Miércoles, 15 Septiembre 2021 11:00

Crece la presión kirchnerista contra el gabinete: Alberto teme la embestida final de Cristina - Por Claudio Zlotnik

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Alberto Fernández viene esforzándose en apegarse a los ministros que quedaron bajo la lupa del kirchnerismo, pese a los pedidos de renuncia

El mensaje, más elocuente, no pudo haber sido: tras la derrota en las elecciones del domingo en Santa Cruz, la gobernadora Alicia Kirchner le pidió la renuncia a todo su gabinete. No sólo a los ministros. Incluyó en el reclamo a secretarios, subsecretarios y a los responsables de organismos públicos.

Andrés Larroque, uno de los líderes de La Cámpora y también ministro de Kicillof, se sumó a los reclamos: recordó que en las derrotas electorales de 2009 y 2013, Cristina Kirchner cambió a sus jefes de Gabinete y ministros de Economía; así, apuntó contra Cafiero y Guzmán.

Así, los dirigentes afines al kirchnerismo plantearon a lo largo de toda la jornada de ayer que ése era el ejemplo a seguir. Que Alberto Fernández debía tomar nota de ese ejemplo para avanzar con un recambio integral de su gabinete.

El Presidente cree que la estrategia, tras el duro traspié del domingo, es todo lo contrario. Que hay que recuperar la centralidad y el mensaje de serenidad: que él, como jefe de Estado, sabe escuchar el mensaje de las urnas y que de la crisis se sale con más gestión.

También, creen cerca del Presidente, la mejor opción sería "alejarse de la liturgia kirchnerista". "Hay que volver a la moderación. Ser enfáticos y tomar medidas. Pero sin enojarse con la sociedad", resume ese funcionario.

Un dato que no pasó desapercibido para varios de los presentes en el acto en Almirante Brown: al Presidente se lo vio agotado. Y durante su discurso estuvo a punto de cometer "gaffes" que, de producirse, hubiesen explotado como titulares periodísticos.

El resultado de las elecciones se abordó en un hermético almuerzo que Alberto F. compartió en Almirante Brown con Sergio Massa, Santiago Cafiero, Máximo Kirchner y el intendente Mariano Cascallares. También participaron dos de los ministros apuntados por el kirchnerismo de "paladar negro": Matías Kulfas y Gabriel Katopodis.

En esa comida, servida pasadas las tres de la tarde, se analizaron los pasos a seguir. No se habló de ningún cambio y, de hecho, el Presidente dio por hecho la continuidad de sus colaboradores más cercanos.

Alberto Fernández viene esforzándose en pegarse a los ministros que quedaron bajo la lupa del kirchnerismo. Cafiero, directamente, comparte los escenarios con el jefe de Estado. Y las cámaras de la televisación oficial de los actos reparten primerísimos planos entre Kulfas y Katipodis.

El otro apuntado, Martín Guzmán, ayer se quedó en su despacho dando las puntadas al Presupuesto 2022, que hoy martes será enviado al Congreso. Durante la mañana de ayer circuló la versión, en medios afines al kirchnerismo, que el ministro postergaba esa presentación, lo que alimentó los rumores de un posible alejamiento.

Algunos disparos tuvieron nombre y apellido. Como el que ejecutó Amado Boudou. "Guzmán hizo foco en las finanzas. No vemos al ministro hablando de los temas de la economía sino de finanzas", criticó el ex vicepresidente de Cristina Kirchner, y ex ministro de Economía.

Fue el ministro Kulfas el encargado de salir al cruce de Boudou: "A mí me encantaría contar con la situación macroeconómica que tenía la Argentina cuando Amado Boudou era ministro de Economía", dijo el titular de Desarrollo Productivo.

Lo que deja claro estas secuencias es que el Presidente está dispuesto a sostener a sus ministros. Al menos hasta las generales de noviembre.

"¿Para qué cambiar ahora, antes de noviembre? ¿Cómo quedarían los eventuales nuevos ministros si agarran ahora y el Gobierno igual pierde en dos meses? No tiene sentido desgastar a funcionarios que, en los hechos, tendrían que dar la cara si perdemos también en noviembre", sentencia el funcionario con oficina en el primer piso de Balcarce 50.

En la Casa Rosada, no obstante, temen que la disputa con el kirchnerismo vaya in crescendo en los próximos días.

Y que después de Boudou y de otros dirigentes, como Juan Grabois, quienes terminen por pedir un cambio de elenco sean Máximo o la propia Cristina. De forma pública, y no por lo bajo como lo viene haciendo Wado de Pedro, el ministro del Interior que responde directamente a la vicepresidenta.

"Sería un escenario muy complicado; hundiría al Gobierno en una crisis más profunda, con consecuencias imprevisibles", comenta a iProfesional un funcionario que trabaja todos los días en la Rosada, cerca del Presidente.

Desde el Palacio de Hacienda aseguran que Guzmán se mantiene fiel a su perfil público: "Está tranquilo. Trabajó en el Presupuesto", aseguran.

Hoy al mediodía, Guzmán participará de la presentación del proyecto de ley de Hidrocarburos, que tiene incentivos a inversiones en Vaca Muerta.

Por la tarde, ingresará el Presupuesto 2022 al Congreso, y se revelarán las principales proyecciones del Gobierno para el año que viene.

Según supo iProfesional, la pauta de inflación para el año que viene rondaría el 35%. Y habría una idea de que el tipo de cambio (oficial) se mueva al ritmo de esa inflación.

Operativo elecciones

Mientras tanto, el Gobierno terminará de pulir esta tarde el set de medidas con el que intentará dar una señal concreta hacia las capas de la sociedad más postergadas por la crisis económica, y que el último domingo buscaron otras alternativas al oficialismo cuando fueron a las urnas.

Algunas de las iniciativas ya estaban en marcha: la actualización del piso de Ganancias y la revisión del salario mínimo, que recién se producirá a fin de mes.

Pero habrá más: la idea es otorgar una compensación a los sectores más postergados de la sociedad, especialmente abatidos por la aceleración inflacionaria de los últimos meses.

En primer lugar, habría una mejora para los beneficiarios de la AUH y a otros sectores que perciben ayuda social por parte del Estado.

También se otorgaría un bono para los jubilados de la mínima, que tuvieron un atraso en su poder adquisitivo a pesar de que el Gobierno ya los había compensado con dos bonos en los últimos meses.

Y se apura la presentación de un plan de obras públicas para llevar a las provincias. En las primeras horas después de la derrota hubo un notorio descontento por parte de los gobernadores oficialistas que tuvieron un revés electoral el último domingo.

Claudio Zlotnik

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