Política

El candidato a gobernador de Mendoza, que se impuso en las PASO del domingo, habló de "voto castigo" al Gobierno nacional. "Se ratificó el rumbo de la administración provincial", aseguró. 

Solo en las elecciones presidenciales de 2003 hubo tanta incertidumbre como ahora. Nadie sabía entonces, y nadie sabe ahora, quién podría ser el futuro presidente argentino (o quiénes serán los dos candidatos con más probabilidades de llegar) cuando faltan cuatro meses para la primera vuelta electoral y apenas dos meses para las elecciones primarias.

Incombustible, contumaz, campeón de las esperanzas renovadas, Sergio Massa volvió a insistir ayer con la intención del candidato único como representante del oficialismo en la próxima elección general. Para él. O, en el peor de los casos, para otro (lo que supone reservar para sí mismo la senaduría bonaerense, siempre que no haya hecatombes).

Psicólogos que le cuentan sus traumas a pacientes angustiados, en lugar de solucionar u ofrecer soluciones a los graves problemas que aquejan a la sociedad 

"Queremos ser Presidentes", anhelan Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Wado de Pedro y Sergio Massa, pero en los dos grandes bloques políticos se desató un vendaval. 

Hay negociaciones contrarreloj en manos de Máximo Kirchner. La ofensiva contra Daniel Scioli y Alberto Fernández. Los actos simultáneos

“El poder desgasta, sobre todo al que no lo tiene”, dijo alguna vez el expremier italiano Giulio Andreotti. Está máxima política es útil para interpretar el presente conflicto que atraviesa la principal coalición opositora Juntos por el Cambio. Es que, por primera vez desde que nació Cambiemos en 2015, corre peligro sostener lo que hasta ahora fue su mayor fortaleza: la unidad.

Si se cristalizaran el conflicto y los insultos internos de estos días, resultaría imposible imaginar a esa coalición ganando las próximas elecciones presidenciales 

Los crujidos en la coalición opositora expresan el peor momento de las batallas internas, con el PRO como eje. La disputa es básicamente por espacios de poder interno y candidaturas. Todo, vestido como una discusión sobre el sentido de la gestión en caso de triunfo electoral 

La vice mantiene la incertidumbre y no se sabe a qué apostará: si a retener la presidencia o a refugiarse en la provincia. Las candidaturas dependen de la estrategia global. El factor Scioli 

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