Sábado, 15 Agosto 2020 21:00

Los tres dilemas que afronta Alberto Fernández - Por Mariano Spezzapria

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El pedido de Cristina Kirchner para avanzar con la reforma judicial; la falta de dólares y el fantasma del cepo y la extensión de la cuarentena, configuran un escenario complejo para el Presidente

Alberto Fernández viene de dar, en las últimas semanas, dos grandes noticias: el anuncio del acuerdo con los acreedores externos para evitar el default y la inclusión del país en la cadena de producción de la vacuna de Oxford, que -de mostrarse efectiva- fijará el horizonte en la lucha contra el coronavirus.

El Presidente capitalizó ambos hechos en términos políticos, pero en la Argentina nunca hubo tiempo para dormirse en los laureles. De hecho, el mandatario afronta ahora mismo tres dilemas de orden político, económico y social.

El primero de ellos está encarnado en la reforma judicial. ¿Debe acceder el mandatario al pedido de Cristina Kirchner para avanzar rápidamente, o escuchar otras voces que le recomiendan más prudencia?

El segundo dilema es estructural y tiene que ver con el dólar: ¿Será necesario volver al cepo absoluto o hay caminos alternativos para frenar la sangría de las reservas del Banco Central? Ayer a la mañana el Presidente reconoció que se estudiaba el tema. Por la tarde, voceros de Economía lo desmintieron.

El tercer dilema que se le presenta al jefe de Estado quedó claro el viernes: ¿Cómo hacer para diluir la idea de que la cuarentena es, a esta altura de las circunstancias, más un problema que una solución?

REFORMA JUDICIAL A TODO NO NADA

El debate sobre la reforma judicial avanza en el Senado tal cual el cronograma fijado por la vicepresidenta. Los martes y jueves se reúne un plenario de comisiones que escucha la opinión de juristas. La mayoría de los convocados expresó sus reservas a distintos aspectos del proyecto. El reparo central es la intención de ampliar a 15 los miembros de la Corte Suprema, al que se le agrega la creación de 120 juzgados federales –con el nombramiento de jueces incluido- justo cuando se intenta aplicar el sistema acusatorio, que privilegia la tarea de los fiscales.

El único bache en el plan de Cristina fue, hasta ahora, la ausencia del ex juez Raúl Zaffaroni entre los disertantes. ¿Será que el oficialismo no quiere amplificar su propuesta para ampliar la integración de la Corte a 15 miembros, divididos en salas?

Por lo demás, la vice accedió al pedido de sus espadas legislativas -el formoseño Carlos Mayans y la santafesina María de los Ángeles Sacnun- para negociar modificaciones al proyecto, siempre y cuando no se altere el espíritu original, que consiste en descentralizar la Justicia federal y diluir el poder de los tribunales de Comodoro Py.

Los cambios al texto que envió el Poder Ejecutivo pasarán, con certeza, por la distribución de los 94 juzgados federales a crear en las provincias. Los pedidos pueden llegar desde Misiones, Córdoba y Río Negro a través de borradores que serán enviados en interconsulta a la ministra de Justicia, Marcela Losardo.

Si efectivamente el Ejecutivo aceptara esas demandas, el proyecto de reforma judicial no sólo será aprobado por un piso de 40 votos en el Senado, sino que empezará a reunir voluntades en la Cámara de Diputados, donde los cordobeses del gobernador Juan Schiaretti vienen actuando en sintonía con el oficialismo. Sólo marcaron diferencias con la frustrada expropiación de Vicentin.

El dilema de Alberto F. no pasa, en este caso, por el temor de perder las votaciones en el Congreso, sino por los tiempos para el tratamiento del proyecto –Cristina querría aprobarlo el jueves 27 para pasarlo inmediatamente a Diputados- y sobre todo, si le conviene obtener una victoria pírrica. Esto es, sin ningún tipo de consenso con la oposición.

Hasta el momento, Juntos por el Cambio rechaza de plano la reforma judicial y está haciendo todo lo posible para bloquear su tratamiento. Esa fue la indicación que envió desde Europa el ex presidente Mauricio Macri, a quien muchos cuestionan su liderazgo en la principal coalición opositora pero que, en este tema, siguen a pies juntillas.

La postura de JxC cobra más fuerza en la Cámara baja, donde está vencido el protocolo de sesiones remotas. Y la tensión política puede elevarse esta semana: allí Sergio Massa avanzaría con la convocatoria a una sesión con la anuencia de bloques opositores menores, para darle sanción definitiva a un proyecto para asistir al sector turístico -diezmado en todo el país- y aliviar la situación de los alquileres de comercios que están o estuvieron paralizados por la pandemia.

Si el intento de Massa llegara a prosperar, entonces JxC quedará entre la espada y la pared: la persistencia en su idea de vaciar el debate de la reforma judicial podría ayudar involuntariamente a que los demás bloques opositores terminen pegados al oficialismo, con lo cual naufragaría su estrategia de bloqueo.

En la batalla política entre el oficialismo y la oposición se jugará también la suerte del procurador interino, Eduardo Casal y de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, integrantes de la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, cuyos traslados -en épocas del macrismo en el poder- están siendo sometidos a revisión.

En forma paralela, el comité asesor del Presidente para la reforma de la Corte, el Ministerio Público y el Consejo de la Magistratura intenta recomponer el “olvido” de sumar a los jueces supremos al debate sobre la reforma. Por eso los invitará a las deliberaciones, que comenzarán oficialmente esta semana.

Pero el Presidente sigue enojado con el faltazo de los jueces a la presentación de la reforma. “Ellos siguen aislados en Santa Fe”, deslizó un colaborador directo del jefe de Estado sobre la manera en que están pasando la cuarentena Ricardo Lorenzetti y Horacio Rosatti. Como si hubiera querido decir que, mientras tanto, hay muchos problemas por resolver en Buenos Aires.

LOS DÓLARES QUE (SIEMPRE) FALTAN

El Presidente admitió ayer que analizará con el ministro de Economía, Martín Guzmán, si es necesario que el país vuelva a tener un cepo absoluto para la compra y venta de dólares. En rigor, se trata de una propuesta del titular del Banco Central, Miguel Pesce, ante la evidencia de que a la entidad le quedan solamente 5.000 millones de reservas líquidas.

La idea no es del agrado de Guzmán y por eso mismo, por la tarde salieron a desmentirla desde el Palacio de Hacienda. El ministro de Economía entiende que si se vuelve a instaurar un cepo, se potenciará el mercado del “blue”.

Guzmán viene haciendo un culto del pragmatismo: “Lo ideal es no atarse a ninguna escuela de pensamiento económico, sino pensar la herramienta adecuada para cada problema”, comentó tras cerrar el acuerdo con los bonistas. Y por cierto que la restricción externa –la falta de dólares- es uno de los problemas crónicos de la economía argentina.

Tanto es así, que el canciller Felipe Solá le puso un número concreto: el Gobierno debe aumentar las exportaciones en al menos U$S 25.000 millones al año para que cierren las cuentas. Tal vez así se entienda por qué el Gobierno, incluida Cristina Kirchner, se muestra dispuesto a aceptar el plan del Consejo Agroindustrial –integrado por las principales organizaciones del campo argentino- para incrementar las exportaciones en 100.000 millones de dólares.

LA CUARENTENA (QUE NO EXISTE)

El confinamiento de la población a raíz de la pandemia cumple hoy 150 días. El Presidente dijo que “la cuarentena no existe” más, con el argumento de que la movilidad de las personas está en un nivel alto, pero el giro discursivo del mandatario no cayó bien entre quienes no pueden desarrollar sus actividades con plenitud desde el 20 de marzo.

Una muestra de ese descontento se verá mañana en las calles de distintas ciudades del país, en una convocatoria surgida en las redes sociales, pero que va mucho más allá que de la imposición de la cuarentena. El descontento, suma también los padeceres económicos, la reforma judicial y los avances sobre ciertas libertades individuales. La protesta, tuvo el guiño político de los sectores más duros de JxC, como el que encarna Patricia Bullrich, la titular del PRO. El Presidente los equiparó ayer a la irracionalidad de los “terraplanistas”.

Otros dirigentes opositores como Horacio Rodríguez Larreta se diferenciaron de antemano de la marcha del 17A. Una encuesta de la consultora Circuitos, que circuló en Casa Rosada y Olivos, dio cuenta de que la mayoría de los consultados prefiere que el Presidente se relacione con el alcalde porteño antes que con Cristina. Dio así: para Larreta 38,8 por ciento, Cristina 21,3 por ciento y con Axel Kicillof, sólo el 11,2 por ciento.

Entre las raras alianzas nuevas que propone Alberto F. también se encuentra el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (que se abraza ahora a su vecino Donald Trump), que esta semana mostró su primer rédito político con el anuncio de la vacuna contra el coronavirus que producirán en forma conjunta laboratorios de ambos países, con el apoyo del magnate mexicano Carlos Slim. El Gobierno estima que al país le harán falta 10 millones de dosis para frenar la pandemia en el primer trimestre de 2021. El cálculo se hace sobre la cantidad de personas que se aplican la vacuna antigripal. Pero esta vez, la situación es mucho más compleja. En Jujuy, el rebrote de COVID-19 disparó una ocupación del 100 por ciento de las camas de terapia intensiva en una provincia que no tuvo casos durante 100 días.


Mariano Spezzapria
Twitter: @mnspezzapria

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