Carlos Pagni

Hay un concepto, una categoría, que a los políticos les desagrada. No les gusta que se les aplique. Es el concepto de clase política. Es decir, la idea de que existe un grupo de gente que representa a otra, pero que, más que regirse por los intereses de los representados, tiene conductas de clase, incentivadas por la propia profesión. Por eso, ante circunstancias similares reaccionan de la misma manera, defendiéndose como grupo, inclusive en contra de la sociedad a la que representan. 

 

Alberto Fernández y su vicepresidenta podrían percibir que los vientos han rotado

Las elecciones del año que viene van a acelerar un debate abierto que todavía no fue liquidado sobre por qué Cambiemos, con la experiencia liderada por Mauricio Macri, fracasó en el campo de la economía. Hay una corriente que dice: "Todo sucedió porque no hicimos el ajuste al comienzo, como correspondía. El error fue el gradualismo". Pero esa misma gente, cuando se les pregunta ¿después qué pasó?, contesta: "Hicimos el ajuste y perdimos las elecciones". En esa contradicción, que es una incoherencia, está atrapado no solamente Juntos por el Cambio sino también la Argentina. 

El 27 de octubre del año pasado, durante la celebración de la victoria electoral, caminando por el escenario vedado para los gobernadores, Cristina Kirchner dio la espalda al público y, mirando al matrimonio Massa, recordó que "el neoliberalismo pudo regresar a la Argentina por culpa de los que habían dividido al movimiento".

La cadena se corta siempre por el eslabón más inseguro y, esta coalición que gobierna la Argentina empieza a mostrar una fisura importante. Apenas uno se aproxima al mapa de poder ve ahí la falla, que tiene que ver con la situación de la Justicia y los trámites judiciales que afectan a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

 

Elena Highton, Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, lograron con sus votos sobre los traslados de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, lo que se creía imposible. Que nadie quede conforme con lo que dictaminaron. Es muy probable que ni ellos mismos.

Hay quienes creen al lado de Alberto Fernández, no sabemos si él está convencido de esto, que la carta de Cristina Kirchner fue un disparador de ese momento, en el cual él tiene que decidir cuál es su relación como líder con el poder y, en consecuencia, su relación con la gestión. 

Alberto Fernández prometió amoldar su gobierno a las exigencias de la coalición que lo puso en el poder

 

Tiene mucha significación la carta de Cristina Kirchner. Será el hecho político de los próximos días por muchas razones. Un día antes del aniversario en el cual se preveía que iba a aparecer de nuevo con Alberto Fernández. Algo que preveía sobre todo Alberto Fernández. Venía buscando esa foto. La buscó también el 17 de octubre y no la encontró. 

"Los mercados deben entender que el que maneja la economía es el Gobierno". Cuando Máximo Kirchner formuló esa advertencia, el dólar paralelo cotizaba a 178 pesos. Ayer llegó a 183. Entre ambos precios pasaron solo tres días hábiles. La brecha con el oficial llegó a 130%.

Alberto Fernández se cansó de invitar a Cristina y ella no fue, pero tampoco mandó ni siquiera un mensaje. La idea del festejo nació de Héctor Daer, un gran aliado de Fernández y del gobernador de Tucumán, Juan Manzur. El sindicalista es quien le prestó su estructura de Sanidad al partido de Fernández para que se nacionalice.

 

Desde que llegó a la Casa Rosada, Alberto Fernández adaptó su conducta a una premisa superior: mantener unida a la coalición que ganó las elecciones. Fue tan respetuoso de ese mandamiento que, por momentos, menoscabó la calidad de su gestión con tal de no provocar discordias en el Frente de Todos.

Hay una expresión en inglés que se utiliza en muchísimos campos, pero sobre todo en el periodismo, que es off the record. Se refiere a la expresión de distintas fuentes que se manifiestan a través de los medios y que los periodistas registramos sin atribución de identidad, escondidas detrás del anonimato. Sobre todo, en la prensa escrita, uno muchas veces se encuentra con cosas que se dicen, opiniones, datos y hechos que se manifiestan de esta forma.

 

La semana pasada hubo un enorme revuelo tragicómico por la escena erótica entre el diputado Juan Emilio Ameri y su pareja, en plena sesión virtual de la Cámara. Suscitó todo tipo de bromas, ironías y sarcasmos sobre ese percance que tuvo el legislador salteño.

 

En las facultades de Derecho circula un sarcasmo muy antiguo: "El buen abogado, conoce la ley; el gran abogado, conoce al juez". Esta broma rige al pie de la letra en muchos tribunales del país.

Cuando Napoleón invadió Egipto hubo una crónica muy interesante que les llamó la atención a muchos historiadores occidentales.

 

Alberto Fernández se ufana, desde que acordó con los acreedores externos, de estar sacando al país del laberinto. Sin embargo, con los controles económicos que se anunciaron anteanoche, está demostrando que sigue internándose en un atolladero.

Debajo de todo lo que estamos viendo tanto en la política como en la economía, con una escena que por momentos se altera mucho y adquiere una velocidad vertiginosa, existe una tensión que obedece a dos vectores: uno territorial y otro económico, que explican el funcionamiento y el significado del kirchnerismo en la política argentina.

 

Una de las características habituales de la vida colectiva en el país es que las dificultades estructurales recién son percibidas cuando producen un colapso. La grave situación de la policía bonaerense es un ejemplo de esa imprevisión.

La Argentina está en una crisis económica extrañísima, cuyo fondo todavía no vemos.

Cristina Kirchner ofreció una nueva demostración de que su control del oficialismo es inapelable. Cuando Sergio Massa había alcanzado un acuerdo con la oposición para las sesiones de la Cámara de Diputados, una intervención de Máximo Kirchner rompió el puente.

 

Existe un debate antiguo respecto de dónde está la clave de un éxito histórico. Del suceso o del fracaso de una experiencia en la política. ¿Es el papel de los líderes? ¿Son los sujetos individuales los que mueven la historia?

Cristina Kirchner ha comenzado a desplegar su liderazgo a través de una auditoría obsesiva de las decisiones administrativas de Alberto Fernández. Ese control se ejecuta a través de prohibiciones que dinamitan los acuerdos alcanzados por el Gobierno en los más diversos campos de la vida pública. Es un regreso a la consigna "vamos por todo".

 

A pesar de la extraordinaria difusión del acuerdo de la Universidad de Oxford y el laboratorio británico-sueco AstraZeneca con un laboratorio argentino y otro mexicano para la producción de una vacuna contra el Covid-19, los detalles de esa operación presentan más incógnitas que certezas.

 

El sociólogo catalán Manuel Castells habla de Wiki-Revolutions. ¿Qué quiere decir eso? Se refiere a movilizaciones con un contenido múltiple, que engloban enojos que se originan en motivos muy diversos. Manifestaciones públicas como las que hubo ayer en muchas ciudades del país, eminentemente en Buenos Aires, donde quienes protestaron tienen muchísimos reclamos.

Desde hace muchos años, la Justicia en el país está politizada. El avance de la corrupción agrega otro problema: la política se ha judicializado. Estas distorsiones consiguieron lo que parecía imposible: que el frío ajedrez de los procedimientos adquiera una inusual vibración emocional.

Vamos a plantearnos dos preguntas, en alguna medida retóricas porque es muy difícil encontrarles una respuesta. En realidad, es un ejercicio para advertir dos contradicciones que hay hoy en la vida pública de la Argentina, que tiene el Gobierno.

Existe un consenso generalizado acerca de que, con el acuerdo con los acreedores internacionales, el Gobierno despejó un problema importante. Si el país hubiera seguido en default, la situación financiera de muchas provincias y empresas privadas se habría agravado mucho.

 

Anoche estuvieron reunidos Alberto Fernández, el ministro de Economía, Martín Guzmán, y todo su equipo en Olivos. La versión que surge de ahí es que ya está arreglado el problema de la deuda, en lo que tiene que ver con acreedores con jurisdicción en Nueva York.

Era muy previsible que Cristina Kirchner ejercería una gran influencia en las iniciativas institucionales de la presidencia de Alberto Fernández. Sobre todo, las del campo judicial, donde ella experimenta sus grandes pesadillas.

 

El kirchnerismo tiene una concepción del poder y de la vida pública que suele identificarse como "populismo". Esa etiqueta está sometida a un enorme debate por el nivel de imprecisión que tiene. Pero sí podríamos decir que tiene una concepción "antiliberal".

La Argentina está enredada en este problema: el fuero penal se ha convertido en el principal campo de batalla entre el oficialismo y la oposición

Pocos días antes del 18 de mayo, cuando Cristina Kirchner mediante un tuit postulara a Alberto Fernández como candidato a presidente y se presentara ella como vice de esa misma fórmula, el actual mandatario realizaba conjeturas sobre la escena electoral.

Cristina Kirchner es la dueña del poder en el Gobierno, su planteo sería: "Miren lo que digo, no miren lo que hace"

 

Los carteles que aparecieron ayer en todo el conurbano y en la ciudad de Buenos Aires con la leyenda "Fuerza Alberto"

Alberto Fernández confesó a Lula da Silva que quiere cambiar el mundo. Con los afiliados a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) fue un poco más específico: "Hay que revisar el capitalismo", les dijo. Siguen siendo formulaciones muy generales como para esclarecer la naturaleza de su propuesta.

 

Se está discutiendo en la Argentina un problema que es muy antiguo entre nosotros, que recorre buena parte del período democrático, por lo menos desde los últimos 20 años: la relación entre el espionaje y la política. Ahora, dentro de ese marco de discusión, el papel de la prensa, el funcionamiento de la prensa en relación con la política.

La palabra crédito proviene del latín credere. Creer. Su carga semántica remite a "confiar". El crédito es un problema crucial en el país. Hay una evidencia inmediata.

 

Una de las ventajas de los grandes activos que puede tener un líder, o del que puede carecer, es una identificación inteligente y correcta del momento histórico en el cual está operando.

La batalla por la reestructuración de la deuda bajo jurisdicción neoyorkina acaba de ingresar en el terreno jurídico.

 

Hay una especie de principio general, de regla o de creencia que ha dominado al kirchnerismo a lo largo de la experiencia que trascurrió entre el año 2003 y 2015 y que opera mucho en ese grupo político igual que lo hace en otros grupos políticos de la región.

Borges decía que dos coincidencias pueden ser obra de la casualidad. Si son tres, estamos ya ante una decisión divina. El criterio tiene validez también en el vulgar terreno de la política.

 

Hace un tiempo, después de las primarias y antes de las elecciones generales, tuve la oportunidad de hablar con una figura muy importante del mundo de las finanzas internacionales que me dijo lo siguiente, hablando de Mauricio Macri: "Nunca apostamos tanto, nunca nos fue tan mal". Esta es la sensación que quedó dentro del mundo de la inversión al final del gobierno anterior, tanto en la comunidad financiera privada como en la pública. Así quedaron los que deciden las corrientes de inversión de las que depende el país para mover su economía.

La decisión sobre Vicentin pone a Alberto Fernández frente a una disociación entre el discurso y la acción de gobierno

 

Estamos ante un nuevo proyecto de estatización por parte del kirchnerismo y es el primero para Alberto Fernández, quien salió hoy a defenderlo.

La explicación central que ofrece Alberto Fernández para la crisis económica que heredó es que, en una maniobra diabólica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prestó a la Argentina dólares destinados a que se los lleven los amigos de Mauricio Macri.

La explicación central que ofrece Alberto Fernández para la crisis económica que heredó es que, en una maniobra diabólica, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prestó a la Argentina dólares destinados a que se los lleven los amigos de Mauricio Macri.

Si no fuera porque la sociedad está atravesando un momento angustiante, algunas acrobacias verbales del kirchnerismo con la economía provocarían carcajadas.

 

Hay una serie en Netflix que se llama El Mosad y arranca con un epígrafe de John Le Carré, que dedicó toda su vida a escribir sobre espionaje, que dice: "Los servicios secretos miden la salud política de una Nación y son la única expresión real de su inconsciente".

En la Argentina hay más de 4000 villas de emergencia: barrios donde predomina el hacinamiento, con casas hechas de desechos, una carencia de los servicios públicos y una pésima, a veces nula, infraestructura.

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