Viernes, 09 Julio 2021 11:13

Garbarino, la punta del iceberg: hay alerta en el Gobierno por los miles de empleos que no podrán recuperarse - Por Claudio Zlotnik

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Las cifras preocupan: todavía hay una brecha de casi 140.000 puestos que no se han vuelto a generar, considerando solamente los del sector formal

 

Los últimos registros del mercado laboral indican dos cosas: una, que se evidencia una recuperación después del colapso del año pasado ante el cierre prácticamente total de la economía durante varios meses; y -dos- que esa mejora no alcanza para revertir totalmente el escenario.

 

Todavía hay una brecha de unos 139.000 puestos que no se han vuelto a generar, por tomar solamente aquellos formales (asalariados en blanco), que son los de mayor calidad.

Está claro que esa recuperación dependerá de que la actividad económica vuelva a ser lo que era. La caída de casi 10 puntos del PIB, el año pasado, todavía no se ha recobrado. Y difícilmente se vayan a recuperar este año.

Lo que sí parece seguro es que diversos sectores especialmente golpeados por la pandemia ya no volverán a absorber a esos trabajadores. Son puestos de trabajo definitivamente perdidos. Básicamente porque se trata de empleos que han sido desplazados por la tecnología, una dinámica que ya se había lanzado y que la pandemia aceleró.

Son rubros bien identificados: desde el sistema financiero a las cadenas de electrodomésticos; los supermercados y los shoppings. A los que se les agrega otros, como los peajes y las cadenas de comidas rápidas.

En las últimas semanas, el sector que despachan electrodomésticos fue protagonista de su propia crisis. Cadenas emblemáticas, como Garbarino y Ribeiro, entraron en zona de riesgo de subsistencia, con miles de puestos de trabajo en duda. Garbarino cuenta con 200 sucursales, muchas de las cuales han sido tomadas por sus empleados reclamando la reapertura y el compromiso del propietario de la continuidad laboral.

Además del desplome del consumo popular, por la pérdida de poder adquisitivo de los últimos tres años y medio, y el aparente desmanejo de las deudas de estas cadenas, hay otro tema clarísimo: la masividad de las ventas por Internet, que han dejado a las sucursales en los shoppings y en la vía pública como una infraestructura innecesaria y muy costosa.

De acuerdo a las cifras del Indec, entre marzo del año pasado -cuando estalló la pandemia- hasta marzo 2021 (último dato disponible), las cadenas de electrodomésticos despidieron nada menos que al 12% de sus empleados.

De 22.716 que sostenían en aquel entonces, en marzo último absorbían a 19.900, una caída de 2.816 puestos.

El escenario podría empeorar en caso de que Garbarino y Ribeiro no encuentren solución a sus respectivas crisis. Entre ambas cadenas emplean a más de 5.000 trabajadores.

Los shoppings también son verdaderos centros de la crisis. Estuvieron durante varios meses directamente cerrados. Uno de cada cuatro locales cerraron sus puertas dejando a los trabajadores afuera.

Basta repasar las (malas) noticias de los últimos meses: desde el cierre de Falabella a la inoperancia de las salas de cine.

En los shoppings de CABA y el Gran Buenos Aires trabajan alrededor de 35.000 personas.

Gremio bancario, en alerta por el empleo 

El sistema financiero es otro de los sectores que viene ajustando a medida que avanza la tecnología. Lo hizo sin pandemia; y la expansión del coronavirus no hizo más que acelerar esa dinámica.

Desde que estalló la pandemia, la cantidad de empleados en los bancos se redujo en 2.404 puestos. A diciembre de 2020 (último dato disponible) quedaban 103.498 bancarios.

Desde el sector financiero dicen que esa tendencia se consolidó durante el primer semestre de este año.

El sistema financiero fue uno de los que mejor se amolda a la nueva tecnología, con la expansión de los medios de pagos electrónicos y el "home banking", que deja atrás la necesidad de empleados para atender a los clientes.

Esa tendencia no significó la desaparición de bancos. Ni de la cantidad de sucursales. De acuerdo a las cifras del Banco Central, los bancos no cierran filiales. Cierto es que en los últimos años se abrieron locales mucho más pequeños que en otras épocas. Eso sí: concentran sus negocios en la atención personalizada para ciertas operaciones y, sobre todo, la apertura de cajas de seguridad, uno de los mejores negocios de las entidades.

El caso de los supermercados

El fenómeno no es tan notorio como en el caso de los bancos. Pero las cadenas de supermercados también se achican, a pesar de que sus ventas crecieron durante la pandemia.

La caída en el consumo se vio, sobre todo, en los comercios de barrio (almacenes y autoservicios ¨chinos"), que venden los mismos productos a un precio más caro. El programa de "Precios Máximos" -que redundó en que las grandes cadenas tuvieran menos inflación que los negocios pequeños- ayudó en sus ventas.

Así y todo, despiden personal. De los 95.243 empleados que reportaban en marzo de 2020, ahora tienen 93.363. Son 1.880 personas menos.

Las ventas "online" necesitan de menos empleados abasteciendo las góndolas o cajeros cobrando a apurados clientes que hacen la fila en los locales.

 



Shoppings 

Según el Indec, un 10% de la planta administrativa de los centros de compra dejaron de trabajar. Se entiende: se trata de uno de los rubros más golpeados por la pandemia, que fue obligado a cerrar sus puertas tanto en 2020 como en parte de este 2021.

Más duro fue el golpe sobre los locales. Uno de cada cuatro negocios abandonó los shoppings, sin perspectivas de una reapertura definitiva ni de una mejora en las ventas.

El hecho de que una porción cada vez más significativa de las ventas se efectúan a través de canales digitales también afectó a los centros de compras.

La mega tienda Falabella y Wal Mart son dos de las marcas más potentes que abandonaron.

En general, el comercio salió desfavorecido de la crisis y el avance de la tecnología. Según una radiografía del sector que acaba de publicar el IARAF (instituto de Análisis Fiscal), en el comercio se perdieron 30.264 puestos de trabajo; un 2,6% del empleo registrado en el sector.

La Ciudad de Buenos Aires fue la que se llevó la peor parte: concentró, en el comercio, una caída del empleo de 4,2%.

La grave situación queda en evidencia en las calles de Buenos Aires, con cientos de locales vacíos con carteles de alquiler o de venta. La pandemia fue una bomba neutrónica en algunas zonas, como el microcentro y algunas de las grandes avenidas de la ciudad donde se concentraban consumidores en busca de ofertas, como el barrio de Once o Liniers.

La extensión de las ventas online potenciaron la crisis en otras geografías también.

Es toda una incógnita la manera en que la economía argentina volverá a absorber a los trabajadores desplazados. Lo dicho más arriba: con excepción de la industria, el resto de los sectores sigue por debajo de la prepandemia en materia de empleo, sobre todo los formales "en blanco".

Claudio Zlotnik

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