Eduardo van der Kooy

La distribución de plata y el repentino fin de la pandemia son las únicas armas K para remontar la derrota de las PASO.

La debilidad de Alberto y el golpazo político que sufrió Cristina cambió la lógica interna. Llegó de auxilio la vieja guardia peronista. Conoce como nadie el negocio electoral. Llueven promesas, prebendas y dinero. Manzur asoma como eje de la gestión.

Alberto Fernández busca simular el inicio de un nuevo ciclo para intentar remontar en las urnas. Batería de medidas que apuntan a complacer a la sociedad y agotamiento en el núcleo del poder.

Alberto logró resistir la embestida K. Pero tuvo que hacer concesiones. La ratificación de De Pedro es la principal de todas. El nuevo Gabinete fue improvisado. Con presencias difíciles de explicar. La confianza

Cristina Kirchner quiere un cambio inmediato en el Gabinete. El Presidente, recién en noviembre. El número de ministros y funcionarios que presentaron la renuncia no diría tanto como el modo en que fue maquinado.

El kirchnerismo no disimula las diferencias y pide cambios con los ejemplos de las derrotas en 2009 y 2013. Desde la Rosada reciben los mensajes, pero por ahora aguantan. La carrera contra reloj entre dos bandos en pugna.

El 70% de los argentinos decidió no votarlo: la sociedad está verdaderamente de pésimo humor, angustiada y frustrada.

Detrás de la pandemia se oculta una implosión social cuya traducción electoral es un enigma. El Gobierno tuvo una pobre gestión. La campaña no ayudó a paliar el malestar. Se banalizaron problemas graves, como la inseguridad.

El oficialismo siente que en las PASO tiene más para perder que la oposición. Convierte al ex presidente en el demonio para conservar el voto duro y retener a los defraudados. Las provincias que eligen senador y el gran reto de Rodríguez Larreta.

Luego del Olivosgate, Alberto Fernández limitó más su autonomía. Cristina está preocupada por la elección de senadores.

El juramento de fidelidad hacia Cristina, Máximo y Massa denuncia la desconfianza reinante en la coalición de poder. Aspiran a un cambio de clima entre las PASO y las generales. Habrá que esperar el primer resultado y el desembarco de la variante Delta.

Por el escándalo del Olivosgate, su valoración se derrumbó entre 6 y 8 puntos. Y en algunos puntos del Conurbano llega a diez. Cristina ya lo supera.

En el oficialismo están inquietos por el impacto del Olivosgate en el electorado. Pero Alberto Fernández parece bajo fuego de ajenos y propios. Un ultra K como Jorge Ferraresi salió en su defensa y lo ubicó como el mejor candidato para el lejanísimo 2023.

El escándalo por las fotos de Olivos tiene vida propia. Sin control seguro del Gobierno. El afectado clave es Alberto. Cristina lo perjudica también al esmerilar su autoridad siempre en público. 

Alberto Fernández dijo que “no lo van a hacer caer” por el error del que finalmente se responsabilizó. Victimización y mensaje para los que le tiran desde adentro. La puesta de Larreta y Carrió para que el escándalo marque la campaña.

La vice está decepcionada con el Presidente. Pero lo sostiene. Le inquieta su pérdida de credibilidad y la floja gestión. Que impactarían en las elecciones. Como trasfondo están siempre sus causas en la Justicia. 

Esta campaña es diferente a la de 2019. La herencia macrista quedó lejos y ahora está obligado a hacerse cargo de todo lo que pasó en este año y medio. Y Cristina no parece querer compartir costos políticos.

La palabra política se hace cada vez más banal y falsa. Dice ignorar lo ocurrido en Olivos durante la cuarentena. Promete el regreso a la normalidad cuando el mundo tiembla por la cepa Delta.

La organización K, sin competir con los intendentes, penetró todas las listas en Buenos Aires. La supuesta unidad del FdT dejó muchos heridos.

Tras un año de idas y vueltas celebran el acuerdo con el laboratorio estadounidense. La apuesta rusa, más ideología que sanitaria, cruje ante la falta de segundas dosis. La tercera ola golpea la puerta, pero hay elecciones y todas las restricciones quedan de lado.  

Detrás del cierre de listas hubo un intento K por vaciar el gabinete presidencial. Alberto resistió, pero paga el precio de una mala gestión.

Al oficialismo le agarró un ataque de optimismo de débil fundamento. Auguran el final de la pandemia cuando en Europa recrudece. Provincia y Ciudad relajan al máximo las restricciones. Vacunas y presencialidad escolar como golpes de efecto.

 

El kirchnerismo tempranamente conjeturó una catástrofe si Cambiemos gobernaba en pandemia. ¿Y esto, qué sería? La reacción tardía de Alberto Fernández con las vacunas y las críticas oficiales en el Senado al DNU que liberó la llegada de Pfizer.

Alberto Fernández mostró otra limitación a su poder al decir que desconocía lo que pasa en la isla. El vínculo de la Vicepresidenta con el régimen castrista. La similitud con Venezuela y Nicaragua y la denuncia a Macri por Bolivia con tono electoral.

El Presidente sigue improvisando su política sanitaria. Con las restricciones y las vacunas. La conducta tuvo réplicas del kirchnerismo. Sobresalió la de Máximo. El malhumor social crece, incluso en los movimientos piqueteros.

Con la inflación y la pandemia sin dar tregua, el Gobierno eligió a su gran contrincante. Reavivar la memoria histórica sobre la herencia que se diluye. Y un fallo judicial con fecha a medida.

El Estado pasará a administrar el peaje de la Hidrovía. La cabeza será kirchnerista. Son US$ 300 millones por año. Los K siguen condicionando a la Procuración y afianzaron la mayoría en la Magistratura.

Ante la posible llegada de la tercera ola de coronavirus, se improvisa con un cepo a los vuelos. Las fronteras más allá de Ezeiza y el plan de vacunación con dosis guardadas y la evidencia de que Rusia no podrá cumplir con lo pactado.

Los números de fallecidos, contagios y vacunación denuncian que la estrategia sanitaria fracasa. Alberto aparece muchas veces irascible. Con impotencia política para cambiar el rumbo.

La administración kirchnerista privilegia los intereses geopolíticos de la coyuntura. Para no condenar a Maduro y Ortega usó el argumento de la no intromisión. Debería esmerarse más para explicar lo que parece inexplicable.

La vice largó la campaña en Buenos Aires y marcó los temas de la agenda. Entre ellos, la reformulación del sistema de salud.

La vicepresidente arrancó la campaña con un el acto en La Plata. Debe contener a los K ante el derrotero del Presidente. Y le marcó la cancha: reforma al sistema de salud y la abstención a votar contra Nicaragua en la OEA.

Los últimos tuvieron relación con la política exterior donde en un año se acumularon ocho conflictos regionales.

 

Todas las negociaciones en la interna de Juntos por el Cambio giran en torno a Horacio Rodríguez Larreta, quien aún debe lidiar con la segunda ola de coronavirus en la Ciudad. Su plan, el papel de Vidal y la disputa con Patricia Bullrich.

La ministra de Salud carece de norte y de conducción en el momento más dramático de la pandemia. El jefe de Economía claudica frente a Cristina, Máximo y Kicillof.

Alberto Fernández pasó de aferrarse a la organización del torneo de fútbol a bajarlo repentinamente. Y tuvo que explicarle a la DAIA el voto argentino en la ONU. Detrás de ambas decisiones está el kirchnerismo. El criterio de Cristina. 

El Gobierno sufrió otra ofensiva K contra la negociación de la deuda. Castigó a Israel por violaciones a los derechos humanos e indultó a Venezuela para complacer a Cristina. Mendiga vacunas por la trágica pandemia.

A falta de buenas noticias económicas, el Gobierno apuesta a las vacunas de cara a las elecciones de este año. Pero abundan las dudas: el llamativo flujo de dosis en Misiones, el fracaso con Pfizer y las investigaciones por el vacunatorio VIP y el hospital de El Calafate.

El Gobierno ideó una cuarentena estricta en cuotas sin saber qué pasará el día después. El problema es la falta de vacunas. Y la mala campaña.

El proyecto de Ley del Ministerio Público de la vicepresidenta puede empantanarse en Diputados. Daniel Rafecas, el candidato del Presidente, avisó que se baja si se sanciona la norma. Otra muestra de debilidad y de la peligrosa disociación del Poder Ejecutivo.

El kirchnerismo condicionó la gira presidencial. Apuntó al ministro de Economía. También le reprochan la inflación. La crisis en Medio Oriente también desnudó límites de la política exterior.

La norma que Alberto Fernández mandó al Congreso para tomar medidas extraordinarias en la pandemia muestra su debilidad al tener agotada su credibilidad. Por qué entró por el Senado y la frase de Pedro Sánchez que retumba desde España.

El Presidente se abrazó a la guerra judicial de Cristina. Ahora trata de que no le tumben a Guzmán. Como antes a Losardo. En público parece sólo hablarle a ella. El ministro reflota una idea de De Vido.

La furia del presidente Alberto Fernández contra los jueces desvanece inquietantemente su perfil de moderado y deja incómodos a sus aliados más fieles en el Gobierno. La responsabilidad de Carlos Zannini y el peligroso reflejo con El Salvador.

La conducción política y la estrategia sanitaria fallan en pandemia. Como si con la tragedia no alcanzara, afloran peleas del kirchnerismo con Alberto Fernández. Martín Guzmán quedó apuntado. Axel Kicillof, disconforme con las restricciones.

Alberto Fernández pasa de un discurso conciliador a uno agresivo en sólo 24 horas. De Moscú y Beijing llegan malas noticias para la campaña de vacunación. El peso de Kicillof y La Cámpora y la inexistencia de una estrategia.

En medio de la tormenta de la segunda ola, arrecia la ofensiva política contra el jefe de Gobierno porteño y el distrito. Las clases parecen la excusa de un conflicto fomentado por Cristina y Kicillof. Avalada por el Presidente.

El acuerdo que el Gobierno tenía casi cerrado con la oposición por el calendario electoral corre riesgo. La movida para ir directo a la general sería un fracaso de la política. Tan grande como la judicialización del conflicto por las clases presenciales.

Presionado por Cristina Kirchner y Axel Kicillof, en seis días hizo dos cadenas nacionales para cambiar planes por el Covid. No tuvo eco en los gobernadores. Debilitó a ministros propios. Y profundizó el conflicto educativo con la Ciudad.

El incierto destino de la campaña de vacunación y una nueva parálisis de la actividad económica despiertan interrogantes en el Frente de Todos.

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