Miércoles, 15 Septiembre 2021 11:04

Los pobres no son de nadie - Por Carlos Pagni – (Video)

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Las quejas de los sectores más humildes en relación a la inseguridad, la droga, la falta de escolaridad impactaron fuertemente a la hora de votar y fue lo que marcó la derrota del kirchnerismo. 

Hay una razón fundamental de porqué el peronismo perdió donde nunca antes había perdido. Un país con 42% de pobreza, con 51% en el conurbano, del cual el 63% son chicos menores de 14 años no es el mismo país con más pobres. Es otro país. Y esta elección está plagada de datos, de indicios, de una transformación en cámara lenta, que probablemente la política no ha sabido registrar y que sí la registran los medios. Habría que hacer una recopilación de Telenoche en lo que va del año durante la pandemia, recordar las notas que se presentaron sobre el mundo de los pobres y vemos que hay una transformación enorme.

 


¿Qué es esa transformación? Primero, un fenómeno que viene operando en los sectores más desposeídos, más sumergidos desde hace 15 años, es un nuevo actor de la vida social: la droga. La droga convirtió la sociabilidad de las villas de emergencia en un lugar peligroso para el que vive ahí. La persona que deja las zapatillas a secarse en la puerta de la casilla las pierde. La droga hace que el que escucha música a la noche un poco alto recibe un balazo como contestación. La droga es el único tema de conversación de aquel que vaya -periodista, investigador social- a hablar con los que viven ese drama. De lo primero que habla la gente en las villas es la droga.

Segundo, las villas de emergencia, los llamados barrios populares eufemísticamente, se transformaron en guetos con la pandemia, porque el discurso sanitario, la estrategia sanitaria de aislamiento social, de vivir cada uno en una habitación, es funcional, camina, en lugares de clase media donde las familias se pueden aislar. En un lugar donde ocho viven en una habitación de 4 x 4 es imposible. Por eso hubo otro fenómeno: salir a tomar tierras. ¿Para qué? Para lograr el distanciamiento que predicaban o que pedían las autoridades.

Hay un fenómeno adicional muy importante que lo han escuchado los dirigentes políticos que están vinculados con esa zona y es la queja de las familias, sobre todo de las madres, por la falta de escolaridad. No es lo mismo que le cierren la escuela a un chico de clase media, que tiene una computadora para asistir a clase en su casa o un teléfono a que lo hagan con un chico que no tiene ni siquiera conexión a Internet. O donde hay un teléfono para toda la familia o donde hay una computadora para cinco chicos. A ese chico qué le pasó durante este año y medio. Había aprendido a leer y se olvidó de cómo era, había aprendido a sumar y se olvidó de cómo era. Y la mamá de ese chico lo sufre como una mamá de clase media. Y vota como una mamá de clase media. Hablo de las madres porque son las que expresan más nítidamente este reclamo frente a los políticos que van por ahí.

Entonces vemos un fenómeno inesperado. Vamos a Quilmes ¿Por qué me interesa Quilmes? Porque es un municipio gobernado por La Cámpora, es decir recursos del Estado no le faltan. Villa Solano, Quilmes, en la PASO de 2019 el Frente de Todos sacó un 69%, mientras que el domingo pasado sacó un 44%. Villa Iapi, de 71% en el 2019 a 23%. Ese escalón en dos años entre los pobres el kirchnerismo. Villa Itatí, de 61% a 37%. Quiere decir que la idea que hay una relación indestructible entre el necesitado y el poder en el modelo populista se disolvió con esta elección.



Y si vamos a la Capital Federal, un fenómeno rarísimo, que contraría todos los prejuicios, es que, en las comunas más pobres, la 8 y la 4, el Riachuelo, Lugano, Soldati, Milei sacó más votos que en Recoleta. Quiere decir que los pobres no tienen dueño. Quiere decir otra cosa, que los pobres tiene la mala costumbre de no querer ser pobres.

Carlos Pagni

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