Política

Con escaso poder de fuego en el Congreso, Milei imagina al plebiscito como su herramienta política. Quien es Benegas Lynch, el economista liberal que inspira al ganador de las PASO 

Massa descartó la posibilidad de su renuncia porque esté seguro de que cumplirá mejor con su campaña presidencial desde la condición de hombre fuerte de la administración 

Alberto Fernández presenció la asunción de Santiago Nieto en Paraguay junto a Mauricio Macri. Cristina Kirchner se quedó a ver los resultados en el sur y volvió ayer. Devaluación y "plan llegar" a octubre. Javier Milei dijo estar preparado para asumir "a partir de mañana". 

La gran derrotada del domingo fue la burocracia política. Tanto la peronista, como la radical, como la del PRO capitaneada por Horacio Rodríguez Larreta. El instrumento para repudiarla fue Javier Milei, que fatiga el papel de energúmeno, aunque nadie sabe si va a hacer lo que tiene que hacer si llega al poder, ni cómo lo hará. 

Fallaron todos los intentos en los partidos tradicionales para dar con una narrativa que les permita generar expectativas. 

El resultado de las PASO no sólo representó un desafío a los aparatos partidarios, sino que significó, en un sentido general, el levantamiento frente al Estado de una porción muy amplia de la sociedad a 40 años de la recuperación de la democracia 

Las elecciones presidenciales de octubre se ven hoy bastante más lejos que ayer y no más cerca, contra lo que dice el calendario. La sorpresiva elección realizada por Javier Milei, que lo consagró como el candidato individual más votado y a La Libertad Avanza como el espacio más elegido, solo aumentó exponencialmente la incertidumbre y la imprevisión con las que ya se había llegado a la primera etapa del proceso electoral de este año. Todo debe ser revisado y toda la dirigencia está recalculando. Tal vez, también el electorado. 

Los 40 años de democracia debutaron ayer con una revolución de los votantes que arrolló a los dos aparatos electorales más importantes del país: el peronista nacional y el del PRO de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La hicieron los ciudadanos comunes apoyando espontánea y abrumadoramente a un “outsider”, Javier Milei. Su inesperado triunfo representa el repudio a la dirigencia política, una “casta” responsable de la inflación, la inseguridad y los abusos de poder que arrastraron al país a su actual decadencia en especial durante los últimos 20 años. 

Fue un espectáculo inhumano y cruel. Sucedió en las vísperas de las elecciones presidenciales y significó el derrumbe de varios paradigmas del kirchnerismo. Uno de ellos consistía en que no se debe hablar de la inseguridad para no estigmatizar a la supuesta delincuencia que impulsa la crisis económica. Dicen que tampoco se debe debatir sobre el tráfico y consumo de drogas en un país estragado por los negocios y las adicciones de sustancias ilícitas.

Varios misterios despejará la interna general de hoy. Uno de ellos: el impacto cuantitativo de la prevención de los gobernadores que anticiparon sus comicios provinciales para no compartir suerte con sus referentes nacionales.

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