Internacionales

Aprovechando la afluencia de numerosos líderes de países orientales y exrepúblicas soviéticas con motivo de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Samarcanda (Uzbekistán), el presidente ruso, Vladímir Putin, se reunió el jueves por separado con varios de los asistentes, entre ellos el presidente chino, Xi Jinping, y ayer continuó con los contactos. 

El buen uso de las armas y el asesoramiento occidental junto a la escasez de efectivos y medios rusos han propiciado un éxito que altera la dinámica del conflicto. 

El expresidente regresa en campaña a Curitiba, donde pasó 20 meses detenido acusado de corrupción. Fue liberado en 2019 después de que los casos en su contra fueran anulados o archivados. 

Xi se muestra dispuesto a trabajar con Rusia como «grandes potencias» y el mandatario soviético elogió la posición del gigante asiático respecto a Ucrania. 

 


Bruselas define al país dirigido por Orbán de «régimen híbrido de autocracia electoral». 

«Hay demasiado en juego y no solo para Ucrania, para todos nosotros también y para el mundo en general», ha dicho la presidenta de la Comisión en el discurso anual sobre el estado de la Unión. 

Dos años después del último enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán, un nuevo combate pone en riesgo el siempre delicado equilibrio en el Cáucaso. Por qué es clave el rol de Moscú. El estancamiento ruso en Ucrania como factor decisivo. 

Ucrania asegura haber conseguido ganancias significativas contra las tropas rusas, retomando más de 3.000 km² de territorio en los últimos días. 

El deterioro económico motiva que unas 180.000 personas hayan huido de la isla en el último año, un número superior al de crisis anteriores. 

Moscú responde amenazando con llevar a los tribunales a cualquiera que critique las decisiones del Gobierno ruso. 

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