Martín Rodríguez Yebra

El Presidente intenta reconstruir su imagen pensando en noviembre y después; los temores de Cristina ante otra derrota y el debate sobre cómo conectar con el votante perdido 

Cristina no espera ya un triunfo en noviembre sino evitar una crisis que arrase al kirchnerismo y que la complique en la Justicia; la guerra interna continúa pese al orden que impuso Manzur

Rompió toda negociación, al reprobar sin atenuantes la política económica de Alberto Fernández y acusarlo de operar contra ella; el repunte electoral que el peronismo soñaba parece hoy una utopía 

Rompió toda negociación, al reprobar sin atenuantes la política económica de Alberto Fernández y acusarlo de operar contra ella; el repunte electoral que el peronismo soñaba parece hoy una utopía 

El Presidente necesita un triunfo claro en Buenos Aires que lo revalide como un instrumento electoral válido y frene una intervención de su gobierno; los dilemas de Larreta

El manejo del Olivosgate amplió las diferencias entre Fernández y su vice; campaña separada, errores repetidos y miedo a un resultado adverso

Le preocupa que la inflación sin freno y la continuidad de la pandemia impacten en el resultado; luchas internas por las “listas del futuro” y el “miedo Delta”

La definición de candidaturas hace temblar al Gobierno; el dilema opositor, entre el fastidio de Macri, la ofensiva de Larreta y el factor disruptivo de Manes

La variante Delta trastocó los planes electorales del oficialismo, mientras recrudecen las intrigas por los cargos y el rumbo de la gestión; la oposición, en busca de un acuerdo complejísimo

Las tensiones en el Pro pusieron en crisis a la coalición opositora; la posible irrupción del neurocientífico trastocó el tablero y abre la puerta a una negociación

Pedro Sánchez habló de 22 millones de dosis, que cederá desde julio; distribuirá Pfizer, Moderna y Janssen, con trabas legales o regulatorias en el país, más AstraZeneca; el tema quedó fuera de los acuerdos bilaterales

 

Pedro Sánchez habló de 22 millones de dosis, que cederá desde julio; distribuirá Pfizer, Moderna y Janssen, con trabas legales o regulatorias en el país, más AstraZeneca; el tema quedó fuera de los acuerdos bilaterales

El kirchnerismo se unifica y sueña con una “tormenta de vacunas” que cambie el humor social antes de las elecciones; la guerra a los precios y el difícil cuadro de la oposición 

Con formas diplomáticas, la canciller alemana le recordó siempre a la Argentina que las reglas del Club de París estaban para ser cumplidas

Las acusaciones del jefe de Gabinete de Kicillof a los medios reflejan la comodidad de la chicana ante la dificultad de ofrecer respuestas fundadas sobre la pandemia; el hilo que lo une a los dichos de Zannini 

Alberto Fernández giró para volver a la cuarentena, después de una fuerte presión de Kicillof; le aconsejaron extender más el encierro, pero prefirió esperar; las charlas clave con Larreta

El procurador del Tesoro terminó de desarticular el discurso del Gobierno sobre el vacunatorio vip; la doble vara para juzgar conductas éticas y un problema sin solución 

La disputa por los subsidios refleja el temor electoral de Cristina Kirchner, ante la crítica situación del conurbano; el poco margen de Guzmán y qué puede conseguir en Europa

Con las camas al límite, el Presidente y el gobernador definen cómo endurecer el confinamiento y se alarman con los gestos de desobediencia; la Ciudad busca defender las clases y espera por la Corte

Las demoras en el plan de vacunación trastocaron el plan electoral del Gobierno, que ahora enfrenta un confinamiento impopular, una crisis sanitaria y el riesgo de nuevos desequilibrios económicos

 

Las demoras en el plan de vacunación trastocaron el plan electoral del Gobierno, que ahora enfrenta un confinamiento impopular, una crisis sanitaria y el riesgo de nuevos desequilibrios económicos

Las restricciones podrían endurecerse si los contagios siguen en alza; Kicillof presiona por más medidas ante el temor a un desborde sanitario; la crisis alteró las previsiones económicas en el año electoral 

Hay una incomodidad creciente en el Gabinete por la sumisión a la agenda de la vicepresidenta; el desorden en la gestión y los intentos para “rescatar” a Alberto Fernández

El caso Losardo expuso al Presidente a otro fuerte desgaste de su autoridad; al entorno de Cristina Kirchner le preocupa el freno en la ofensiva contra el Poder Judicial

El escándalo de las vacunas se calma con vacunas. Esa expresión recorre como verdad revelada los despachos oficialistas en estos días de sensacional indignación popular. El gran problema del Gobierno es que las noticias que llegan de los proveedores internacionales son desalentadoras. No hay dosis para todos en el horizonte inmediato.

Erró todos los pronósticos. Dijo en enero de 2020 que no había "ninguna posibilidad" de que el coronavirus llegara a la Argentina. Se rectificó pronto, pero se jactó de que el Covid le preocupaba "menos que el dengue". Con la crisis estallada, dijo que el pico de casos llegaría en mayo. Después en junio, después en julio. Prometió tener vacunadas a 10 millones de personas en diciembre, pero se acaba febrero y apenas 400.000 personas consiguieron aplicarse una de las preciadas dosis.

Alberto Fernández tiene como principal preocupación en el año electoral contener la inflación en los alimentos; busca acuerdos después de amenazar con medidas drásticas 

La crisis del coronavirus expuso al kirchnerismo a la fatigosa tarea de gestionar la incertidumbre. Es una burocracia angustiante para un grupo político que tiene compulsión a la promesa y que construye el vínculo con su votante a partir de la glorificación simbólica de los actos administrativos, por pequeños que sean.

El golpe inesperado de la pandemia en 2020 privó al gobierno de Alberto Fernández de la libertad para hacer el trabajo sucio de los años pares.

En el acto del viernes en La Plata, Cristina Kirchner fijó los lineamientos que considera centrales: una continuidad del modelo que ella instrumentó cuando era presidenta; el gabinete, en la mira, y el sainete de la vacuna

Cristina Kirchner tiene una inclinación natural a descubrir conspiraciones detrás de una sucesión de hechos políticos relevantes. Ese instinto se disparó el miércoles cuando se conoció que la Corte Suprema iba a dejar firme la condena por corrupción contra Amado Boudou.

El mensaje dejó helados a los principales referentes del gobierno porteño. Máximo Kirchner tomó la palabra en la Cámara de Diputados y salió a defender el recorte de fondos a la ciudad de Buenos Aires con un ataque directo a Horacio Rodríguez Larreta, al que caracterizó como candidato presidencial en 2023.

Alberto Fernández y Martín Guzmán, durante la cumbre virtual del G-20; el Presidente enfrenta el desafío de reconstruir la disciplina interna del Frente de Todos, como paso previo a la firma del acuerdo con el FMI

Alberto Fernández intenta administrar las cada vez menos disimulables tensiones con Cristina Kirchner; el caso Rafecas volvió a sacarlas a la luz

Cristina Kirchner emitió una carta de 3000 palabras titulada "A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas", con mensajes cifrados para Alberto Fernández y su gobierno

 

Cristina Kirchner emitió una carta de 3000 palabras titulada "A diez años sin él y a uno del triunfo electoral: sentimientos y certezas", con mensajes cifrados para Alberto Fernández y su gobierno

"¿Qué decís, nos equivocamos en 2003?" En una charla reciente Mauricio Macri le preguntó a Horacio Rodríguez Larreta por un episodio de la prehistoria de su vida política compartida.

Ni la salud ni la economía. Alberto Fernández enfrenta sin sosiego un bombardeo de estadísticas descorazonadoras que retratan los resultados de ocho meses de gestión de un evento disruptivo sin precedente como es la pandemia de coronavirus.

Las reuniones de ministros se confunden con sesiones de autoayuda, plagadas de arengas para inyectar optimismo y pedir más militancia en defensa del "proyecto". Se escuchan frases como "lo peor de la crisis ya pasó", se teoriza sobre la inminencia de la vacuna contra el coronavirus que terminará la pesadilla actual, se hace catarsis contra los que ponen obstáculos.

Axel Kicillof agotó el celular la madrugada del martes mientras una cuadrilla de policías armados quemaba gomas a las puertas de la residencia oficial donde vive con su familia. Cristina Kirchner, su hijo Máximo y Alberto Fernández le prometieron auxilio, entre palabras de contención emocional.

El cronograma que trazó Alberto Fernández ante la irrupción inesperada del Covid-19 contemplaba una secuencia lineal: primero derrotar al virus, después enfrentar sus consecuencias. Lo convirtió casi en un dogma humanitario, sintetizado en aquello de "salvemos las vidas que ya habrá tiempo para pensar en lo material".

 

Alberto Fernández ejerce un novedoso pragmatismo invertido. En lugar de ajustar sus ideales en función de intereses de corto plazo, ensaya una persistente reinvención personal que devalúa sus principales activos políticos y dificulta la consecución de los objetivos que se propone.

 

Una regla básica del manual de la política argentina postula que los años pares son para acumular y los impares para gastar, en armonía con el calendario electoral. Es una dinámica cortoplacista, a menudo incompatible con el desarrollo, pero que se impone como la ley de la gravedad a quien se sienta en el sillón presidencial.

El desastre del coronavirus radicalizó la discusión nunca sincerada en el Frente de Todos sobre qué Argentina debe emerger al final de la crisis que heredó. El fracaso económico de Mauricio Macri unió a una tribu con objetivos muy diversos bajo un irresistible incentivo táctico: "llegamos y después vemos".

 

Mientras atraviesa el pico de contagios de coronavirus, Alberto Fernández busca acelerar las respuestas económicas

 

El experimento Vicentin expuso al Gobierno tempranamente a los límites de su poder. Heridos, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se enfrentan ahora a la reflexión que evitaron dos semanas atrás: ¿valía la pena arrojarse a un inmenso conflicto político y económico por un grupo empresario que extravió el camino?

El experimento Vicentin expuso al Gobierno tempranamente a los límites de su poder. Heridos, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se enfrentan ahora a la reflexión que evitaron dos semanas atrás: ¿valía la pena arrojarse a un inmenso conflicto político y económico por un grupo empresario que extravió el camino?

El vértigo de la crisis sanitaria trastocó las tácitas normas de convivencia en la coalición peronista. Los primeros seis meses se le escurrieron de las manos a Alberto Fernández. El aterrizaje se comió el verano y el coronavirus se llevará el otoño. Los problemas que heredó siguen irresueltos, pero magnificados.

 

Lo peor está por delante. Dos meses de cuarentena lograron contener el número de muertes por coronavirus, a costa de un desplome de la actividad a niveles históricos. Pero la rutina del encierro en los centros urbanos se irá extendiendo, en cuotas y con matices, por lo menos hasta finales de agosto, descuentan ya en el Gobierno.

 

En alerta por una amenaza que percibe tremendamente peligrosa, el organismo de muchos adultos infectados por coronavirus lanza una respuesta inmunológica extrema. Esa "tormenta defensiva" termina a menudo por ser más grave que la enfermedad y puede incluso provocar la muerte del paciente.

 

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