Sebastián Dumont

Cuando las elecciones hayan pasado, Máximo Kirchner asumirá la presidencia del PJ bonaerense. El camino hacia ese sitio contempló controversias, polémicas y especulaciones. Entre las certezas de la movida, está la idea de abarcar un espacio que vaya más allá de La Cámpora. Salir de la estigmatización de ser el jefe de un sector para convertirse en el referente principal de un abanico político más grande. El cierre de las listas en la provincia de Buenos Aires permite reafirmar ese postulado.

La historia es repetida. A horas de los cierres de listas lo que abundan son rumores y operaciones. La letra fina en las nóminas se termina de cerrar minutos antes de la medianoche del sábado. Antes, es tiempo de rosca, reuniones, maniobras y, por lo general, pocas confirmaciones.

Hay un dato que empieza a mirarse con mucha atención en las encuestas que los intendentes del conurbano han encargado para explorar el humor electoral en sus distritos. Dentro del oficialismo se observa con detenimiento el nivel de imagen del presidente Alberto Fernández y del gobernador Axel Kicillof.

La pandemia ha puesto sobre la escena diversas situaciones que ya existían, a las que se les prestaba poca atención. Una de ellas es el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), sitio geográfico donde conviven la Ciudad de Buenos Aires y los distritos del conurbano bonaerense.

La confirmación de la candidatura de Florencio Randazzo en la Provincia de Buenos Aires se ha convertido en el primer nombre asegurado que se inscribirá el 24 de julio para competir en las elecciones legislativas. En el resto de las fuerzas políticas aún hay especulaciones, pero ninguna certeza sobre quiénes encabezarán las listas. Durante el mes que comienza habrá dos paradas. La primera de ellas, para inscribir los frentes electorales, y la segunda, las candidaturas que competirán en las PASO.

Santiago es uno de los tantos pastores evangélicos que han surgido en distintos templos del Gran Buenos Aires. En una fría y gris mañana se prepara para recibir en su humilde lugar a un funcionario del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Es sabido que Axel Kicillof tiene como principal interlocutora a Cristina Kirchner quien lo imagina para cargos más relevantes que ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Pero también el mandatario provincial escucha con mucha atención el diagnóstico que le acercan dirigentes del peronismo muy experimentados, que no ocupan ni aspiran a ocupar cargos.

El término "Tercera Vía" tuvo su aparición con fuerza en el año 1997 cuando Tony Blair, en Gran Bretaña se impuso desde el Partido Laborista.

El Senado de la Nación confirmó que las elecciones legislativas se postergarán un mes. Idea surgida del propio oficialismo que hasta pensó en la posibilidad de saltear las primarias, pero encontró allí el límite de una oposición que modera su dureza según las circunstancias (e intereses, como el caso de la cláusula "negligencia" para la compra de vacunas). De igual forma, el tiempo electoral ya se hace presente en todos los sectores políticos quienes sostienen una máxima discutible, en función de la evidencia empírica: "sin 2021 no hay posibilidades en 2023".

Con la pandemia en pleno auge, la Argentina camina hacia un nuevo proceso electoral. En las próximas horas se terminará de confirmar el atraso del calendario que sólo servirá a los fines prácticos, pero no a la realidad que se vive en el día a día. La dirigencia política, aunque suele decir lo contrario, ya está en modo electoral. El virus y la campaña van de la mano.

La pandemia atraviesa el peor momento en la Argentina. Más de un año después la situación es peor en todos los sentidos. Pero pasará. Y cuando eso suceda el inventario de cómo quedará parado el país marcará el ritmo de los próximos años.

Extraña situación la que se vive en la Argentina desde hace ya varios años. La grieta política se acentúa a cada paso, pero al momento de acercarse las elecciones aparecen expresiones moderadas para intentar ir de los extremos al medio y poder imponerse dentro de esa polarización. 

Les pido que saquen esta foto, porque aquí estamos los que estamos convencidos de lo que hay que hacer en Argentina, y no habrá tapas de diarios y ni sentencias judiciales no que nos lleve a hacer aquello que debemos hacer en favor de los argentinos". Brutal y descarnada apelación de Alberto Fernández a la necesidad de ejercitar la política "fotogénica". Casi como justificar la realización del acto en Ensenada sólo para poder mostrar esa imagen.

Las contradicciones están a la orden del día en la Argentina. Desde lo más alto del poder a las más pequeñas pruebas que tiene una sociedad abarcada por una pandemia que parece haberse convertido en el único tema de preocupación. Pero no es así. Mientras transcurren los efectos nocivos del coronavirus, se consolidan comportamientos cuya modificación resultará mucho más costosa que la salida misma de las consecuencias que el virus está generando. El rol del Estado es, en este aspecto, clave para entender el momento actual. Y del que vendrá. Podrá ser parte de la solución o del problema.

Una pregunta suele repetirse por estas horas en dirigentes y referentes de diversos rubros en la Argentina: ¿Qué porcentaje de la sociedad no se ha resignado a este retroceso permanente y mantiene aún sus deseos aspiracionales en el país? La respuesta podría medir aspectos múltiples.

La legalidad y la ilegalidad van de la mano. Lo único que ha hecho la pandemia es mostrarlo con mayor claridad. Una vez más, se pone en juego hasta dónde el Estado es capaz de ser un alivio y no una carga. Son horas de definiciones que marcarán el rumbo de la salud y la economía que viene. Eso sí, en un contexto muy diferente al del año pasado donde la autoridad gubernamental está mancillada. Y ante una realidad que es objetivamente más grave, la dificultad para avanzar en medidas creíbles es inversamente proporcional a la necesidad de establecerlas.

El Área Metropolitana de Buenos Aires marca el ritmo del país. La explosión de contagios de coronavirus en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano obliga a tomar determinaciones antipáticas de restricción para la circulación y actividades que volverán a ver golpeadas sus economías. Un año después del inicio de la pandemia en la Argentina todo ha empeorado. No sólo se trata de una cuestión del crecimiento de la famosa curva, sino de las condiciones objetivas para avanzar en medidas cuyo plafón político para tomarlas está seriamente lesionado.

Unidad es la palabra de moda que se escucha con cada vez más frecuencia en los actores de la política argentina. La repitió esta semana varias veces Alberto Fernández cuando asumió formalmente la presidencia del Partido Justicialista y también se la escucha asiduamente a dirigentes opositores.

En la mitología griega, Edipo era hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas. Cuando éstos iban a contraer matrimonio, el oráculo de Delfos les advirtió de que el hijo que tuvieran llegaría a ser el asesino de su padre y más tarde se casaría con su madre.

Alberto Fernández y Sergio Massa se reunieron en Olivos luego de un fin de semana donde la temperatura se elevó a los máximos niveles en la confrontación del oficialismo con el Poder Judicial que ya se cobró el cargo de Marcela Losardo. Sin embargo, el eje de esa charla estuvo apuntado en otra dirección: la economía y el impacto en el bolsillo.

Resulta extraño ver la indignación provocada por la aparición de un vacunatorio vip en el Ministerio de Salud de la Nación. No porque no se trate de un hecho escandaloso sino porque desconocerlo, de alguna manera, sería propio de vivir en otro país. Es la Argentina Blue que funciona así en todo.

Jorge Asís es quien instaló la frase "caramelo de madera" que se utiliza en la siguiente nota que intenta describir una realidad bien peronista: Alberto Presidente, (La) Cámpora al poder". 

La agitada interna en la policía de la provincia de Buenos Aires preocupa a los jefes municipales. No es nuevo. Desde los tiempos de Daniel Scioli como gobernador para no ir a buscar en el archivo aquella frase de Eduardo Duhalde cuando habló de la mejor policía del mundo. El control de los territorios no puede escindir el costado de la seguridad, tema de agenda permanente en las campañas electores pero que, lejos de solucionarse, empeora.

El precio de la comida en la Argentina es motivo de debate. Y, sobre todo de preocupación en el gobierno. En cada recorrida que llevan adelante los funcionarios del área de desarrollo social escuchan con mucha insistencia este reclamo. Se trata, nada más ni nada menos, que la base electoral que le ha dado el triunfo al Frente de Todos en 2019. El aumento de las toneladas de alimentos que llegan a los barrios podrían ser insuficientes si no se detiene el incremento de los valores cuando se destina mayormente el ingreso familiar a comprar insumos para comer.

¿Qué se votará en 2021? La respuesta es, en apariencia, muy sencilla. Se elegirán diputados nacionales y en ciertas provincias senadores. Además de la renovación parcial de las cámaras provinciales y los concejos escolares. Pero en la Argentina, desde hace mucho tiempo, los comicios de medio tiempo se dirimen como si se trataran de elecciones ejecutivas.

El aumento de los casos de coronavirus, las constantes idas y vueltas discursivas del gobierno con respecto al mismo tema pondrán, por un tiempo, fuera de la agenda las discusiones intestinas dentro del oficialismo.

El devenir del PJ bonaerense, que va camino a quedarse en manos de Máximo Kirchner puso de relieve, una vez más por si hiciera falta, la existencia de un proyecto político dentro del oficialismo que tiene al presidente Alberto Fernández como un elemento táctico y nada más.

Alberto Fernández cumple su primer año como presidente de los argentinos.  Los primeros 365 en la Jefatura de Estado estuvieron signados por una pandemia que aún no se va, más allá que en nuestro país la sensación es otra.

La permanencia, continuidad y ampliación del “cristinismo” se explican sólo por lo que suceda en la Provincia de Buenos Aires. 

De manera definitiva, La Cámpora, es decir Cristina Kirchner, ha decidido borrar todo vestigio de Juan Perón, como si ello fuera posible. Pero se trata de una “batalla cultural” que va dando sus pasos a medida que puede con la ventaja de ser el único espacio político que actúa bajo un plan para llevarlo a cabo. El resto, los peronistas que reivindican al jefe del movimiento nacional, siguen dispersos. En el último aniversario del 17 de noviembre, se dio una nueva muestra de ello.

Muchas son las teorías que se tejen sobre Máximo Kirchner y su influencia en la política argentina. Nadie puede dudar de un rol central dentro de la coalición de gobierno y, sobre todo, en la construcción y despliegue de la agrupación política La Cámpora, cuyo nacimiento no estuvo ligado de manera directa a su persona.

“La Argentina es ese extraño lugar en donde mueren todas las teorías”, la frase pertenece a Cristina Fernández de Kirchner en su reciente carta cuya exégesis se ha multiplicado como en pocas misivas. Sin embargo, sirve para describir un momento muy particular que vive el país e incluso se podría sumar otra aseveración: “ninguna norma o ley es lo suficientemente contundente para que no pueda ser modificada según los tiempos políticos”.

¿El problema es el dólar? No el único. Pero los efectos que genera el descontrol cambiario pega muy duro en las expectativas y en la sensación “de viene algo peor”.

Si algo ha provocado la pandemia es exponer con más claridad pensamientos, maneras y forma de accionar. La posibilidad de esconder o estirar ciertas maniobras encontraron un límite en la realidad. Y en el costo político que eso conlleva.

El Partido Justicialista fue fundado en 1972. El origen es por la prohibición del Presidente de facto de aquel momento, Alejandro Agustín Lanusse del uso de apellidos, de la palabra nacional, o argentino en la denominación de los partidos políticos.

“La noción de barón también se utiliza en el terreno de la política para nombrar a quien posee un gran poder en una región o en una entidad. Estos barones pueden influir en el funcionamiento o en la organización de las estructuras que dominan”.

“Habrá que elegir qué es lo que queremos que explote, pero va a explotar”, sostiene a este medio un alcalde experimentado. Se refiere a la salud, la economía, y la tensión social. Es la teoría de poder atemperar los daños indefectibles de lo que va a ocurrir. Y que no los tome por sorpresa. Es aquí donde la experiencia es clave. Algo que, muchas veces, se rehúsa a creer “la nueva política”.

¿Quién controla el territorio? El conurbano, la geografía más poblada y diversa de la Argentina atraviesa un combo difícil que lleva a pensar, en muchos casos, que la situación podría descontrolarse con apenas un empujón. Las advertencias privadas son, por lejos, mucho más frecuentes que las públicas. Por ahora.

 

“Detrás de las tomas de terrenos están Movimientos Sociales y lúmpenes” contestó el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires Sergio Berni ante la consulta, por un fenómeno que se expande con mucha rapidez, ya no sólo en el conurbano, sino en todo el país.

 

Eduardo Duhalde fue el último gobernador de la provincia de Buenos Aires con peso propio y armado independiente con los intendentes. No era un delegado del gobierno nacional.

 

La reunión se produjo hace 10 días en un distrito del interior bonaerense ubicado al oeste, donde un grupo importante de concejales con representación política importante en sus distritos dieron el primer paso. Es algo de aquello que ya se habla entre los intendentes del conurbano con más frecuencia de lo que parece: la traba a las reelecciones de los mandatos.

En forma subliminal, las autoridades políticas van instalando que el esfuerzo de esta nueva cuarentena en el AMBA cuya fecha de finalización es el 17 de julio se extenderá. Cada vez con más frecuencia se escucha Agosto o Setiembre.

 

Se escucha con demasiada frecuencia la necesidad de establecer un plan que de certezas para cómo continuar luego de la pandemia del coronavirus, sobre todo en la economía.

 

La manera en que va a continuar la cuarentena en el Área Metropolitana a partir del 8 de junio mostrará nuevas diferencias entre Ciudad y Provincia de Buenos Aires.

 

La velocidad de los acontecimientos supera con holgura los tiempos de la política a la hora de la toma de decisiones. Mientras se discute cómo sigue la cuarentena en el área metropolitana, mucha gente ya decidió.

 

La máxima atención sobre los vaivenes de la pandemia del coronavirus deja pasar sin tanta estridencia varias situaciones que emergen en la política nacional y la bonaerense.

 

Cristina Kirchner volvió a mostrar, por si hiciera falta, su jefatura política y está dispuesta a respaldar a los suyos, aunque eso implique profundizar tensiones dentro del oficialismo tanto a nivel nacional como provincial.

 

En el año 2014, Daniel Scioli junto a Alejandro Granados lanzaron las policías locales en la provincia de Buenos Aires. Los por entonces aspirantes a ingresar en la nueva fuerza de seguridad se inscribieron en sus municipios y allí los intendentes observaron una situación que solía repetirse en varios casos: había muchos anotados con antecedentes penales por delitos o, incluso, con detenciones en su haber por robos.

 

Un día más en el conurbano. Aún resta una semana para la finalización de esta etapa de la cuarentena de casi seguro prolongación, pero el panorama real ha empezado a cambiar.

 

Luchas políticas en el oficialismo en la previa del escándalo por la compra de alimentos de parte del Ministerio de Desarrollo Social.

 

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