Lunes, 20 Septiembre 2021 11:41

Arranca la "tregua" entre Alberto y Cristina: ¿hay margen para activar el mega plan de ayuda social? - Por Claudio Zlotnik

Escrito por

El cambio de Gabinete imprimirá a partir de este lunes una nueva dinámica política. Al menos, hasta las elecciones de noviembre

La crisis política entró en una nueva fase. "Es una tregua. No hay un acuerdo definitivo entre Alberto y Cristina", dice Rosendo Fraga, uno de los analistas políticos más agudos y con más experiencia de la Argentina.

El cambio de Gabinete imprimirá a partir de hoy una nueva dinámica política. Al menos hasta las elecciones de noviembre.

Tras la jura de los nuevos ministros, hoy a las cuatro de la tarde, toda la atención se mudará al Palacio de Hacienda. El paquete de medidas que anunciará el Gobierno -todavía no se decidió si de una sola vez o en capítulos- con el que intentará revertir el resultado de las elecciones.

Será la reacción de la Casa Rosada a la carta de Cristina Kirchner, en donde acusa a Guzmán de poner en marcha un ajuste fiscal.

Lo más relevante, a esta altura, y a más de una semana de las PASO y a 55 días de las elecciones generales, es el rumbo que le dará el Gobierno a la política económica. Cuál será la estrategia para los próximos dos años; y no sólo para dos meses.

La crisis política que desataron los resultados de la semana pasada dejó espacio para que la incertidumbre sea mayor a la que ya existía. ¿Cómo reaccionará la Casa Rosada? ¿Y qué decisiones tomará ahora el tándem Alberto Fernández-Cristina Kirchner?

Martín Guzmán viene planteando, hasta ahora siempre puertas adentro, que existen márgenes muy estrechos para moverse sin que la situación económica y financiera vuelva a explotar.

La orientación que decida el Presidente y su Vice es el fondo de la cuestión. Es de lo que se vino debatiendo, de manera desordenada y hasta salvaje, en las últimas jornadas. Y sobre lo que se aguardan las definiciones.

Básicamente porque de eso dependerá, entre otras cosas, la negociación con el Fondo Monetario.

La permanencia de Martín Guzmán en el elenco oficial da cuenta de que, tanto Alberto como Cristina, consideran que las conversaciones con el FMI deben continuar y llegar a buen término. La vicepresidenta, en recientes apariciones públicas durante la campaña, dejó en claro que habrá que acordar. Aunque todavía no se conocen ni los términos ni las condicionalidades de ese (eventual) trato.

Además de la confirmación de Guzmán al frente del Palacio de Hacienda resta conocer lo más relevante: cuál es el volumen de los anuncios económicos que hará el Gobierno en las próximas horas. Un paquete de medidas con el que intentará dar vuelta la historia en las urnas, en noviembre.

Cristina, en su carta da indicios de su objetivo, de lo que a ella le parece lo correcto. Dice la vicepresidenta en la carta: "El año pasado (...) se estableció que el déficit fiscal iba a ser del 4,5% del PBI sin pandemia a partir de marzo del 2021 -situación que no se verificó como es de público y notorio-. Cada punto del PBI en la actualidad es alrededor de $420.000 millones. A agosto de este año, a cuatro meses de terminar el año y faltando apenas unos días para las elecciones, el déficit acumulado ejecutado en este año era del 2,1% del PBI. Faltan ejecutar, según la previsión presupuestaria, 2,4% del PBI… más del doble de lo ejecutado y restando sólo cuatro meses para terminar el año…".

La cuenta que hace Cristina es sencilla: faltaría volcar a la calle $1 billón. Es decir, 2,4 puntos del PIB que falta ejecutar, de acá hasta fin de año.

¿Cuál es el margen que Guzmán cree que tiene de acá a diciembre? Está más que claro que no es de $1 billón. ¿Lo creerá Cristina? ¿O simplemente puso en juego ese monto para maximizar su reclamo?

A Cristina no le falta razón cuando expone que Guzmán hizo un verdadero ajuste de las cuentas públicas este año. De hecho, lo viene realizando desde el año pasado, cuando el ministro tomó nota de que la brecha cambiaria del 130% -con un "blue" en $195- estaba relacionado, justamente, con la gigantesca emisión de $2 billones para enfrentar la pandemia.

Para enfriar al mercado no sólo se endureció el cepo cambiario. Acaso lo más relevante fue que levantó la "ayuda Covid" antes de que terminara la primera ola de contagios. Y mucho antes de que estallara la segunda ola, que en términos de fallecimientos fue peor que la primera.

Para ese momento ya no había IFE de $10.000 para nueve millones de personas ni tampoco los ATP para las empresas, que fueron reemplazados por los menos onerosos Repro.

En los primeros siete meses de este 2021, la tendencia conservadora de Guzmán se profundizó: los números son elocuentes.

En términos reales, de acuerdo a los datos oficiales, el gasto del Estado para pagar jubilaciones y pensiones cayó 7,7%. Un ajuste que, de anunciarse, sería políticamente inviable. Pero la inflación y la fórmula de actualización hicieron ese "trabajo sucio".

El gasto en "programas sociales" cayó un 2,2%, siempre en términos reales, entre enero y julio de este año.

Y las erogaciones por el Covid (ATP e IFE básicamente) se desplomaron 72%.

A lo largo del año (hasta julio), los únicos gastos que crecieron en términos reales fueron los subsidios energéticos, que fueron clave para mantener prácticamente sin cambios las tarifas de luz y gas en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano.

El otro rubro que incrementó partidas fue el de obras públicas -un 54,5%- aunque hay que considerar que venían desde un piso extremadamente bajo por la pandemia, que obligó al cierre de las actividades.

Por eso ahora es tan determinante el camino que elija la Casa Rosada después de la crisis política y la "catástrofe" electoral, tal como la definió la propia Cristina.

De las decisiones que se tomen en las próximas jornadas dependerá cómo evolucione la economía argentina. Cómo se resuelve el círculo vicioso que se arrastra desde hace tantísimos años.

Claudio Zlotnik

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…