Sergio Crivelli

El peronismo empezó el ajuste interno de cuentas con vistas a las elecciones. Lleva la delantera Cristina Kirchner que intenta asegurarse el control de la provincia de Buenos Aires, vital para su supervivencia política.

Ante la proximidad de las elecciones y la falta de nuevas figuras se puso en marcha en el peronismo la reparación y puesta en valor del desgastado liderazgo de Cristina Kirchner. 

La actual disputa entre el Presidente y su vice tiene tres causas: el fracaso de la gestión del primero, el desgaste del liderazgo de la segunda y la nula posibilidad de ser candidatos de ambos. 

Las principales figuras del oficialismo y la oposición comenzaron a definir sus estrategias electorales de cara a las presidenciales. Por el peronismo lo hicieron Sergio Massa y Cristina Kirchner. Ambos recurrieron a versiones contradictorias del pasado, aunque formen parte del mismo gobierno. 

La crisis desarticuló al oficialismo en tres sectores (CFK, Alberto y Massa) cada uno con su propia agenda, mientras Macri y Rodríguez Larreta se enfrentan por el liderazgo opositor 

La dirigencia política no registra la crisis que está arrojando a cada vez más argentinos a la indigencia. Vive en su planeta, bien provista de fondos estatales, ya se trate de oficialistas u opositores. 

La vice quiere imponer las candidaturas como en 2019, pero el peronismo está fragmentado por la crisis. Por su parte Rodríguez Larreta sigue sin bajar una línea política clara y Macri avanza 

El gobierno se desmorona ante la apatía general. Los ministros ni esperan los botes salvavidas, se tiran directamente al agua. El poder del presidente es recortado por el ministro de Economía y la crisis no tiene horizonte; pero el primer ítem de la agenda oficialista es hoy la interna. 

El peronismo festejó un 17 de octubre atípico. Está en el poder, pero sus facciones hicieron actos separados para pelearse públicamente. 

Sergio Massa necesita el apoyo de Georgieva en el FMI, de JxC en el Congreso y de los “gordos” de la CGT en las paritarias. El kirchnerismo las va de opositor, pero sin soltar las “cajas” 

Una nueva crisis de gabinete acaba de barrer a tres ministros irrelevantes para reemplazarlos por otros tres también irrelevantes. Esos cambios revelan que el presidente Alberto Fernández está aislado y sin respuestas; que la alianza en el poder está en vías de disolución y que el desastre económico seguirá intacto, imperturbable. 

Facundo Manes y Horacio Rodríguez Larreta arrancaron al mismo tiempo sus campañas con estilos y necesidades distintas pero el mismo objetivo: ganar protagonismo atacando al ex presidente. 

A menos de sesenta días del cierre de las sesiones ordinarias y a menos de noventa del comienzo del año electoral el oficialismo no tomó todavía una decisión sobre las condiciones en que se harán las próximas presidenciales: si habrá o no PASO. 

La inflación del 100% alimentó una violenta reacción sindical de izquierda y de piqueteros que amenazaron la producción y el orden público. CFK comenzó a tomar distancia de Massa 

Hasta la salida de Martín Guzmán había un presidente que corría detrás de los problemas. Después de la salida de Guzmán continúa corriéndolos desde atrás, pero si los alcanza, no los puede resolver porque carece de poder. La sensación de anarquía que se está instalando obedece a esa percepción generalizada.

Cristina Kirchner, Alberto Fernández y Sergio Massa tienen intereses y objetivos diferentes, lo que deriva en una gestión inconexa y con pocas chances de encontrar una salida a la crisis. 

Todas las encuestas, tanto oficialistas como opositoras, registran un humor social negativo, en particular respecto de la economía. Es récord la cantidad de argentinos que creen que la situación económica será igual o peor en el futuro. 

La vice gira a la derecha. El ministro logra el apoyo de Biden frente al FMI. La “embajada” se convierte en una insólita meca kirchnerista. Dos fotos que dicen más que dos mil declaraciones 

La elección del domingo en Marcos Juárez enseñó, en primer lugar, que la grieta entre peronismo y oposición se amplía; que un acuerdo entre dirigentes para continuar con el modelo que llevó a la presente crisis es inviable y que los responsables del desastre económico difícilmente puedan revertirlo. Un pacto con el peronismo sólo beneficiaría al peronismo que se ve fuera del poder el año próximo. 

Cuando comenzaba a perder la batalla en Tribunales, Cristina Kirchner lanzó una furiosa contraofensiva que le permitió alinear al PJ y llenar la plaza para presionar a la Justicia. 

Los disturbios frente a la casa de Cristina Kirchner se convirtieron en una prueba de temple que Horacio Rodríguez Larreta no superó. Debió mostrar decisión para preservar el orden público y responder a la barbarie con la policía, pero temeroso de aparecer como “represor” prefirió negociar con el kirchnerismo que, como era previsible, lo estafó.

El pedido 12 años de prisión a Cristina Kirchner por megacorrupción con la obra pública era previsible. No lo parece tanto el impacto que tendrá sobre el frágil gobierno del que es principal socia y que atraviesa una crisis económica de desenlace incierto. 

Preocupado por la crisis que desencadenó el propio gobierno Marc Stanley propuso el armado de una coalición política sin CFK. Los frentes de tormenta que convergen sobre Sergio Massa 

El gobierno del Frente de Todos ha derivado por obra de la crisis en una poliarquía en la que todos mandan menos el presidente y en la que todos obedecen cada vez menos, excepto el presidente, marginado del poder sin protestar.

El reemplazante de Batakis no tiene un plan de estabilización, ni de ajuste. Su objetivo es evitar un derrumbe antes de las PASO y fortalecerse como candidato. Por qué explotó Carrió 

El ex diputado asumió con una escenografía presidencial, pero la falta de la “letra chica” de las medidas que prometió para enfrentar la crisis desalentó las expectativas iniciales. 

Dos imágenes resumen el complejo presente de Cristina Kirchner. La del fiscal Diego Luciani enfervorizado acusándola de haber instalado una "extraordinaria matriz de corrupción" desde la Casa Rosada y la de ella con Sergio Massa, haciéndose cargo del último intento de enderezar una economía que naufraga. 

Frente a una corrida del dólar imparable los presidentes de las cámaras del Congreso avanzaron sobre el control del Ejecutivo. Incertidumbre sobre el poder real del ministro de economía 

No es por el Presidente, tampoco por la vice ni por Massa. No es por Batakis, ni por Guzmán. La crisis cambiaria mostró a todo el peronismo y a sus aliados piqueteros, empresarios o sindicales sin respuesta frente al agotamiento del `modelo' de las últimas dos décadas, surgido de la brutal devaluación duhaldista de 2002 y usufructuado por el kirchnerismo para mantenerse en el poder casi sin interrupción desde 2003. Un modelo populista basado en la captación del voto con prebendas a la clase media y al pobrerío que quebró al Estado y empobreció a la sociedad. 

El dólar superó los 300 pesos, pero Alberto Fernández opina que lo que hace falta es una reforma judicial. Podría pensarse que perdió contacto con la realidad, pero lo que le ocurre es otra cosa: fue demolido por la vicepresidenta que demostró tener el poder real dentro del oficialismo y sobreactúa obediencia para sobrevivir. No soportó las andanadas y se sometió. Por eso cuando ve que el equipo de demolición apunta hacia otro objetivo festeja sumando su aporte. Son maltratos que se ahorra. 

Sus ataques públicos a Fernández agravaron la crisis y sumaron al deterioro económico la pérdida de autoridad del presidente. Por eso abandonó las arengas y concurrió en secreto a Olivos 

La flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, anunció las primeras medidas de su plan el lunes y de inmediato surgieron dudas sobre su viabilidad. Ayer en el oficialismo del Congreso había escepticismo acerca de la suerte de la única iniciativa que requiere aprobación parlamentaria: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. 

Más allá de la sorpresa, más allá de la disparada del dólar y del pico inflacionario adicional que generará y más allá de la extinción política de Alberto Fernández, el reemplazo de Martín Guzmán por Silvina Batakis encierra por lo menos dos decisiones clave. 

En un intento por despegarse de la desastrosa gestión económica la vicepresidenta le pidió al Presidente dos cosas: que usara la lapicera y que dejase de entregar dólares a los importadores, porque teme que el BCRA se quede sin reservas y se dispare una corrida cambiaria. 

A Fernández le tocó la etapa crepuscular del modelo que Néstor Kirchner armó en 2003, pero que ya es imposible de financiar. En la oposición hay divergencias sobre cómo encarar la crisis

Episodios insólitos como el del avión venezolano-iraní aceleran el desgaste de Alberto Fernández. Pero el fracaso económico lo aísla y debilita políticamente, aumentando la incertidumbre 

El nombramiento de Agustín Rossi al frente de los servicios de inteligencia produjo una nueva extravagancia de un gobierno experto en la materia: un jefe de los espías de alta exposición pública que inaugura sus funciones convirtiéndose en vocero del Presidente. Como si fuera el jefe de Gabinete - ¿dónde está Manzur? - Rossi dio apenas asumió una entrevista en la que bajó línea política y electoral en momentos en que Alberto Fernández atraviesa el peor tramo de su mandato. 

El ministro de Economía tiene que mostrar rápido que controla la inflación. Si no, correrá la suerte del de Producción. La desconfianza derrumbó los bonos e hizo subir al dólar 

El escándalo del gasoducto Néstor Kirchner no sólo se llevó al ministro de Producción y sumó otra investigación judicial de kirchneristas por corrupción en la obra pública; también modificó el escenario electoral para 2023 con la introducción de un nuevo protocandidato: Daniel Scioli. 

El Gobierno fracasó y es irrecuperable, la oposición es poco atractiva y las figuras disruptivas (léase Milei) no tienen chances reales de llegar al poder. Sólo sirven para complicar un panorama que se ha convertido en un rompecabezas para consultores: ¿qué aconsejar a los candidatos? ¿Que presenten un plan económico concreto o prometan vaguedades? ¿Que aprovechen la grieta y polaricen o que privilegien el consenso? ¿Qué arremetan contra el populismo o eludan cuestionar una mentalidad que predomina en el 50% o más de la sociedad? 

Abandonado por su vice, Alberto Fernández enfrenta una crisis que combina superinflación con falta de dólares. Su anemia de poder es proporcional al pesimismo económico que genera. 

La inflación irreductible acelera el fin de un ciclo económico y asociado con esto, el de un ciclo político. A este ritmo para fin de año el aumento del costo de vida rondará el 80% anual. 

Macri y CFK ganan protagonismo, porque el conflicto es entre modelos antagónicos y ellos son los que mejor los representan. Comparten también el mismo obstáculo: la alta imagen negativa 

El Gobierno está paralizado, la oposición también, Cristina Kirchner, no. Tiene plan, estrategia, objetivo y nuevo enemigo. Esto último es indispensable para su concepción partisana de la política. Ni ella, ni Néstor Kirchner podían construir poder sin confrontar. Néstor conocía el oficio y elegía adversarios débiles. Por ejemplo, los militares octogenarios del Proceso. Su sucesora se equivocó y eligió a los combativos chacareros aportantes de dólares. El error le costó su primera derrota. Pero aprendió y ahora eligió uno impotente. 

La vicepresidenta tiene bajo fuego nutrido al presidente y arma una agenda que complica la economía porque es electoral, no de gestión. La única estrategia común es aguantar hasta 2023.

Cristina Kirchner ataca a Guzmán. Los gobernadores del PJ viajan a Israel y los senadores nacionales a Tucumán. JxC: el “escrache” a Morales y la revancha de las “palomas” con Milei. 

El Gobierno perdió las elecciones del año pasado lo que llevó a la ruptura entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner, pero no a un cambio de rumbo. Ambos insisten con el modelo K que el año próximo cumplirá dos décadas. 

Fernández y la vice tienen agendas distintas pero que coinciden en ignorar la crisis económica, disputarse la propiedad del “relato”, buscar chivos expiatorios y no aportar soluciones 

Arrinconado por una economía cada vez más adversa (este miércoles se anunciará una inflación abrumadora) Alberto Fernández reaccionó en las últimas horas contra los seguidores de Cristina Kirchner que lo venían hostigando.

Fernández apostó a una mejora de las expectativas, algo que no ocurrió. Al contrario, la vice usó el entendimiento para abrir un segundo frente opositor. Continua el ajuste vía inflación 

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