Hablemos de Historia


En 1922 Adolf Hitler afirmó “la historia nos enseñó que ningún pueblo se ha convertido en grande a través de su economía... pero un pueblo puede perecer por ella”.

Los impuestos han sido causa de guerras, revoluciones y todo tipo de disputas; por eso, recordar la creación de uno tiene algo de autoflagelación. Nada bueno podemos esperar de una imposición, concepto que de por sí implica obligación y sometimiento, algo que a nadie le cae simpático.

La historia suele repetirse porque las conductas de los hombres son limitadas. Y hay reincidencias de acontecimientos y hasta nombres. La herencia de España.

¿Por qué no hay más jugadores de color en el seleccionado argentino de fútbol? La duda la tienen los del Washington Post y la respuesta la tenemos nosotros.

Los 10 de diciembre la Academia Sueca de Ciencia distribuye estos premios donados por Alfred Nobel como una forma de exculpación por haber ganado tanto dinero con su invento destructivo: la dinamita.

El sábado 3 de diciembre se celebra el Día del Médico en honor al doctor Carlos J. Finaly (1833-1915) y a los médicos que murieron luchando contra la fiebre amarilla. Durante la reciente pandemia también hubo médicos y trabajadores de la salud que murieron víctimas del COVID. Entonces fuimos aplaudidos y alabados por nuestra abnegación y altruismo (y también fuimos discriminados y agredidos).

El 10 de julio de 1919, Wilson fue al Senado a explicar la extensión de este logro. “¿Podremos romperle el corazón al resto del mundo rechazando esa ofrenda?”, preguntó y la respuesta de la oposición fue contundente: “Sí, podemos”.

Cada acontecimiento histórico merece distintas miradas que cambian de generación en generación. Es un fenómeno inevitable y a su vez necesario. Cada tanto (¿25 años?) se rescribe la historia o, mejor dicho, la percepción de esos actos y cómo influenciaron en las generaciones posteriores.

El 16 de noviembre de 1952, el primer ministro de Israel, David Ben-Gurión, le escribió una carta a su amigo Abba Eban, jefe de la diplomacia de su gobierno, y le solicitó que se contactara con Albert Einstein para que aceptara la presidencia del Estado de Israel.

En los países de economía agropecuaria, las lluvias o las sequías y la política van de la mano. En Roma la escasez de trigo asistió a la caída del imperio. Las hambrunas que azotaron a Europa durante el siglo XIV por las inclemencias del tiempo preanunciaban la Reforma, una rebelión contra el dominio de la Iglesia de Roma. La Revolución Francesa de 1789 se debió, en parte, al fracaso de las cosechas y el consiguiente encarecimiento de los alimentos.

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