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El Tesoro les envió $ 38 mil millones como ayuda. Pero tuvieron pérdidas por $ 90 mil millones en abril y mayo.

El Gobierno sacó el pie del acelerador del gasto público. Frente a un paisaje inquietante por el desplome de la oferta y la demanda y con la cuarentena sin fecha de vencimiento, en el equipo económico comenzaron a sobrevolar dos fantasmas: que la gestión de Alberto Fernández se quede sin fondos para reanimar la economía de la pospandemia y que la emisión monetaria -que aumentó un 18% entre febrero y mayo- se desequilibre e impacte en la inflación.

Indican que el menor tránsito aéreo implicará una caída del 2,5% en el consumo de combustibles mundial. Según la IEA, el primer semestre no fue "tan duro" como proyectaron.

El futuro de los precios y de la inflación se juega esta semana. Los principales productores de alimentos de la Argentina se aprestan a entregar sus listas de precios nuevos en los próximos días.

El fraccionamiento de aguinaldos y la licuación de sueldos vía inflación dan la pauta de que se está llegando a un límite de la capacidad fiscal

Con escasa facturación y menos ayuda del Estado, la viabilidad de muchos negocios está seriamente comprometida. Para colmo, la incertidumbre por la negociación de la deuda y el caso Vicentin harán más lenta la reactivación

El experimento Vicentin expuso al Gobierno tempranamente a los límites de su poder. Heridos, Alberto Fernández y Cristina Kirchner se enfrentan ahora a la reflexión que evitaron dos semanas atrás: ¿valía la pena arrojarse a un inmenso conflicto político y económico por un grupo empresario que extravió el camino?

En Avellaneda y Reconquista hubo miles de personas en las calles. También se armaron movilizaciones en el Obelisco porteño y en decenas de ciudades.

La importancia simbólica del banderazo contra a expropiación de Vicentin es enorme. No se debe medir por el nivel cuantitativo de la convocatoria que, por cierto, no fue menor, y abarcó no solo el epicentro en la localidad santafecina de Avellaneda -donde está la sede de la empresa- sino también otros puntos del país. Sí por el mensaje: potente, coherente, profundo: no a la expropiación; sí a la libertad y el respeto por lo que supimos construir los argentinos con trabajo y durante años.

 

La convocatoria que tuvo el llamado banderazo nacional no puede pasar desapercibida por ningún sector de la dirigencia política de nuestro país.

 

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