Hablemos de Historia


Fue en la Guerra fría, cuando ya se había alzado la Cortina de Hierro.

 

Partamos de una base, Vladímir Putin no es tonto ni un improvisado. Un hombre que asciende de la forma que él lo ha hecho desde los más sórdidos rincones de la KGB, sorteando la crisis más colosal de la nación más grande del mundo, dentro de un esquema soviético donde la vida valía poco o nada, no puede ser un idiota.

 

Como si nuestro primer magistrado no tuviese mejor cosa que hacer, días atrás entretuvo a una multitud mostrando sus habilidades al arco, que resultaron ser tan escasas como su capacidad administrativa.

 

“Que distinto lo que somos a lo que pudimos ser”, dice uno de los personajes de Carlos Fuentes en Las buenas conciencias, una novela donde el autor expone los vicios de la sociedad mexicana que bien podrían ser la nuestra. En ella, todos son víctimas y cómplices, aunque les cuesta reconocer la culpa propia, como nos pasa a nosotros.

 

¿Vamos hacia otra cesación de pagos récord, como la de 2001?

 

Cuando Sergio, el Profesor de la serie La casa de papel, explica a sus discípulos que van a atracar al Banco de España, las consecuencias nefastas que tendrían sobre la economía la noticia del robo del oro de la reserva nacional, hace mención del descalabro financiero que sufriría la nación. Además de la caída de la Bolsa, el riesgo país después de perder todas sus reservas "subiría a 800 puntos y España no tendría respaldo crediticio internacional. Entonces deberán negociar".

 

Hoy le podríamos contestar al General Perón que todos hemos visto un dólar, pero éste siempre se nos escapa.

 

 

Que me perdone don Vicente López y Planes y también Blas Parera, pero las circunstancias han cambiado desde 1813 a la fecha y algunas partes del texto de nuestra marcha patriótica han perdido actualidad. Ya esa frasecita de "a sus pies rendido un león'' había ocasionado algunos problemas con la colectividad española, cuyos diplomáticos se retiraban de los actos oficiales cuando se entonaba dicha estrofa. Hoy día el único león que se puede postrar es el del zoológico -y no estoy muy seguro de que continúe en exhibición-.

 

 

Hay cosas que no volvieron a ser iguales después de Edward Bernays... y, sin embargo, no sabemos o (mejor dicho) no queremos saber que somos tan vulnerables. Nos gusta creernos independientes, que tomamos nuestras decisiones, y elegimos sin restricciones ejerciendo nuestro libre albedrío. “La gente raramente está consciente de las razones reales que motivan sus acciones”, sostenía este sobrino de Sigmund Freud, siguiendo la prédica de su tío.

 

 

Vivimos en una época apocalíptica. El fin de los tiempos se avecina. Pandemias, plagas, sequías, asteroides amenazantes, políticas rampantes, criptomonedas esquivas (ya de por sí la palabra cripto tiene reminiscencias tenebrosas), cambio climático y pronósticos de millonarios predicen la llegada del fin de los tiempos.

 

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