Política

El abogado del Presidente es el denominador común entre el cumpleaños de Fabiola y una causa millonaria contra la vedette.

Al revés de lo que afirmó la ministra Vizzotti, el festejo en Olivos se suma a muchos otros desmanejos en medio de la pandemia

Alberto Fernández se metió en un galimatías jurídico que podría estallarle en los pies; las tensiones en la Corte y el fuerte mensaje que envió Maqueda

La cantidad de vacunas sin aplicar abre nuevos interrogantes sobre la estrategia sanitaria del Gobierno

Pese al escándalo por las fotos y videos del cumpleaños de Fabiola Yáñez, que tanto malestar le provocaron al gobierno y hasta se vio reflejado ese daño en las primeras encuestas, representantes del albertismo más puro dicen que el proyecto reeleccionista de Alberto Fernández no ha sufrido ninguna querella.

Como ya se ha convertido en un hábito de los tiempos de crisis, la salida del laberinto en el que los políticos metieron a la economía quedó a cargo de los votantes. Está probado que ni el Gobierno en particular ni la dirigencia política en general pueden o saben hacer otra cosa que repetir el libreto que ha llevado al desastre una y otra vez.

Los números que asoman en el tablero de comando de la Casa Rosada no aportan motivos para relajarse, pero tampoco alcanzan a disparar las alarmas, a pesar de los errores propios de Fernández y de su gobierno; con esa información se conforman en el despacho presidencial

"No me aterra que me hayas mentido, sino que ya no pueda creerte", señaló Friedrich Nietzsche hace más de un siglo y medio. El sentido de la cita es bastante similar al que el jesuita español Baltasar Gracián escribió con mayor gracejo en pleno Siglo de Oro español ("en boca de mentiroso lo cierto se hace dudoso"), pero el verbo "aterrar" que utiliza el filósofo alemán resulta paralizante, tal como sucede con un golpe dado en la boca del estómago.

La vice copó la oficialista, sermoneó a Fernández y ahondó la grieta, porque apuesta a la polarización. Macri sale a la calle para no perder el voto anti K que ahuyentan Vidal y Larreta.

Alberto Fernández no necesita de la oposición para que lo debilite; aunque él contribuye a la construcción de su propia debilidad, con su socia sería suficiente: ella exhibe obscenamente la anemia política del jefe del Estado

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