Política
Hace justo un mes, el 21 de agosto, el juez federal Ariel Lijo fue interpelado por la Comisión de Acuerdos del Senado en su condición de candidato a miembro de la Corte Suprema de Justicia propuesto por el gobierno de Javier Milei. El dictamen de esa Comisión es fundamental para que el plenario de la Cámara alta pueda tratar el pliego de Lijo, cuya aprobación necesita del voto afirmativo de los dos tercios de los senadores presentes. Treinta días después, solo existen cuatro firmas favorables a Lijo en esa Comisión cuando se necesitan nueve para contar con la mayoría de sus miembros.
Hombre de fe, el papa Francisco: fogonea la candidatura de su favorito Juan Grabois como Presidente. Mujer de fe, Cristina Fernández de Kirchner: promueve en su atardecer la aspiración presidencial de su hijo Máximo. Otro hombre de fe, Javier Milei: llegado a la Casa Rosada, según él mismo reconoce, gracias a las diversas Fuerzas del Cielo que persisten en continuar su mandato luego del 2027. Demasiada propensión a la fe en estos referentes que invocan una sucesión natural, la dinastía propia, como si la sanación pasara por una realeza del Conurbano, una elite cartonera, la continuidad de un apellido o la autocelebración de un actor exitoso. Gente espiritual que espera un milagro.
La ministra de Seguridad se ha convertido así en el arma con la que Javier Milei apunta a horadar lo que queda de Juntos por el Cambio
Milei, la panacea política del veto y un asado a bajo precio para lograr mayoría parlamentaria - Por Roberto García
Escrito por Roberto García
Se distrajo la sociedad esta semana con la menudencia de la cena mientras la oposición exacerba un miedo ficticio jurando que Milei, gracias a su capacidad de veto, ahora puede convertirse en un Maduro encubierto, de derecha.
Javier Milei está convencido de que su ejercicio del poder depende de mantener y profundizar la crisis del orden político que él representa. Una necesidad que lo condena a diferenciarse de lo que denomina la casta con mayor frecuencia. Pero que a la vez le impide proponerse liderar la transición hacia un nuevo orden. Es decir, ser el gestor de acuerdos que amplíen su base de sustentación política y lo doten de mayor gobernabilidad.
El Gobierno busca sumar una pata pejotista, pero se conforma con la atomización de la oferta panperonista. Se da por hecho que habrá una división entre UxP y los federales de Schiaretti, pero se sigue con atención el desarrollo de la creciente tensión en el kirchnerismo.

El incremento del 100% en la recaudación de las retenciones encendió alarmas; algunos empiezan a imaginar un nuevo “dólar soja”, mientras se sostiene la gran paradoja del anarcocapitalismo: odia que el Estado intervenga, pero regula el principal precio de la economía.
Al jefe del Estado le gustan dos cosas: respetar la coherencia cuando se trata de las cuentas públicas y revolver en las discordias intestinas de los otros partidos
El espectáculo montado por el presidente Javier Milei el domingo por la noche en el Congreso fue tan institucionalmente superfluo como agraviante para quienes asistieron desde las bancas. A lo que se puede añadir que políticamente consistió en más de lo mismo: otra fase de la agotadora “blitzkrieg” verbal lanzada desde diciembre pasado; un aluvión de palabras de un gobierno anémico de poder estatal.
El Presupuesto demanda sustento político y pone en crisis el juego defensivo del oficialismo en el Congreso - Por Eduardo Aulicino
Eduardo Aulicino
El Gobierno necesita de entrada un acuerdo con los jefes provinciales. Es clave para allanar el camino legislativo. La Casa Rosada acota pero mantiene la presión por el ajuste en cada provincia. Los gobernadores lo rechazan y suman sus planteos. Y la Ciudad ratifica su reclamo
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A tan sólo dos años de su incursión en la arena política y 9 meses de administrar la presidencia del país, Javier Milei ha logrado consolidar su poder, y parir una posición de fuerte liderazgo en todo el escenario nacional, con un estilo disruptivo y mordaz que difiere en mucho de los mandatarios que lo antecedieron pero ¿Es auténtico y genuino en sus intenciones o una original reversión de «La casta dirigencial»?

El Presidente consiguió un número mágico en el Congreso; vuelta a las consignas de campaña: motosierra y anti-casta; inconsistencias del Presupuesto, la polarización con Cristina; Kicillof vs. Máximo; un raro duelo: Yacobucci vs Mahiques.
El Presidente utilizó la cadena nacional para defender la cuestionada eficacia de su gestión, así como delinear el campo político y establecer quiénes son sus adversarios
Presupuesto 2025: sin obra pública, Milei plancha más el dólar y pide deuda para ampliar el gasto militar - Por Esteban Rafele
Esteban Rafele
El proyecto presentado por el presidente prevé un dólar oficial más bajo que los paralelos de hoy. Los gastos de capital tendrán un peso del 0,6% del PBI, la mitad de lo que se destinará a intereses de deuda. Menos obra pública y más barcos, submarinos y helicópteros.

