Lunes, 15 Febrero 2021 11:54

Lo que Menem realmente cambió - Por Sergio Crivelli

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Carlos Menem hizo muchos cambios, pero pocas transformaciones. Dos o tres de esos cambios fueron profundos, pero la mayoría terminaron siendo revertidos con la vuelta del peronismo al poder tras el breve intervalo de Fernando de la Rúa.

Con Eduardo Duhalde volvió la inflación de dos dígitos y con el kirchnerismo la intervención del Estado en la economía y la reestatización de empresas privatizadas en los 90. La corrupción nunca se había ido y volvió con más virulencia que nunca.

El mayor servicio que Menem le hizo a la democracia fue la eliminación de los militares como factor de poder, una característica bananera que había marcado la política argentina durante 60 años. ¿Cómo lo hizo? Con el indulto a la guerrilla y a los militares. Puso fin a los problemas ante la Justicia de los cuadros de oficiales y cuando los “carapintadas” intentaron sublevarse por cuarta vez, sus propios compañeros los reprimieron. Lo que Raúl Alfonsín no había logrado con los tanques del general Alais, lo consiguió Menem con los cañones del general Balza.

Es llamativo que siempre se recuerde el indulto de los militares y no el de los terroristas, aunque el perdón a estos últimos fue clave para los decretos que firmó el ex presidente. No faltó quien los atribuyera a compromisos adquiridos en campaña a cambio de aportes. Pero más allá de su verdadero origen, el efecto fue terminar con la amenaza de los golpes de estado militares. Todo un cambio de época.

El segundo cambio duradero fue respecto de la percepción del peronismo por parte de la sociedad. Al adherir al espíritu de la época debió adecuar su discurso y su acción al fin de la Guerra Fría. Se hizo socio de los Estados Unidos y amigo de la economía de mercado. Tiró por la borda el corporativismo de cuño fascista del fundador del movimiento y adhirió al liberalismo tal vez más por necesidad que por convicción, pero esto último nunca se sabrá. Del “legado” de Perón no quedó ni la marchita, aquella que prometía “combatir al capital”. Usó la franquicia con un producto diferente y arrasó en las urnas.

Ya Perón después del desastre económico de su primera etapa populista había intentado abrir las puertas a las petroleras norteamericanas y relajar los controles internos, pero la experiencia nunca prosperó. Menem logró en cambio inversiones importantes que permitieron una mejora de la infraestructura.

Así como borró a los militares del mapa del poder, incorporó a los medios de comunicación, permitiendo oligopolios en el control de diarios, radios, TV, agencias de noticias, etcétera. Pero este cambio le jugó en contra. El beneficiado, el Grupo Clarín, se convirtió, aliado con Duhalde, en su peor enemigo.

De todas maneras, el resultado final fue un empate, porque bajados a la lucha en el barro de la política, los medios perdieron su mayor capital, el de la credibilidad, y hoy son menos confiables que los políticos. Esos cambios fueron los cambios más profundos que hizo Carlos Menem. Los demás fueron sólo de circunstancia. 

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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