Lunes, 25 Abril 2022 11:59

El coqueteo de Gerardo Morales con Juan Schiaretti dejó más dudas en la UCR cordobesa - Por Beto Valdez

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La visita de Gerardo Morales a Córdoba generó otra demostración de poder de convocatoria de la UCR, pero, al mismo, tiempo sus declaraciones hacen ruido en la interna local. Sobre todo, su coqueteo permanente con el gobernador Juan Schiaretti, con quien cenó hace algunas semanas. 

Luego de un par de demostraciones de poder de convocatoria por parte de la dirigencia nacional de la UCR en la ciudad de La Plata primer y luego la localidad cordobesa de Villa Giardino, queda claro que el centenario partido está decidido a pelear contra el PRO por la sucesión de Alberto Fernández. De todas formas, también es evidente que deberá resolver varias cuestiones internas que se han agudizado desde la llegada de Gerardo Morales a la conducción del radicalismo. 

La pelea entre el gobernador de Jujuy y el senador Martín Lousteau parece muy difícil de “abuenar”, como decía Raúl Alfonsín, debido a la antipatía personal entre ambos y miradas diferentes de la construcción político de Juntos por el Cambio. Además, a Morales no la causa ninguna gracia que el economista mantenga tan aceitada su alianza política con Horacio Rodríguez Larreta y que aún sus diputados enrolados en el bloque Evolución no hayan regresado a la bancada orgánica de la UCR que conduce Mario Negri.

Quizás por eso apenas pisó la provincia de Córdoba para el encuentro de Villa Giardino el jujeño haya decidido subir al ring a Rodrigo De Loredo como candidato a gobernador cuando el resto de la coalición a nivel nacional se inclina por Luis Juez que viene de arrasar en la PASO del año pasado. Lo concreto es que esas declaraciones generaron un terremoto ya que no le cayeron nada bien al senador que acaba de ser discriminado para integrar el Consejo de Magistratura y a Negri que considera que la UCR tiene más de un candidato competitivo.

“Gerardo no da puntada sin hilo y muchos correligionarios creen que está siendo funcional a su amigo Juan Schiaretti”, sospechan fuentes de Juntos por el Cambio cordobés. Apenas asumió la titularidad de la UCR a nivel nacional comenzó a elogiar a su amigo el “Gringo”, el gran rival de la dirigencia local de la coalición opositora. En febrero lo visitó en su despacho y difundieron una foto juntos. También el gobernador recibió a Facundo Manes, despertando toda clase de especulaciones de un lado y otro del escenario político mediterráneo.

En una entrevista a La Voz del Interior volvió a elogiar a Schiaretti, gestos que ponen muy nerviosos a varios dirigentes nacionales de JxC sobre todo luego del sorpresivo asado que compartieron el jujeño y el cordobés en la casa de Juan Manuel Urtubey junto a Emilio Monzó, Rogelio Frigerio, Pablo Jatkin, Florencio Randazzo y Graciela Camaño. Muchos creen que Morales quiere, al igual que Monzó, ampliar la coalición con muchos de estos sectores incluyendo a Schiaretti para ser más competitivos.

Trinan los “halcones” del PRO con Mauricio Macri a la cabeza porque temen que el jujeño también intente incorporar a su amigo Sergio Massa con quien suele ser muy elogioso. “Sergio ni piensa en dejar el Frente de Todos, Gerardo es un amigo, pero cada uno en su rol”, dicen cerca del presidente de la Cámara de Diputados. Las movidas trasgresoras de Morales desconciertan a propios y extraños, pero sigue avanzando y muy activo. A veces se muestra como candidato a presidente y otras como el arquitecto de una oferta radical competitiva a nivel nacional, provincial y municipal.

Eso sí, tiene claro el partido debe ir con un candidato presidencial único para tener chances de ganarle la PASO al PRO que no logra un consenso entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, está última quiere competir igual por más que le den ventaja a los radicales.

Alberto “Beto” Valdez

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