Viernes, 25 Marzo 2022 06:48

Las 5 razones por las que Alberto Fernández no podrá despegarse del kirchnerismo - Por Martín Dinatale

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El Presidente decidió tomar distancia de Cristina Kirchner. Pero en el Gobierno admiten que no hay margen para conformar un poder propio y, por eso, necesitará de alianzas estratégicas.

"Alberto está tranquilo. Dijo lo que tenía que decir. Pero no hay lugar para el albertismo". La frase surge de un destacado funcionario que comparte la intimidad del poder en la Casa Rosada con el Presidente y grafica claramente la fotografía política actual del gobierno: la de un Alberto Fernández que decidió enfrentar a Cristina Kirchner aunque sabe que no podrá armar su propio poder que soñó de cara a las elecciones del 2023 y estará atado a los vaivenes del peronismo. 

El martes, poco después de que se expresara públicamente diciendo "las decisiones las tomo yo", y que "valora" a Máximo y a Cristina Kirchner, pero "no existe la Presidencia colegiada", Fernández se mostró en un acto rodeado de la mayor parte de su gabinete, incluidos algunos funcionarios kirchneristas, como Eduardo de Pedro (Interior), Martín Soria (Justicia y Derechos Humanos) y Darío Martínez (Energía) entre otros.

La afrenta a la vicepresidenta no terminó allí. El jefe de Estado mantuvo por la tarde una charla por Zoom con la directora del FMI, Kristalina Georgieva, quien confirmó que el directorio analizará este viernes el acuerdo sellado con la Argentina. Allí enfatizó el "firme y decidido compromiso" con el cumplimiento de los objetivos del programa sellado, algo que incomoda a la señora Kirchner.

Todos estos gestos llegaron después de la explosiva frase de Alberto Fernández de distanciamiento de Cristina Kirchner y la imagen de una ruptura definitiva con la vicepresidenta.

¿Comenzó a partir de ayer la etapa del armado del albertismo puro para ir por la reelección? "No hay nada esto", "será muy difícil", "no lo veo factible". Las respuestas provienen de diferentes voces de funcionarios muy apegados al Presidente que no ven en los planes inmediatos la construcción de un albertismo tendiente a disputarle poder a Cristina Kirchner.

En la lógica de este esquema de poder hacia futuro subsisten al menos 5 razones centrales por los que Alberto Fernández no podrá hacer realidad su sueño de albertismo puro:

1. LA ECONOMÍA

Con niveles de inflación de dos dígitos y un plan para combatir el alza de precios que no convence al empresariado, al Presidente le será muy difícil sacar a la Argentina de la grave crisis en que se encuentra sumergida. La guerra en Ucrania potenciará los problemas de la economía global y no hay indicios favorables que hagan pensar en una reducción de la pobreza, la inflación o el desempleo en manos del Presidente. “Alberto debe pensar que es un presidente que le tocó administrar las crisis y punto”, se sinceró ante El Cronista un secretario de Estado en referencia a la pandemia primero y a la guerra ahora.

2. CRISTINA KIRCHNER

El segundo gran escollo que presentará Fernández es la misma vicepresidenta. En la Casa Rosada se espera que en las próximas horas Cristina emita otra furibunda carta pública contra Alberto Fernández y el acuerdo con el Fondo. Será el quiebre definitivo expuesto una vez más en la palestra pública. Pero en el gobierno admiten que el poder de daño de Cristina Kirchner no termina allí.

La vicepresidenta controla aún hoy con su imagen negativa muy alta un porcentaje cautivo de votos que oscila entre el 20 y el 30%. El núcleo duro de la pobreza del conurbano sigue atado al voto kirchnerista y reniega de Alberto Fernández. Lo mismo ocurre con las bases de muchos movimientos sociales y agrupaciones de derechos humanos. Mañana, cuando se realicen los actos por el Día de la Memoria habrá un fuerte mensaje desde el cristinismo que buscará emparentar el golpe de 1976 con las condiciones que impone hoy el FMI, aventuran allegados a la vicepresidenta. Otra dura estocada para el Presidente.

3. LA CÁMPORA

Hay amplios sectores de La Cámpora que tienen un fuerte control en los Ministerios, Secretarías o entes autárquicos. Por caso, en el PAMI que lidera la kirchnerista Luana Volnovich se acaba de aprobar la designación en planta permanente de al menos 400 empleados relacionados con La Cámpora. El esquema se reitera en otras dependencias con fuerte peso en la administración.

El esquema de los jóvenes camporistas se replica también en el Congreso donde Máximo Kirchner lleva las riendas de un núcleo duro de al menos 20 legisladores en Diputados y unos 12 en el Senado. Este es un verdadero escollo para los proyectos que el Poder Ejecutivo busque imponer en el Congreso en adelante. La Cámpora es la representación de la juventud peronista movilizada y eso representa un plus electoral que Alberto Fernández carece. La batalla para los camporistas recién empieza y el acuerdo con el FMI fue un punto de inflexión con el Presidente.

4. INTENDENTES Y GOBERNADORES

En el ánimo de Alberto Fernández está sustentar gran parte de su poder con los gobernadores e intendentes del PJ. Es lo que pregonan sus allegados. El problema es que el peronismo es pragmático como siempre y evitará unificar fuerzas con un presidente debilitado.

Las medidas de retenciones al campo son una muestra de ese pragmatismo. Los gobernadores peronistas de Santa Fe, Córdoba y San Juan, entre otros, ya salieron a despegarse del gobierno porque creen que esas recetas dañan a los productores de sus distritos. A esto se les suma el retaceo de fondos de la Nación y el impasse que puso el gobierno a los reclamos de los mandatarios del Norte en sus reclamos de subsidios al transporte y la energía.

Los intendentes del conurbano están divididos. Un sector responde a Máximo Kirchner y el otro se mueve en los andariveles del peronismo ortodoxo y el Presidente. Nada firme. Ayer, un grupo de intendentes del PJ del conurbano de la primera y tercera sección electoral salió a reafirmar la "unidad" del Frente de Todos y a reclamar las paces entre Cristina y Alberto. Pero en la intimidad ninguno de estos jefes comunales cree que se pueda lograr hoy un milagro político. Ninguno de estos intendentes atará su futuro a la figura de un presidente debilitado.

5. LOS GREMIOS

En una primera muestra del duro combate que implicará en el plano sindical el enfrentamiento de Cristina Kirchner y Alberto Fernández el gremio de la poderosa UOM sufrió ayer una baja importante del albertismo. El histórico Antonio Caló fue desplazado por el ala kirchnerista de Abel Furlán que quedó al frente del gremio. Esta guerra se replicará en otros gremios y en la CGT.

El líder de Camioneros, Hugo Moyano, mantuvo este lunes una larga charla reservada con el Presidente en medio de la dura pelea que Pablo Moyano mantiene con su padre por el control del gremio. El punto es que Pablo tiene muy buena relación con Máximo Kirchner y forma parte del triunvirato de la CGT donde hay aliados al Presidente como Héctor Daer o Carlos Acuña. Todo indica que el Presidente no podrá controlar todo el espinel de los gremios sin aval del kirchnerismo.

Martín Dinatale

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