Joaquín Morales Solá

Dos jueces, Daniel Obligado y Adrián Grünberg, tiraron por la ventana el poco prestigio que le quedaba a la Justicia argentina. Un país sin respeto a la Justicia; eso es lo que quedó.

El ataque a Clarín se da en un contexto de creciente hostilidad hacia la prensa en el discurso oficial; el repudio del Presidente sabe a poco 

No hay que escuchar lo que dicen, sino ver lo que hacen. Aceptaron la derrota. La reunión atropellada y melancólica del Senado, para aprobar 116 decretos de necesidad y urgencia dictados por Alberto Fernández, es la mejor prueba de que saben que han perdido el Congreso.

Alberto Fernández celebrará este miércoles la peor elección nacional que haya hecho el peronismo en casi 38 años de la nueva democracia argentina 

 

Tal vez ayer no sucedió nada extraordinario, pero sí algo definitivo y determinante. La dura derrota en la noche de otro domingo ingrato para el kirchnerismo ya había ocurrido en tres de las últimas cuatro elecciones: 2015, 2017 y ayer, sin contar las primarias obligatorias en las que en la mayoría de los casos también le fue mal. Solo ganó las elecciones de 2019.

 

Hay una oficina que formalmente depende de la Corte Suprema de Justicia que se está convirtiendo en un servicio de inteligencia paralelo. Tiene un nombre estrafalario (Dajudeco) y es la dependencia encargada de escuchar las conversaciones telefónicas de las personas, siempre que tales interferencias hayan sido ordenadas por jueces.

La inseguridad es un problema sin solución porque la palabra represión le está ideológicamente negada el Gobierno, aunque se trate de reprimir a simples delincuentes que no advierten la definitiva divergencia entre la vida y la muerte

Por primera vez desde 2007, Cristina Kirchner no participará del tramo decisivo de los preparativos de las elecciones

El Presidente llevó a cumbres internacionales los problemas domésticos y pretendió seducir a Biden y Macron hablando retóricamente del medioambiente, pero no sobre los derechos humanos

Suponer que la vicepresidenta está inquieta solo por sus problemas judiciales sería subestimarla

El albertismo ve llegar con ignorancia y desconfianza el día después de la derrota probable y el Presidente intuye que deberá atravesar otra “semana trágica”

El Presidente y su ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, olvidaron la misión principal de un Estado, que es la de preservar la paz social

“La aceptación de que son errores propios sería un suicidio en estos momentos y nadie se suicida en política”, admiten en el Gobierno

El ministro de Seguridad fue fiel a su historia y colocó al Gobierno en una situación delicada; el silencio del Presidente sobre la amenaza a Nik aturde

En la tarde del jueves último sucedió la segunda muerte de Alberto Nisman. Este crimen intelectual y jurídico lo perpetraron jueces de la misma Justicia a la que pertenecía el fiscal asesinado. Poderosa y perdidosa al mismo tiempo, Cristina Kirchner logró una Justicia a su medida con tres jueces que se olvidaron las razones por las que sirven a la república.

Con tantas derrotas en tan poco tiempo, con tantos errores de concepto diseminados en el espacio público, el jefe de La Cámpora está a punto de darle la razón a su padre

El Presidente nunca terminó de digerir el motín vicepresidencial, que incluyó renuncias de funcionarios que no renunciaron y una dura carta pública con fuertes críticas; ella no disimula nada

El nuevo jefe de Gabinete está aprovechando un instante en el que el universo peronista se quedó sin dioses

Han pasado 22 meses del gobierno de Alberto Fernández y ninguna causa judicial contra Cristina Kirchner se cerró. Esa es una de las muchas razones del fastidio que ella cultiva contra el Presidente.

El principal consejo de los científicos consiste en no embestir torpemente contra las medidas de cuidado y precaución que se demostraron eficientes

Cristina volvió a doblar la apuesta con una carta que se pareció más a la reprimenda de una patrona a un empleado inepto e indisciplinado

Distribuir dinero, aunque provenga de una emisión descontrolada de pesos espurios, es el único punto en común que tiene Alberto Fernández con su poderosa vicepresidenta

 

El temido desastre ocurrió finalmente; el nuevo período del kirchnerismo será otro a partir de ahora; prevalecerán más, seguramente, la pelea y la trifulca internas que cualquier alternativa sensata

 

Algo subyacente, casi imperceptible, está sucediendo en la Corte Suprema de Justicia y puede significar un cambio profundo y definitivo.

La ciencia económica es seguramente más implacable con la gestión oficial que la condescendiente mirada de los astrólogos

Al final, la Argentina se parece a Suiza. O, para expresarlo con más exactitud, la campaña electoral argentina se parece a una de Suiza. ¿No son, acaso, temas de sociedades satisfechas los debates sobre la frecuencia del sexo o el consumo de marihuana? ¿Tan poco pasa en la Argentina para que sus principales candidatos (candidatas, en este caso) pierdan el tiempo en esas naderías? Pasan cosas mucho más serias.

Alberto Fernández, un viejo especialista en campañas electorales, les deja el micrófono abierto a sus funcionarios y candidatos para que desplieguen sus ocurrencias según el leal saber y entender de cada uno; dinamita pura en las urnas

Si la foto de la fiesta cumpleañera de Olivos confirmó las denuncias de que existe una casta gobernante privilegiada, la filmación de la violenta profesora Laura Radetich corroboró que el kirchnerismo usa la escuela pública para adoctrinar a jóvenes

Alberto Fernández se metió en un galimatías jurídico que podría estallarle en los pies; las tensiones en la Corte y el fuerte mensaje que envió Maqueda

Alberto Fernández no necesita de la oposición para que lo debilite; aunque él contribuye a la construcción de su propia debilidad, con su socia sería suficiente: ella exhibe obscenamente la anemia política del jefe del Estado

El desorden está en Olivos y el desordenado es el propio Presidente; esto es, digan lo que digan, lo que piensa y siente la vicepresidenta

Una foto desató un escándalo político más profundo que el del vacunatorio vip. Otra vez una imagen vale más que mil palabras, según el viejo aforismo. Después de todo, las personas que fueron privilegiadas para vacunarse estaban inoculándose un inmunizante en medio de la pandemia, no se las sorprendió celebrando nada. Habían transgredido el principio de que la ley debe ser igual para todos, pero no abrieron champagne para hacerlo.

Si bien Biden quiere salir de la lógica binaria en América Latina, que divide a los muy amigos de Washington de los no tan amigos (México y la Argentina, por caso), también es cierto que la administración de EE.UU. no olvidó los recientes desplantes del gobierno de Alberto Fernández

El país del encierro sanitario se está convirtiendo en el país de la apertura. No cambió el Gobierno. El Presidente es el mismo. Pero las elecciones le muerden los talones.

Importa poco quiénes fueron a la residencia presidencial, pero sí para qué fueron; debe analizarse si el jefe del Estado cumplió -o no- con las severas restricciones que él mismo le impuso a la sociedad; la conclusión es que no lo hizo

La política juega su partido en un estadio sin espectadores. Sola. Algunos jugadores no saben ni siquiera contra quién juegan o por qué juegan. El grupo más numeroso de argentinos no sabe todavía por quién votará en las primarias dentro de 40 días o si es que votará. Ese mayoritario sector social lo integran también quienes miran con decepción y escepticismo a toda la política, oficialista u opositora, vieja o nueva. Ese es el resultado casi unánime de las encuestas más serias del país.

El Ejecutivo nacional tiene un conflicto con la verdad; el resultado fácilmente perceptible es que la palabra presidencial ha perdido valor; peor: ha perdido credibilidad

Muy pocas veces antes, la política estuvo como ahora tan lejos de la sociedad. Los plazos electorales existen, y las elecciones también. Pero la dirigencia argentina se abocó en el último mes, día y noche, a resolver las internas que se disputarán en las elecciones primarias de septiembre y en las generales de noviembre.

La aparición espectacular de la variante Delta, sobre todo en los países europeos, es el hecho inesperado que, entre otras razones, está apurando aquí la devaluación del peso

Ahora también hay juicios vip. La Justicia inauguró un sistema para privilegiados, al que solo acceden los que integran la casta gobernante. Nunca antes hubo una audiencia preliminar a un juicio oral y público, y ante el mismo tribunal que llevará luego el juicio (si es que lo lleva), para recibir el pedido de nulidad de una causa.

El Gobierno se enredó en la gestión de la pandemia, con marchas y contramarchas, negocios poco transparentes, ideas frívolas y medidas desesperadas 

La izquierda europea fue percibiendo que la Cuba de los Castro no era un modelo defendible; la Argentina está haciendo el camino inverso; ¿Influencia de Cristina Kirchner? Es muy probable

El campo se le sublevó. La mayoría de la clase media está impaciente y crispada. Sus viajes al interior debe hacerlos dentro de una burbuja de seguridad porque lo rodea la protesta. Sucedió hace unos días en Salta y, hace algún tiempo, en Córdoba. Volvió a ocurrir el viernes en Tucumán. “Es el peor momento del Presidente”, dice un funcionario cercano a Alberto Fernández. A la crisis de la pandemia, que puso en vilo a los gobiernos de todo el mundo, se le sumó la crisis económica propia de la Argentina. Y la incapacidad de la administración para resolver con sentido común, y sin gestos autoritarios, tales conflictos.

Mauricio Macri es el líder político del sector más antikirchnerista de la sociedad, es el enemigo ideal para el cristinismo gobernante; la trama detrás de la quiebra del Correo

Hace unos doce meses, cuando Alberto Fernández creía en el poder curativo de la más larga y estricta cuarentena del mundo, él aseguraba que ganaría las elecciones de este año porque la sociedad le agradecería una vacunación masiva contra el coronavirus y una economía que estaría a estas alturas en plena expansión.

La brújula enloquecida de las relaciones exteriores argentinas compromete al país y al propio gobierno de Fernández; tal volatilidad es también un obstáculo para conseguir las vacunas, que no llegan o que son insuficientes

El árido desierto que cruzó durante cuatro años convirtió a Cristina Kirchner en peor de los que era hasta 2015. Más radicalizada, más mandona y más vengativa. La derrota y los reveses judiciales de esos años en la intemperie la convencieron de que solo en el poder estará tranquila.

La Nicaragua de Ortega es una dictadura, pura y dura; el cuarto gobierno kirchnerista está decidiendo sus alianzas internacionales según la falta de respeto a los derechos humanos y al sistema democrático

 

Hasta ahora, la excepcionalidad argentina consistía en las equivocadas decisiones económicas. Alberto Fernández acaba de agregarle al país un presidente excepcionalmente extraviado, injusto en sus descripciones y confuso en sus aseveraciones. La suma de tales desvaríos construye un país con pocas expectativas de futuro, que es el dato más relevante en cualquier medición sobre el estado de la sociedad.

 

La Argentina podría haber contado hasta fines de este mes con ocho millones de dosis de la vacuna Pfizer: casi un 20 por ciento de la sociedad estaría vacunada con ese inmunizante; es el doble del total de la población vacunada hasta ahora

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