se suman a la ya consagrada pérdida de control por parte del Estado y de los partidos a manos de las organizaciones sociales 

Alberto Fernández necesita más que nunca de resultados para recuperar apoyos, pero la realidad se los retacea; mientras que la vice suma adeptos que antes estaban del lado del Presidente 

El Frente de Todos y Juntos por el Cambio comparten un escenario de incertidumbres, que alteraron también el espacio de Milei 

Las recientes turbulencias financieras abrieron paso a nuevas incógnitas y especulaciones, lo mismo que las opacidades, contradicciones y omisiones en las que incurrieron las más altas autoridades argentinas ante el affaire del avión venezolano-iraní 

Los cambios que el Presidente demanda en el orden mundial son, aunque de signo diferente, los que en su país no puede, no se anima o no sabe hacer; su conducta se asemeja mucho a la de la sociedad que debe gobernar 

Le enrostró a Biden el endeudamiento con el FMI que propició Trump y le reclamó por la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua sin incorporar un matiz de objeción a esos regímenes dictatoriales: demasiado agravio para millones de víctimas de esos autoritarismos 

Después de tanto procrastinar, Fernández se empieza a encontrar con las consecuencias de lo que no resolvió y prefirió postergar; hoy el Presidente es más dependiente que nunca de lo que no construyó, de lo que no impidió que se construyera y de lo que permitió que se fortaleciera 

Tras dos décadas como gran ordenador de la política nacional y de haber construido la hegemonía más extensa luego de la de Perón, el kirchnerismo se debate entre el ocaso tangible y la reinvención inasible. 

Hace 511 años, Erasmo de Rotterdam publicaba su Elogio de la locura sin prever su éxito inmediato ni que sería un clásico. Mucho menos podría haber imaginado que su sátira tuviera actualizaciones apócrifas en la Argentina actual. Aunque la versión local debería llamarse Elogio de la impotencia. 

Nadie quiere asumir el riesgo de pagar mayores costos políticos de los que ya afronta o de perder alguna posición de poder (o privilegio) 

La pretensión de cambiar los principios de la arquitectura mundial mientras no se logran arreglar las goteras que vienen arruinando la casa propia no se negocia 

Milei no es el motor de ningún big bang (por ahora), sino un acelerador de partículas en colisión de los socios de Juntos por el Cambio 

Los propios hombres y mujeres del Presidente admiten que la tensión y la indefinición de las luchas internas son insostenibles en el mediano plazo 

El cristicamporismo busca que el Presidente entregue el control de la economía para llegar en pie a 2023 con su Plan Aguantar; mientras, Fernández cree en su recuperación 

La realidad de esta ciudad se ajusta a muchas de las características que definen a los estados fallidos, pero recientes hechos criminales parecen mostrar que la problemática ya trascendió ampliamente sus fronteras

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