Opinión

 

En épocas de crisis suelen surgir algunas personas que, amparadas en discursos alambicados, irrumpen en el escenario social alardeando de poseer una supuesta “ficha limpia”, que las convertiría automáticamente en una suerte de candidatos políticos “iluminados”.

 

 

Como Castro y Perón, Chávez y Morales, Castillo es hijo legítimo de la cristiandad hispana; en su nombre se combaten el racionalismo ilustrado y la secularización

 

 

Primero, hay que ganar. Segundo, con ganar no alcanza. Tercero, hay que volver a ganar, casi sin pausa, en las elecciones de medio término, como en este 2021. Y cuarto, hay que ganar dos veces y que sean seguidas: la alternancia en las elecciones presidenciales es un riesgo que solo se puede llegar a correr después de dos períodos en el gobierno.

 

 

En el recuerdo colectivo de los argentinos, se asocia inmediatamente al primer peronismo con un tiempo de prosperidad ilimitada y una revolución social forjada a través del reconocimiento de derechos a la clase trabajadora.

 

 

La llegada de Macri al poder y su salida el último día de su mandato constitucional, generó una nueva realidad política: la oposición al peronismo puede llegar al poder y mantenerse en él.

 

 

El país incumple los contratos que firma, no paga sus deudas, engaña a sus inversores

 

 

Perón era un conductor que sabía seducir a todo el que se le acercaba. Cristina es una ideóloga que sólo seduce a quiénes se le parecen. Pero ella es la expresión del peronismo siglo XXI.

 

 

Les decimos PASO, pero quiere decir Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. O sea, elecciones internas. No viene al caso ahora discutir si son o no justas u oportunas. Están, y por lo tanto hay que jugar de acuerdo con las reglas que allí se establecieron, reglas decididas en el Congreso, es decir, no son el resultado del capricho de algún político, aunque algunos caprichitos anduvieron dando vuelta.

 

 

En los intervalos de un congreso de periodistas, Vargas Llosa se escapaba a una playa de un hotel de Cartagena, se refugiaba en unos toldos de beduino y se entregaba febrilmente a la lectura de aquel ensayo recién salido del horno.

 

 

El 6/1/1959, en camioneta descubierta entraron a La Habana los 3 reyes magos, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Huber Matos. La revolución había triunfado. Batista había salido del país. Cuba iba a ser libre.

 

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