Opinión

 

 

Una cultura del matonismo y del bullying ha desplazado el acting consensual, se apoderó de todo el discurso kirchnerista y marcó su temperamento agresivo

 

 

“No tengo ganas de que haya un títere en la Casa Rosada
y que el poder esté en Juncal y Uruguay”.
 
- Alberto Fernández

 

 

 

¿El Gobierno considera oportuno vacunar a ministros, gobernadores, jueces de la Corte, a todos los altos cargos del Estado? ¿A otros más? ¿Basado en su rol institucional? Legítimo. Siempre que no dependa del partido, la familia, la billetera; que explique quién y por qué; que se responsabilice por ello. La transparencia lo es todo en democracia. Algunos fruncirán la nariz: ¡la casta habitual! Otros aprobarán: es lo correcto. Todos expresarán su opinión en las urnas, sobre esto como sobre el resto.

 

Todos los caminos conducen a la virtual desaparición de la sociedad. Los ciudadanos entre la rabia, la resignación y la desesperación, empiezan a padecer el totalitarismo.

 

 

Pocas personas conocen tanto a Alberto Fernández como Randazzo. La relación se fortaleció cuando ambos eran jefes de Gabinete, el primero de Kirchner a nivel Nación, el segundo de Solá en la provincia de Buenos Aires, pues, de alguna manera, fueron los ideólogos del primer desembarco K en ese distrito vital: juntos diseñaron la estrategia que permitió en 2005 que Cristina se alzara victoriosa nada menos que frente a Chiche Duhalde.

 

Las palabras que Alberto Fernández pronunció frente a la Asamblea Legislativa no tuvieron grandeza, generosidad ni espíritu convocante

 

 

Los discursos de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación representan una formalidad tan sólo. Dejarse llevar por lo que, en semejantes ocasiones, dicen los presidentes es una manera políticamente correcta de perder el tiempo.

 

Promediando el primer trimestre de 2021, la Argentina empieza a divisar una situación económica más prometedora que la que experimentó el año anterior. Para decirlo con palabras de Domingo Cavallo, una opinión autorizada en la materia, "la aparición del viento de cola para las exportaciones argentinas en los mercados del exterior, algún ajuste fiscal y una mayor dosis de profesionalismo en el manejo monetario y cambiario, han hecho que el escenario de fuerte devaluación y descontrol hiperinflacionario se aleje en el horizonte".

 

 

Muchos ciudadanos que se consideran cultos y racionalistas respecto de lo que afecta su vida cotidiana, aceptan sin más la validez de ciertas doctrinas que exceden cualquier versión “naturalista” de la realidad, quedando ligados así a las arbitrariedades de sus más caras convicciones personales.

 

 

El aparato decisorio estatal fue perdiendo los requisitos meritocráticos, sustituidos por los vínculos de lealtad ideológica

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