Miércoles, 05 Enero 2022 10:31

La foto que necesita Martín Guzmán y que la oposición rehúye - Por Laura Serra

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Ante el desplante de los gobernadores de Juntos por el Cambio a la reunión con el ministro sobre la deuda, el oficialismo convocará a un nuevo encuentro en el Congreso con los líderes parlamentarios 

Los principales dirigentes de Juntos por el Cambio intuyeron que detrás del generoso convite de Martín Guzmán para interiorizar a los gobernadores opositores sobre la marcha de las negociaciones por la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) había una trampa de la que el oficialismo pretendía procurarse el mayor rédito político a costa de la oposición. Por ello no dudaron en desairar al ministro y reclamaron que cualquier tratativa sobre la deuda externa se ciña a su ámbito natural: el Congreso. 

Llevado por el apuro y, tal vez, por cierta ingenuidad política, Guzmán imaginó que la reunión a la que convocó para este miércoles con gobernadores, empresarios y sindicalistas sería la postal perfecta que le permitiría exhibir a sus interlocutores del FMI el consenso político que tanto reclaman para avanzar en el refinanciamiento de la deuda. Urgido por cerrar un acuerdo antes de finalizado el primer trimestre del año -cuando recaen los vencimientos más gruesos-, el ministro necesita demostrarle al organismo financiero internacional una foto que refleje que no hay grieta entre el oficialismo y la oposición a la hora de remediar el desaguisado de la multimillonaria deuda contraída por Mauricio Macri en 2018.

El plan del ministro, sin embargo, no funcionó. Los gobernadores radicales Gerardo Morales (Jujuy) Rodolfo Suárez (Mendoza) y Gustavo Valdés (Corrientes) avisaron ayer que no participarían del encuentro; sospecharon que se trataba un mero acto del ministro de Economía en el que serían utilizados políticamente y que poco y nada se hablaría de las negociaciones con el FMI.

“Así como está planteada, la reunión informativa a la que fueron convocados se asemeja a una reunión política más que a una reunión institucional de trabajo”, expresaron los mandatarios opositores tras una reunión que mantuvieron hasta entrada la tarde de ayer.

“Los gobernadores de Juntos por el Cambio plantean que es en el Congreso donde debiera darse este debate, por lo que manifiestan al ministro Guzmán su voluntad de llevar a cabo una reunión especifica en dicho ámbito junto a los jefes de los bloques parlamentarios de Juntos por el Cambio, para así interiorizarse de los detalles de las negociaciones, tan pronto como el ministro lo disponga”, indicaron en un comunicado. No hicieron otra cosa que reiterar los principales lineamientos de un documento de septiembre pasado que da cuenta del papel del Parlamento “para acuerdos en materia institucional”.

En sintonía, el gobernador cordobés Juan Schiaretti, el más díscolo de los gobernadores peronistas, adujo cuestiones de agenda para también esquivar la reunión. De repente, Guzmán se quedó sin los protagonistas principales de la puesta en escena que pretendía instalar en la Casa Rosada;

Las alarmas se activaron en el oficialismo. Una foto en la que solo se muestre a los gobernadores afines sin representantes de la oposición sería interpretada como una postal de debilidad, más que de fortaleza. Una torpeza política del ministro que en la Casa Rosada no tardaron en criticar sin demasiado disimulo.

Tras el desplante, interlocutores del oficialismo y de la oposición comenzaron a cruzarse mensajes telefónicos para intentar remediar la situación. Finalmente, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, tomó las riendas del asunto y en diálogo con el gobernador Morales, el jefe del bloque de diputados radicales Mario Negri y el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, acordaron realizar una reunión con Guzmán y los jefes parlamentarios en los próximos días. El escenario será el Congreso, tal como reclama Juntos por el Cambio.

El oficialismo ya no se puede dar el lujo de más derrotas políticas.Tras el rechazo del presupuesto 2022, el acuerdo con el FMI es su carta más importante para ganar oxígeno con vistas a las elecciones presidenciales de 2023. Guzmán se comprometió ante el FMI a dotar el acuerdo del mayor consenso político posible: por ello impulsó una ley para que, de ahora en más, todo endeudamiento en moneda extranjera bajo jurisdicción foránea, así como los acuerdos con el FMI, sean ratificados por el Congreso. Un compromiso hasta entonces que Guzmán deliberadamente impulsó para atar a la oposición a la suerte del acuerdo que se firme con el organismo internacional.

Juntos por el Cambio apoyó la ley. Ahora está en un dilema entre respaldar el acuerdo con el FMI y sus eventuales cláusulas de ajuste o bien marcar distancia y, con esta postura, inducir el default.

Laura Serra

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